Guerra en la Roosevelt

VENTAS EN LA PLAZA CORONA
Como afirma Walther Sinche, director de una entidad comunitaria que tiene más de dos décadas de trabajo en la zona, después de la pandemia aquí en la Plaza Corona, vendedores y autoridades se organizaron y ahora hay más orden, más limpieza.

En innumerables ocasiones Impacto Latino ha publicado reportajes sobre la que es, por varios factores, la vía más notable alrededor de la cual se ha desarrollado la comunidad latina en el condado de Queens, la avenida Roosevelt, que atraviesa varios barrios, incluyendo Jackson Heights, considerado el de mayor diversidad étnica a nivel nacional.

La avenida Roosevelt, desde la calle 82 hasta la calle 104, ha sido escenario de una nueva guerra que afecta directa y mayoritariamente a la comunidad latina, pero este, que ciertamente no es un nuevo conflicto, tiene varios matices.

El lunes 15 de abril se transmitió en informativos de la televisión en español y en inglés, videos de policías confiscando mercadería y removiendo a vendedores ambulantes de la Ave. Roosevelt y calles aledañas, como la calle 91, además los medios presentaron al concejal representante del Distrito 21, Francisco Moya, explicando las razones para la ejecución de tales acciones.

VENDEDORES AMBULANTES VS TIENDAS
La guerra entre vendedores ambulantes versus tiendas y negocios establecidos es un asunto de sobrevivencia. O vendemos o no tenemos para alimentar a nuestros hijos dicen los vendedores ambulantes y añaden, las autoridades no nos dan opciones para nuestra subsistencia.

PROBLEMAS DE LAS VENTAS AMBULANTES

Entre otras cosas el concejal Francisco Moya, -hijo de padres ecuatorianos nacido en Queens-, el dia de las redadas dijo algo que ha expresado reiteradamente sobre el impacto negativo de las ventas ambulantes en el barrio y en la comunidad, que se resume en los siguientes aspectos: las ventas ambulantes han deteriorado la higiene del área, provocando plagas de cucarachas, ratas, moscos, también han dificultado el tráfico peatonal de transeúntes en veredas inundadas de puestos de venta de todo tipo de mercaderías y productos e incluso han afectado al tráfico automotriz, con camiones y autos que transportan esas mercaderías y productos y que se estacionan en la Roosevelt.

Adicionalmente el tema de la higiene de alimentos preparados, actividades ilícitas de personas que no tienen entrenamiento ni ningún tipo de permisos o de personas con permisos para realizar actividades bajo ciertas condiciones, que rompen lo autorizado, como por ejemplo carros de comida que instalan mesas, sillas y carpas para sus comensales, para lo cual no tienen permiso, aun cuando tienen permiso de vender comida.

También se ha visto un incremento de accesorios de segunda mano, que se presume son artículos robados y de todo tipo de mercadería comestible, de uso personal, etc., la misma que ya venden los negocios del área, directamente afectados por la disminución de sus ventas y en peligro de cerrar.

Impacto Latino se trasladó al área para hablar con diferentes miembros de la comunidad latina y a continuación comparte sus diferentes puntos de vista sobre esta problemática. El reportaje permite apreciar la gran diversidad de asuntos que se desarrollan en la zona y la necesidad de analizar la situación considerando una amplia diversidad de situaciones, entre un grupo muy heterogéneo como son los vendedores ambulantes de la Ave. Roosevelt, actualmente en guerra abierta contra el Departamento de Policía de Nueva York y el concejal Francisco Moya, quien lidera las acciones de limpieza del distrito, que en un futuro no muy lejano deberá recibir a miles de fanáticos para lo que será el primer estadio de fútbol de la ciudad.

Según el testimonio de varios vendedores ambulantes, con o sin permisos, las autoridades les han entregado varias notificaciones, multas y finalmente les han confiscado sus productos y mercancías, muchos indican que en forma muy agresiva e inhumana.

Pero a este punto ya están organizados, tienen una red en WhatsApp, en la cual están vigilando la llegada de la policía y se notifican instantáneamente, así están listos para esconder su mercadería hasta que se vayan los oficiales del NYPD.

Según informó a Impactó doña Mariana, una señora que vende espumilla en Junction Blvd. y que no nos permitió fotografiarla, esta red de alerta trabaja en todos los condados de la ciudad, pero expresó que lo que no comprende es como el concejal Moya, que dice ser ecuatoriano, a los que más agrede con esta política es a los vendedores ecuatorianos.

“Ahí se ve realmente que no tiene poder, porque en la Plaza Corona de la 103 se quedaron solo carritos de venta de comedia mexicanos, a pesar de que nosotros tenemos muchos más años de trabajar aquí”.

Por su parte una empleada de una tienda de implementos deportivos en la calle 96, que tampoco quiso ser fotografiada, nos dijo: “Los vendedores ambulantes son una competencia desleal para negocios fijos como nosotros, ya que venden los mismos productos y mercaderías que los negocios, por ejemplo, este sombrero que yo vendo a diez dólares, ellos lo venden a cinco dólares y la gente por ahorrar, prefiere comprarles a ellos””. 

 VENDEDORES DE AGUACATES EN LA CALLE 103
Vendedores de frutas y otros alimentos en la esquina de la calle 103 dicen que la policía y el concejal Moya les están arrebatando la única manera de subsistencia honrada que tienen y que no les ofrecen ninguna opción.

NEGOCIOS SON IMPORTANTES

Ese es el sentir mayoritario de propietarios de todo tipo de negocios en el área, que están siendo directamente perjudicados y que son muy importantes en términos de pago de impuestos y que ocupan locales, de elevadas rentas, que a su vez pagan los costosos impuestos a la propiedad, además promueven la creación de fuentes de empleo de las que dependen familias enteras y también ofrecen apoyo político en las campañas electorales.

En la zona de la calle 104 tomamos el testimonio del director ejecutivo de Alianza Ecuatoriana Internacional Centro Comunitario Andino, Walther Sinche, entidad que trabaja desde hace dos décadas en el área y conoce a fondo la problemática comunitaria de ahí.

VENDEDORES FRENTE AL SERVICIO POSTAL FEDERAL
En la Plaza Corona, sin ningún problema los vendedores ambulantes operan frente a la oficina del Servicio Postal, una dependencia del gobierno federal, sin ningún problema, resultado de la organización y coordinación con las autoridades locales.

Walter Sinche habló en exclusiva con Impacto Latino y respondió dos preguntas:

Un porcentaje importante de vendedores ambulantes son ecuatorianos, hace una semana un grupo de ecuatorianos, incluido usted, se reunieron en la alcaldía para hablar con el alcalde Adams. Ya que esa reunión estuvo cerrada a los medios, ¿nos puede compartir sobre si se habló de los vendedores ambulantes en esa reunión?

Esa reunión específicamente no fue con la comunidad ecuatoriana, si no con un grupo de personas que estamos inmersas en el tema comunitario, pero lamentablemente hubo personas que no tenían nada que ver con el tema comunitario si no con el tema político ecuatoriano, que buscan figurar y se desperdició una gran oportunidad de verdaderamente llegar a un consenso, ya que estos famosos representantes debían haber convocado con anterioridad a una reunión previa para trabajar sobre una agenda, pero no saben trabajar y lamentablemente se perdió esa oportunidad.

Estuvo la jueza ecuatoriana (Carmen Velasquez) quien habló sobre un aspecto legal, - que debieron rectificarle sobre ello en esa mesa redonda-, un poco controversial, específicamente relacionado a las mujeres que trabajan con los niños en la espalda y ellos (los de la alcaldía) sabían a lo que nos referíamos; otra persona habló sobre organizar talleres para que tengan licencias, para que las agencias municipales coordinen con ellos, ya que se trabaja con los grants o recursos de la ciudad y no les pagaban, se pidió que se atienda, porque de qué sirve organizarse y trabajar con la ciudad, si ésta no colabora pagando.

Se trataron otras cosas, como el TPS, que no cabía en la reunión porque eso se maneja a nivel federal, fue un desperdicio de tiempo. Para mí en lo personal fue una pérdida de tiempo esa reunión con el alcalde y una vergüenza de la comunidad ecuatoriana, que debe organizarse mejor para ir a exigir, de alguna manera, atención.

A mi me llamó para esa reunión un funcionario de la oficina de la alcaldía, pero en esa mesa redonda solo dieron voz a tres personas y a una chica que levantó la mano insistentemente pero que lamentablemente hablo incoherencias que no tenían nada que ver con el tema comunitario y eso demuestra la falta de coordinación y organización de la comunidad ecuatoriana.  Hay entidades, pero debemos organizarnos.

En esa reunión se mencionó sobre vendedores ambulantes en los trenes, pero no se quedó en nada, no sabemos si habrá un seguimiento, no sabemos nada”.

 VENDEDORES VS POLICIAS
Durante la cobertura al área, pudimos apreciar la llegada de un escuadrón de la policía a realizar control y confiscaciones a los vendedores callejeros a una cuadra de Junction Blvd. también apreciamos como una red de alerta entre los vendedores, grababa en vivo lo que sucedía y alertaba a todos los vendedores ambulantes de toda la zona y de toda la ciudad.

Sobre los vendedores ambulantes que son un tema permanente en esta zona a la cual según los funcionarios del área se está limpiando, ¿cuál es su opinión?

Mi opinión al respecto es más desde el lado humano y organizativo. Haciendo un recuento histórico, durante la administración Dinkins, la ciudad de Nueva York era considerada invivible, inmanejable, por ejemplo, en la calle 42, llena de drogas, delincuencia y degeneración en pleno centro de la llamada Capital del Mundo y eso se pudo limpiar.

No comprendo por qué con esa experiencia, no puede tomar un modelo similar la administración actual, pero más llama la atención la actuación de un concejal, que dice ser ecuatoriano y que dice que hace mucho trabajo en la comunidad, pero lamentablemente no representa a la comunidad, obviamente no representa a una comunidad que no vota por él.

Específicamente sobre esta limpieza, hay dos aspectos, el humano y la manera de convivir legalmente en este país y esta ciudad. Las personas que llegan y venden en las calles es porque no tienen otra opción para no delinquir, pero que tampoco pueden imponerse en nada, pero por ejemplo aquí en la Plaza Corona, después de la pandemia, pudieron organizarse los vendedores ambulantes, trabajando con las autoridades y ahora funciona una plaza más ordenada y más organizada. Todo es cuestión de organización.

Por otro lado, tampoco se puede pisotear la dignidad de las personas, humillarles al punto en que deben incautarles sus mercaderías, a pesar de que les han notificado, hay personas que no tienen otra opción para sobrevivir.

Las dos partes deben sentarse y encontrar la mejor manera. La ciudad no otorga permisos a estos vendedores y ahí está el origen del problema, que si tuvieran permisos de emergencia o temporales o reasignarles a espacios donde puedan vender para sobrevivir.

VENDIENDO AL SUSTO
Con su carrito de lavandería lleno de chochos y maíz tostado, un vendedor ambulante que alterna su trabajo en diferentes barrios en los cinco condados se encuentra alerta para “levantar el vuelo” ante la llegada de los policías. Dijo a Impacto, “soy ecuatoriano al igual que los padres del concejal que nos persigue”.

¿La comunidad también tiene responsabilidad en esta guerra?

La comunidad que les compra también deberían comprender y reeducarse, porque es verdad, los negocios fijos pagan su renta, invierten en sus negocios, pagan grandes cantidades en permisos y la competencia es desleal, porque se venden los mismos productos a menor precio. 

Quienes venden comida en la calle, venden casi al mismo precio que un restaurante, pero no ofrecen al consumidor un lugar donde sentarse, donde lavarse las manos, un baño, etc. por lo tanto los consumidores, aunque queremos apoyar a la comunidad, debemos evaluar si queremos un barrio desorganizado para seguir comprando en la calle, pero si queremos un barrio organizado y limpio, debemos comprar en los negocios que están establecidos.

Creo que esa es la norma de una comunidad y una sociedad más organizada. Continuando nuestro recorrido por la Ave. Roosevelt llegamos a Junction Blvd. donde se encuentra la sede de dos entidades comunitarias antiguas, el Comite Civico Ecuatoriano de Nueva York, organizador del desfile ecuatoriano de Queens y Padres en Acción, identificado frontalmente con el correísmo de Ecuador, que atraviesa su peor momento político. Ahí encontramos a personas de la tercera edad, como una señora colombiana que vende aguacates y que conjuntamente con refugiados africanos, está alerta para esconder su mercadería ante el acecho de la policía.

MASAJISTAS ASIATICAS
Ante la llegada de la policía, también las masajistas asiáticas se encuentran alerta para avisar a todo el personal de estos negocios en el interior. En la gráfica dos mujeres haciendo guardia en la entrada del centro de masajes en la calle 95 sobre Roosevelt, que fue cerrado hace unas semanas personalmente por el alcalde Adams, pero volvió a abrir.

Una cuadra más abajo, en la famosa calle Warren donde se vende comida peruana, ecuatoriana y mexicana, doña Lourdes y su esposo nos dijeron que la policía les confiscó todas las mesas, sillas y carpas que habían instalado frente a su carrito de comida y que si, que sabían que no los podían instalar, pero que el objetivo es dar mejor trato a sus comensales.

Sobre los vendedores de mercadería de segunda mano, estos esposos indicaron que lo que esa gente vende, es lo que les regalan en las iglesias, donaciones que reciben de ropa, zapatos y artículos del hogar, pero que no son objetos robados, si no donados por las iglesias.

También indicaron que el concejal les ataca para ayudar a los restaurantes que le ayudan durante sus campañas políticas. Sobre los negocios de masajes, acusados de promover prostitución en el área, indicaron que están localizados desde la calle 74 a lo largo de toda la avenida y que cuando las autoridades los cierran, a los quince días los vuelven a abrir.

“Son negocios de masajes ofrecidos por asiáticas y por colombianas, que agarran del brazo a los caballeros que pasan frente a ellas para convencerles de tomar un masaje y luego adentro les ofrecen otro tipo de servicios, expresaron. Pero lo que hacen las autoridades con esos sitios es solo publicidad, porque vuelven a abrir y continúan operando sin ningún problema.”

En el triángulo entre las calles 91 y 92, hacia la Ave. 37, todos los vendedores de cosas usadas, muchos de origen venezolano, después de que se vieron desalojados en los noticieros de televisión, al siguiente día ya retornaron a sus actividades. 

En definitiva, mientras no exista primordialmente cambios al marco legal, no se van a lograr cambios reales, en segundo lugar, si no se ofrecen opciones a toda esta gran población de vendedores ambulantes, para que tengan una forma de ganarse la vida en forma honrada, existen mayores probabilidades de que al negarles la única opción de sobrevivencia, caigan en la delincuencia, prostitución y drogas.

Las autoridades, incluyendo el NYPD y el concejal Moya, no les están ofreciendo ninguna opción de subsistencia y el trabajo de entidades que pretenden organizar a los vendedores, se ve como un negocio de membresías, pero no ofrecen soluciones a largo plazo para que estas personas dejen las calles con todos sus peligros y establezcan pequeñas empresas para progresar por cuenta propia en mejores condiciones.

 NOS QUITARON LAS COSAS Y TENEMOS LICENCIA
Doña Lourdes Perez y su esposo dijeron: Nosotros tenemos licencia, pero llegaron y se llevaron todos nuestros implementos para atender a nuestros comensales, pero a los lugares de masajes les ponen un rótulo en la puerta y a los quince días vuelven a funcionar como si nada.
 TIENDAS INVADIENDO LA VEREDA
Los vendedores ambulantes denuncian que también los negocios abusan porque colocan en las veredas sus implementos, los cuales también afectan a los peatones, pero nadie les dice nada, ellos hacen lo que quieren dijo una vendedora de verduras frente al Comite Civico Ecuatoriano.

Una crisis ignorada en el corazón de Queens

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