Susan Rybin en sus treinta años entrenando y representando actores hispanos

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Por Nilda M. Tapia

La incansable Susan Rybin comenzó oficialmente a los 19 años enseñando actuación y desenvolvimiento personal a niños de un programa post escolar en la calle 65, entre Amsterdam y West End, que regenteaba el Lincoln Square Neighborhood Center.

La incansable Susan Rybin comenzó oficialmente a los 19 años enseñando actuación y desenvolvimiento personal a niños de un programa post escolar en la calle 65, entre Amsterdam y West End, que regenteaba el Lincoln Square Neighborhood Center.  Ella considera ésta su prueba de fuego como entrenadora de jovencitos en las artes de actuación. 

--Pero ya a los 14 años daba clases en Brooklyn, cuando me entrenaba con Polly Rogers en ballet y tap dancing, corrigió Susan para no quitarle esa verdadera  primera experiencia a su profesión.

-- Me gustaron siempre los niños. Pero no fue sino hasta mis 19 años y recién regresada de México que empecé a trabajar de nuevo en Estados Unidos,” confiesa Susan que desde sus escasos 7 años ya maduraba su técnica de actuación en el Teatro Rodante Puertorriqueño.  Miriam Colón fue su primer precursora, la que me entusiasmó para ir a ver esta hija de compatriotas que iba a  actuar en su teatro de la calle 16 al Oeste.  Podemos decir que Susan participó en los albores del Teatro Rodante Puertorriqueño que hoy reina en Off-Broadway en la Calle 47.   

Su primera retribución laboral la obtuvo por un contrato bastante extenso con la firma McDonald’s como la Crew Girl.  Era la locutora de todos los comerciales en español de TV y radio para esa firma.

--Me llamaban La chica McDonald’s.  Con ese dinero me compré mi primer apartamento en Queens, comenta con nostalgia hoy  Susan después de años de carrera como actriz y como entrenadora y representante de actores jóvenes latinos.

--La razón que empecé con los muchachos fue porque mi agente me pidió niños que hablen español correcto.  La envié a  Claudia Molano, que era entonces bastante buena alumna.  Mi agente me sugirió que debiera entrenar y mandarles los niños que más se destacaban para enviarlos a audiciones para comerciales.

Ni corta ni perezosa Susan buscó un espacio para entrenar y representar a niños hispanos.  Le ofrecieron un lugar en el programa después de clases del Lincoln Square Center. Ella se enteró que en ese Centro estaban armando un “after school program”.

--Porque no ponemos el mio, respondió la jovencita de inmediato.  La oferta primera fue de dos veces por semana, aunque tenía que hacerlo gratis por el momento. Fui a la radio y me entrevistó Gilda Miros.  También me entrevistaron en TV,  Canal 41…  Enseñaba con mi propia técnica que yo fui desarrollando, con opciones  extraídas de todo lo que había aprendido con mis maestros en el  HB Studios, con Carla Pinza en el Teatro Rodante Puertorriqueño.  En el círculo del teatro hispano Susan Rybin confiesa haber aprendido mucho de los pilares de este movimiento teatral en los años 60  y 70. 

--Aprendí mucho con el chileno Norberto Kerner, con Raúl Davila que llegó a New York luego de una excelente carrera en la TV de Puerto Rico, con el creativo  Manuel Yeskas de México, Víctor Acosta gran valor salido de Cuba, y con otros dos cubanos muy queridos que son Osvaldo Pradere y el gran Iván Acosta, ya desapacarecido.

Siendo niña fue cuando su abuelita Angélica Flores  Rybin la llevó al Teatro Rodante Puertorriqueño.  

----En ese entonces no querían niños. Yo tenía siete años escasos.  Por casualidad estaban  Iris Martínez y Karla Pinza dando clases de actuación.  De inmediato me preguntaron si leía en español.  Leí un papel de una obra.  Les gusté a ambas  y luego me pusieron en un papel estelar en otra obra ya escenificada,  “Caprichos de Soledad”.  Me recuerdo que fue en el primer Teatro Rodante Puertorriqueño al oeste de la Calle 16…, recuerda Susan con mucha nostalgia sus primeros pasos como actriz.   Luego intervino en “Sin Banderas”  dirigida por el chileno Norberto Kerner, y junto al actor puertorriqueño de gran trayectoria en el teatro en español, Juan Robles.  Susan gustó tanto en estas dos primeras obras que el director del grupo  Caras Nuevas, Manuel Yeskas, la eligió para interpretar a “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery, junto al actor uruguayo Nelson Landreu.  Fue una producción muy exitosa, que dejó muy buenas marcas en los comienzos del movimiento de teatro hispano en Nueva York. 

--Nelson hizo los trece personajes, Victor Acosta hizo La sombra y --mientras ellos se cambiaban—yo quedaba actuando solita en escena a mis escasos nueve años,  exclama Susan cautivaba por ese personaje que le diera tanta seguridad como actriz.

--Trabajé mucho haciendo una serie,  “Infinity Factory”  para PBS.  Los productores tuvieron que pedir al gobierno del estado un permiso de ausencia especial a mi escuela, la Dominican Academy HighSchool, en Park Avenue y la Calle 68, en Manhattan.

Pero el gran salto actoral de Susan Rybin fue hacer el papel de Anna Frank para el Teatro Thalia.  Dirigida por la misma productora de este teatro entonces, la cubana  Silvia Brito, Susan actuó magníficamente en “El Diario de Ana Frank” que le valió un premio en 1980 de la academia des Arts et des  Lettres de France.  Un premio Hola, y una nominación ACE.  En ese entonces, ACE no premiaba niños.

Luego vinieron actuaciones en “Esta propiedad está condenada” de Tennessee Williams, para el Teatro El Portón y la reposición de “El Diario de Ana Frank” en el Museo de Nueva York cuando recibió su primer premio de Francia.  Se lo entregó el  hoy desaparecido periodista alemán Peter Bloch. 

--La segunda medalla de la Academia de las Artes y Letras de Francia fue de adulta por mi trabajo constante durante 25 años.  Era de plata y me la entregó Mr. Pujot en el 2006.  Por otro lado, filmé la película Police Brat en inglés con Carol O Connor… 

--He hecho todo lo que tuve que hacer, razona introspectivamente. 

--La única razón que no conseguí  lograr hacer más cine en inglés como lo logró mi amiga y compinche de mi niñez, Elizabeth Peña,  fue que al ir a California a mis 18 abriles un agente me quiso firmar pero tenía que vivir en Los Angeles.  Primero quería encontrar a mi padre en México.  Me quedé mucho tiempo allí y logré trabajar.  Pero, por últimas, decidí regresar a New York.

Más por conciencia personal que por su propia carrera como actriz, decide Susan quedarse en Nueva York.  De ver tanto niño y joven latinos que no tenían guía ninguna, prefirió quedarse y organizar su escuela y su agencia. 

--Me retiré del teatro y me dediqué a mis áreas de docencia y representación.  Pero la actriz seguia estando dentro de mí.   Teatro Thalia me llamó y ya de adulta hice “Maribel y la extraña familia”, de Miguel Mihura, una puesta muy exitosa.  Le siguieron “Isabelita, la miracielos…”  y “Un golpe de suerte” de Juan José Alonso Millán .

Ultimamente Susan apareció en   “Luciérnagas”, de Eduardo Iván López, donde interpretó a una experta en belleza  muy cómica…  para el Thalia, y más tarde, se lució en su vena dramática haciendo un excelente papel en  “Tres lirios cala”, del puertorriqueño Amniel Marat  en una excelente producción del Teatro Rodante Puertorriqueño.  Su reciente aparición y la última antes de esta entrevista la hizo en la excelente farsa del colombiano Jaime Espinal “No problemo, amigo”, que marcó un hito en el teatro en español de Nueva York siendo el primer comic escenificado. Susan manejó muy bien la farsa por primera vez. Todo el elenco estaba consciente que estaban abriendo brecha. 

--Cuando leí en  privado la obra la sentí muy loca.  Necesito tratar de hacer algo especial aquí, pensé… hacía tres años que no me montaba a un escenario.  Poder crear el personaje de jefa de una oficina donde lidiábamos con estudiantes extranjeros para mí fue un reto.  La obra en sí es interesante y la estructura era innovadora,  nunca vista por mí en ninguna parte.  No creo que sea para todo público… para entender todo ese trasfondo.  Un personaje que se cree que lo sabe todo y menosprecia a los latinos… 

Pero pasemos ahora a la profesión que ejerce Susan en el Rybin Studio Drama.

-- A través de los treinta años sostuve la unidad de entrenamiento para los niños latinos con talento, especialmente a aquellos que lo tienen escondido. Primero los evalúo… no todos son aceptados.  Aunque esto sea negocio, lo fundamental es que el niño que tome mis clases le saque provecho.  Lo que los chicos obtienen allí,  les sirve para toda la vida.  Los que no siguen en las artes y se van a un empleo regular, el desenvolvimiento que aprendieron en RSD les sirve para triunfar en sus carreras. 

Cuenta Susan que los egresados fueron muchos. De Miami vinieron Alex Rodriguez, dedicando a producir y hacer su propia película.  La presentadora de TV, Andrea Romero, que era tan tímida de pequeña, ya hizo películas, comerciales, se entrenó desde los once años hasta los 18 y luego fue a la Universidad…. Se graduó en Comunicaciones y terminó como la reportera del tiempo en TV. 

--Andrea recordaba recientemente cómo era de tímida cuando niña.   Pero llegó a reina de belleza en su adolescencia y yo le di sus clases para lograrlo, comenta Susan. 

El curso de RSD incluye modelaje, técnica para audicionar frente a la cámara de TV, comerciales, actuación, arte escénico, monólogos, diálogos…  Es como una prueba de todo lo que tiene que ver en el mundo de las comunicaciones y la actuación.   A la misma vez, yo los manejo y les enseño cómo comportarse para competir con los demás.  Mis clases tienen mucha aceptación entre los que les interesa audicionar en los diferentes campos de la actuación.   

--Un ejemplo que me gusta mencionar, Nicolás Salgado, que estuvo conmigo desde los cinco años, ha hecho varias películas  y ahora sale una nueva en donde aparece.

El Rybin Studio Drama ofrece dos cursos por año, para principiantes y para actores ya entrenados.  Al final de estos cursos, todos los niños y jóvenes participan de un gran show, donde cada alumno tiene la oportunidad de mostrar su talento ya desarrollado.  Unos ya despuntan como pequeños talentos que lucen en escena como que lo que hacen lo logran con la naturalidad del actor que va camino a una carrera… constante y esporádica, pero lo que vale es que el niño egresado de RSD nunca es el mismo que llegara…  Sale transformado en un niño dueño de sí mismo… con una personalidad nueva, dejando la timidez y el miedo a comunicarse completamente atrás.  Y eso…no tiene precio!!!

 

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