Por Manolo García Oliva
IMPACTO

Ya la absoluta reina de la copla de nuestro días, Isabel Pantoja, goza del regimen penitenciario de tercer grado que le ha concedido la Audiencia de Málaga, y el cuál permite a la artísta normalizar su vida y volver a cantar en público, todo con el apoyo incondicional y verdadero soporte emocional de la cantante: su hermano Agustín Pantoja. Él, en todo este convulso espacio de tiempo ha sido el timón del barco que en un momento se pensó se iría pique, pero que por su intelegencia, astucia y tenacidad en el apoyo a su hermana y de mantener unida la familia, consiguió mantenerlo ha flote y con la moral de sus ocupantes por todo lo alto.
Isabel Pantoja se apresta de nuevo a cantar en público, a realizar giras y galas por toda la geografía española todo bajo el control, supervisión y visto bueno de su mano derecha, su hermano Agustín. También existen otros planes para La viuda de España: y es la grabación de un nuevo disco, escribir un libro donde va a contarlo todo...y por supuesto una entrevista, la cuál todos esperan.
Pero si todo esto es vital para Isabel Pantoja, su familia no lo puede ser menos: sus hijos Kiko y Chabelita, sus respectivas parejas Irene y Alejandro, sus nietos y el resto del clan son elementos indispensables para que esta hija de Sevilla resurja con nueva fuerza.
En la parte económica la Pantoja, ha cumplido con la multa impuesta por las autoridades judiciales y del fisco, y cuando se pensó que su patrimonio inmobiliario había mermado, esto es todo lo contrario. Isabel posee una vasta cantidad de propiedades entre ellas su casa de La Moraleja, en las afueras de Madrid está a la venta y por la cuál se pide la respetable suma de más de tres millones de euros.La razón es que Isabel ha manifestado que no desea vivir en Madrid, que su nuevo centro de operaciones estará hubicado en su finca Cantora, su verdadero refugio, y que esta casa que por mucho tiempo fue de puertas abiertas, donde se recibía a todo el que llegara no continuará siendo de esa forma.
Se dice que este año carcelario le ha servido a Isabel para valorar y sobre todo decidir quién formará parte de su círculo íntimo una vez retome su nueva vida ya que los afectos también han variado. El tiempo en el reclusorio la han hecho reflexionar, y desde una etapa de moral baja ahora surge una nueva Isabel Pantoja muy recuperada anímicamente.
Con este tercer grado penitenciario ya aprobado, ISABEL PANTOJA, que ya tiene prevista una nueva hoja de ruta y se apresta a demostrar que hay mucha mujer, madre y artista para rato.



























