
ambulantes de Nueva York, una actividad que representa el sustento de numerosas familias.
Para quienes venden ropa, bisutería, juguetes o artículos para el hogar en las aceras de Nueva York, una fecha merece atención: el 2 de noviembre de 2026. Ese día comenzará la inscripción a las nuevas listas de espera para licencias de vendedor general. El plazo terminará el 16 de diciembre, a las cinco de la tarde, según el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador, conocido como DCWP.
La apertura permitirá solicitar un lugar en el proceso que conduce a una licencia. Estar inscrito todavía no autoriza a instalar una mesa y comenzar a vender. Esta diferencia importa para quienes esperan regularizar una actividad que sostiene su hogar y necesitan saber cuándo podrán ejercerla con la autorización correspondiente.
Qué cambia con la reforma
La Ley Local 54 de 2026, promulgada el 29 de enero, amplía el acceso a las autorizaciones de venta ambulante. Para mercancías generales, el DCWP anuncia 10,500 licencias adicionales a partir del 15 de enero de 2027. La nueva capacidad representa un cambio considerable frente al límite anterior de 853 licencias para personas que no son veteranas militares.
El sistema distinguirá entre 3,478 licencias de alcance municipal y 7,875 para operar fuera de Manhattan. En conjunto, son 11,353 autorizaciones sujetas a esos límites. El calendario de enero establece cuándo comenzará a estar disponible la ampliación; cada solicitante deberá completar el procedimiento y obtener la aprobación antes de trabajar con su nueva licencia.
Los rostros de una espera prolongada
La experiencia de Mame Sall ayuda a entender lo que significa trabajar en este sector. En un reportaje publicado por The Midtown Gazette en octubre de 2024, esta inmigrante senegalesa que vendía bolsos y paraguas en la Séptima Avenida relató que había conseguido su licencia años atrás, cuando obtenerla resultaba más accesible.
Sall también describió la dificultad de atender sola un puesto sin disponer de un baño público cercano. Su testimonio muestra una parte del trabajo que rara vez aparece en la conversación sobre permisos: resolver necesidades básicas mientras se cuida la mercancía y se atiende a los clientes. Una autorización puede aportar estabilidad jurídica, aunque las dificultades cotidianas continúen.
La investigación Street Vendors of New York, publicada en 2024 por Immigration Research Initiative, recogió las razones de trabajadores que eligieron vender para ser sus propios jefes, conciliar el empleo con sus hijos o encontrar ingresos cuando otras puertas laborales permanecían cerradas. Entre sus aspiraciones aparecían abrir un local, ampliar el negocio y conseguir los permisos necesarios.
El estudio estimó aproximadamente 23,000 vendedores ambulantes, incluyendo unos 2,400 de mercancías generales. Además, encontró que el 96 por ciento de los vendedores que no eran veteranos militares había nacido fuera de Estados Unidos. Son estimaciones de aquella investigación, que permiten dimensionar el peso de la inmigración en esta economía y la importancia de ofrecer información comprensible.
La misma investigación encontró que el 55 por ciento de los encuestados hablaba poco o nada de inglés. Ese dato ayuda a entender por qué anunciar una apertura resulta insuficiente cuando las instrucciones son difíciles de interpretar.
Para un trabajador que atiende su puesto durante el día, conseguir orientación en su idioma puede facilitar la preparación de un expediente completo.
Dos listas para distintos territorios
La lista Citywide, identificada como White, permite solicitar una licencia para los cinco condados. La Non- Manhattan, conocida como Green, corresponde a Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. Una solicitud permite elegir ambas listas, que tendrán números de prioridad diferentes. Cada persona podrá tener una sola licencia.
Los veteranos y determinados familiares sobrevivientes cuentan con una vía de solicitud específica, que debe consultarse en la guía de elegibilidad del DCWP. Elegir requiere pensar dónde se desarrollará el negocio. Para una persona cuya clientela está en Queens, la categoría fuera de Manhattan puede resultar pertinente. Quien necesita operar en Manhattan debe revisar el alcance de la categoría municipal. Esa planificación también debe considerar las restricciones específicas de las calles donde pretende instalarse.
Cómo preparar la inscripción
El DCWP requiere la solicitud completa para la lista de espera y una copia de identificación con fotografía. Se aceptarán solicitudes por internet o por correo; la presentación presencial estará disponible en casos limitados.
Para envíos postales, el matasellos deberá tener fecha del 16 de diciembre de 2026 o anterior. Conviene conservar una copia de lo presentado y el comprobante de envío. No existe una edad mínima para solicitar la incorporación a estas listas. Sin embargo, cuando llegue la invitación para pedir la licencia, la persona deberá tener al menos 18 años. Las reglas también establecen una restricción para quienes acumulen dos o más condenas por determinados delitos de posesión o venta de propiedad robada o falsificación de marcas en los dos años anteriores a la solicitud.
Antes de enviar el formulario, es recomendable verificar el nombre, la dirección postal y los medios de contacto. Una letra equivocada o una dirección incompleta puede dificultar la recepción de comunicaciones importantes.
Si alguien ayuda a completar la solicitud, el interesado debe revisar personalmente la información y guardar sus propios documentos. Una copia del expediente permite responder con rapidez cuando la agencia solicita documentos o aclaraciones adicionales.
La experiencia previa tendrá prioridad
La regla adoptada reconoce a quienes ya ejercían como vendedores generales entre el 29 de enero de 2025 y el 2 de noviembre de 2026. Los nuevos solicitantes podrán certificar esa actividad y deberán contar con pruebas que permitan respaldarla si el departamento las solicita. La prioridad por experiencia corresponde específicamente a la venta de mercancías generales.
Entre las pruebas contempladas figuran fotografías fechadas, recibos de compras al por mayor, documentos tributarios y cartas de personas que conozcan la actividad del solicitante. La norma prevé asignación aleatoria mediante computadora cuando corresponda y sitúa a quienes certifiquen experiencia previa por delante de otros nuevos aspirantes. Los documentos deben reflejar una actividad real y verificable.
Presentar varias solicitudes para la misma lista no mejora las posibilidades: los duplicados serán eliminados. Las posiciones tampoco se transfieren entre personas. Por eso, cualquier ofrecimiento de vender un turno merece desconfianza. El interesado debe gestionar su propio expediente y confirmar directamente con el DCWP cualquier promesa de acceso preferente.

El plazo urgente para la lista de 2016
Quienes ya estaban en la lista de 2016 tienen un proceso distinto y prioridad sobre los nuevos solicitantes. El DCWP envió ofertas a personas elegibles entre finales de julio y principios de agosto. Quienes recibieron esa comunicación deben presentar su solicitud de licencia a más tardar el 29 de octubre de 2026 para conservar la oportunidad de ser considerados para las autorizaciones de 2027.
No cumplir el plazo o recibir una denegación implica perder el número de prioridad de aquella lista. Si una persona inscrita no recibió la oferta, la agencia indica contactar a HIC [email protected] con su nombre y número de prioridad, o llamar al 311 y solicitar un representante del DCWP para licencias de vendedor general.
Después de inscribirse quedan otros pasos
El departamento prevé comunicar los números de prioridad de las nuevas listas en febrero de 2027. Después, enviará ofertas para solicitar licencias según la disponibilidad y el orden. Generalmente, la invitación exigirá completar la solicitud de licencia, aportar la documentación y pagar las tarifas dentro de los 90 días siguientes a su envío.
La solicitud de licencia tiene requisitos propios. La guía del DCWP contempla identificación, comprobantes de domicilio, documentación tributaria y otros elementos del expediente. Por eso conviene distinguir los documentos pedidos para entrar a una lista de los necesarios cuando llegue la oferta. Las instrucciones de esa comunicación serán fundamentales para completar la segunda etapa correctamente.

y accesorios, obtener una licencia puede representar un paso hacia una mayor estabilidad
económica.
La autorización también tiene límites
Esta oportunidad corresponde a mercancías, como prendas, joyas o recuerdos. La venta de alimentos y bebidas se rige por licencias y permisos del Departamento de Salud e Higiene Mental. También existen excepciones para ciertos materiales escritos y obras artísticas. Identificar correctamente qué se venderá evita iniciar un trámite que no corresponde al negocio.
Una licencia tampoco permite ocupar cualquier acera. El Departamento de Saneamiento supervisa aspectos como limpieza, seguridad y obstrucciones a entradas, transporte público y circulación peatonal. La ciudad mantiene reglas de ubicación que deben revisarse antes de escoger un punto de venta. Obtener autorización para el negocio y verificar que el lugar sea admisible son tareas complementarias.
Mantener accesibles las rampas, las entradas comerciales y el paso de peatones beneficia especialmente a personas con movilidad reducida y familias con coches infantiles. El espacio compartido exige que la actividad económica pueda desarrollarse junto al tránsito cotidiano del barrio. Esa convivencia será parte del funcionamiento del sistema ampliado.
Convertir la apertura en estabilidad
La distribución de oportunidades merece atención. Un análisis de Immigration Research Initiative sobre mujeres vendedoras, divulgado en 2025, encontró que ellas representaban aproximadamente un tercio de quienes vendían mercancías generales, pero apenas el 14 por ciento de los titulares de licencias de ese segmento. El acceso efectivo requiere que la información llegue también a quienes combinan trabajo y responsabilidades familiares.
La formalización también necesita convivencia entre pequeños negocios. En una declaración difundida por el Concejo en diciembre de 2025, Rhadhames Rodriguez, presidente de United Bodegueros of America, apoyó un acuerdo que ampliara las vías legales para vendedores y aportara orden a las aceras. Su posición reconocía las necesidades de quienes trabajan en puestos y locales comerciales.
Para el vendedor, será útil acompañar el trámite con cuentas claras sobre mercancía, transporte, almacenamiento y reposición. Una jornada con muchas ventas puede dejar poco beneficio después de pagar esos gastos. Registrar ingresos y costos permite calcular cuánto necesita vender el negocio para sostenerse y qué inversión puede asumir sin comprometer el dinero del hogar.
Hay asistencia gratuita disponible. El Departamento de Servicios para Pequeños Negocios ofrece consultas para vendedores a través del 888-727-4692; al llamar, se debe pedir Street Vendor Services. El servicio incluye atención en español. La información oficial sobre las nuevas listas debe consultarse en nyc.gov, dentro de la sección Street Vending del DCWP.
Para aprovechar esa orientación, conviene llevar preguntas concretas: qué mercancía se ofrecerá, en qué condado se desea trabajar y si existe un expediente anterior. Anotar las respuestas y las fechas permitirá organizar los siguientes pasos. Pedir ayuda con anticipación también deja tiempo para corregir errores antes de que termine el plazo.
La apertura del 2 de noviembre ofrece una oportunidad concreta para quienes buscan incorporarse al sistema. Preparar los documentos, atender las comunicaciones y comprender cada etapa permitirá aprovecharla mejor. El objetivo para estos trabajadores es poder planificar su negocio y sostener a sus familias con una autorización propia, obtenida mediante un proceso que puedan entender y seguir.



























