LA STRADA PASO DEL CINE AL TEATRO SIN ALTERAR SU PROFUNDO CONTENIDO

Por Nilda M. Tapia

Teatro IATI y la Compañía Artística La Strada trajeron a escena el tema clásico de Federico Fellini, sin restarle un ápice al profundo contenido que le diera este clásico del cine de postguerra italiano y cuyo libro fuera hecho por el propio Fellini junto a Tulio Pinelly y Enio Flaiano.  La adaptación al español y al teatro fue hecha por Gerard Vazquez y dirigida por dos grandes directores del teatro en español de Nueva York, Maestro René Buch, de origen cubano y actual director artístico del afamado Teatro de Repertorio Español, y de otro consagrado director puertorriqueño, Jorge Merced,  en la codirección.

 

Esta historia callejera cuenta la triste vida de una joven inocente y algo misteriosa Gelsomina, que es vendida por necesidad a Zampanó, un trotamundos sin modales ni escrúpulos, con delirios de artista circense. La trama se va alimentando lentamente, mientras el mimoIsrael Ruiz nos entretuvo con sus juegos y piruetas, sin dejarnos de divertir ni un segundo.  Cuando nos damos cuenta, entre pirueta y pirueta ha llegado a llamar la atención de la desdichada Gelsomina.  La logra enamorar pero no satisface su deseo femenino y entrañable de sentirse amada.  Al ser descubierto por Zampanó, trata de huir pero éste lo alcanza y lo mata frente a Gelsomina.  Zampanó huye…para regresar a los años al lugar de su crimen.  Pregunta por la abandonada Gelsomina pero le anuncian que ha muerto. Es allí donde el frío Zampanó se quiebra ante la ausencia del único ser que le despertara el deseo de volver.

 

El elenco que recreó esta obra mantuvo  un excelente ritmo teatral.  Luis Carlos de la Lombana encarnó un Zampanó frío y calculador, muy poco inclinado a las manifestaciones afectivas.  Los trucos escénicos lograron convencernos y su espíritu logró ampliamente el antihéroe sin dificultad.  Por otra parte, Irene Aguilar tuvo que luchar con su físico tan inapropiado para el rol con mucho esfuerzo actoral, aunque nos convenció encarnando a una Gelsamina sumisa y cuya desdicha la fortalece para aceptar su triste realidad.  El que se lleva las palmas, Israel Ruíz, fue la gota de agua que mantuvo el espíritu circense en una obra que debía pelear su teatralidad palmo a palmo frente a la fama de  la cinematográfica“La Strada”  Nuestro Winston Estévez, la actriz Adela María Bolet y la actriz argentina con un excelente físico para encarnar a una Gelsamina más visualmente creíble, nos confesó que amó su papel secundario desde el vamos.

 

Pero La Strada en IATI demostró que cuando se recurre a grandes entendidos en este metier, no da lugar a fallas.  La obra logró un excelente giro y ritmo teatral, muy significativo desde que se recurriera a las diestras manos de un maestro como RenéBuch y de un consumado director como Jorge Merced.  Los subtítulos en inglés del excelente libro teatral fueron muy ajustados. Poco y nada se perdió en la acertada traducción. La ambientación de sonido y decorados también dieron la talla.  Esperamos que esta presentación que nos brindara IATI se extienda a otros escenarios o. tal vez a una reposición en su lugar de estreno en un futuro inmediato.

 

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