
A las 11 de la mañana del pasado 17 de octubre, falleció la bailarina Alicia Alonso una de las más prominentes artistas del siglo XX, a consecuencia de las complicaciones de salud relacionadas con sus 98 años de edad.
Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo, hija de Antonio Martínez Arredondo, veterinario del ejército cubano y de la modista Ernestina del Hoyo y Lugo, nació en la Ciudad Militar de Columbia el 21 de diciembre de 1920, siendo la menor de cuatro hermanos (Blanca María “Cuca”, Elizardo y Antonio. A temprana edad la familia viajó a España, donde Alicia aprendió a tocar las castañuelas y fue allí donde mostró sus primeras inclinaciones por la danza.
A los 10 años, en 1931 para ser exactos, comenzó a estudiar ballet en la Sociedad Pro-Arte Musical en La Habana, con el profesor Nikolai Yavorsky, haciendo su debut en diciembre de ese mismo año.
Meses más tarde en octubre de 1932, se llevó a cabo su debut profesional en el Teatro Auditorium (hoy Amadeo Roldan), en “La bella durmiente”, de Tchaikovsky.

Un paréntesis aparece en la vida de Alicia en 1937, cuando cae perdidamente enamorada de su compañero de estudios Fernando Alonso con quien contrae matrimonio a la corta edad de 16 años, decidiendo la pareja de mudarse a Nueva York, donde se hospedan con parientes en el Alto Manhattan cerca de la avenida Riverside Drive.
Ya en la gran metrópoli Alicia y su marido Fernando tienen a su única hija Laura, que nace en 1938, continuando su entrenamiento en la escuela del American Ballet y logrando hacer su debut en Broadway, actuando en dos comedias musicales tituladas: “Great Lady” y “Stars in Your Eyes”.
Hace espacio de tiempo entre estudios y trabajo y viaja a Londres para ponerse a las órdenes de la gran profesora Vera Volkova.
SUS PROBLEMAS DE VISIÓN
Un desprendimiento de la retina, condujo a Alicia Alonso a tres operaciones no del todo satisfactorias, y fue diagnosticada a que nunca tendría visión periférica. Fernando su esposo, se sentó diariamente durante esta última convalecencia, usando los dedos de Alicia para enseñarle los pasos de los grandes papeles del ballet clásico.

En muchas ocasiones la artista recordaba de este período de su vida: “Yo bailaba con mi mente. Ciega, inmóvil, completamente rígida sobre mi espalda, de esta manera yo aprendí a bailar y a ser ‘Giselle’…”.
Posteriormente los médicos se dieron por vencidos, y después de un incidente ocurrido en su casa habanera con los estragos de un ciclón, los galenos decidieron darle el alta para que regresara al trabajo en Nueva York.
SU REGRESO A LA CAPITAL DEL MUNDO
Los inicios de la década de los años cuarenta fue muy fructífera para Alicia, integrando las filas del American Ballet Caravan, antecedente del New York City Ballet, marcando 1940 su integración al Ballet Theatre of New York.
Corría el año 1943, y Alonso se dio a la ardua tarea de recobrar su técnica pese a su ceguera parcial, y con la ayuda del partenaire de turno entrenado rigurosamente sin excepción y potentes reflectores de diferentes colores que los diseñadores de luces operarían para que estos le sirvieran de guía para efectuar sus movimientos.

Fue durante este año donde trabajó junto a Mijail Fokine, George Balanchine, Leonide Massine, Bronislava Nijunska, Anthony Tudor, Jerome Robbins y Agnes De Mille grandes personalidades de la coreografía del pasado siglo quienes además crearon trabajos para ella como: “Undertow”, “Fall River Legend” y “Theme and Variations”, siendo el momento culminante de ese año, la repentina enfermedad de la bailarina británica Alicia Markova, a quien Alonso sustituye el 2 de noviembre de 1943 en el rol de su vida: “Giselle”.
Esa noche marca un antes y un después en la vertiginosa y fructífera carrera de la bailarina cubana, quien en 1948 crea en La Habana en Ballet Alicia Alonso y su escuela.
EL MUNDO ADMIRA Y APLAUDE ALICIA ALONSO
A partir de 1955 su fama se universaliza y baila para el American Ballet Theatre, los Ballets Rusos de Montecarlo y en 1957 y 1958 se convirtió en la primera bailarina del hemisferio occidental en actuar en la entonces Unión Soviética y la primera representante americana en bailar con los ballets Bolshoi de Moscú y Kirov de Leningrado (hoy San Petersburgo).
En 1959 regresa a Cuba y reorganiza su compañía que da paso al Ballet Nacional de Cuba y efectúa su primera gira por Latinoamérica.

Los trabajos coreográficos de Alonso están en repertorio en la Opera de Paris, Viena, San Carlo de Nápoles, Praga y del Teatro alla Scala de Milán y ha recibido infinidad de premios y condecoraciones, mencionando en primer término la Orden José Martí del Consejo de Estado de la República de Cuba.
Alicia Alonso contó como compañeros de baile a cuatro estupendos bailarines a través de su larga carrera: Igor Youskevitch, Ucrania, 11 años, 1948-1959; Azari Plisetsky, Unión Soviética, 9 años, 1963-1972; Jorge Esquivel, Cuba, 16 años, 1970-1986; y Orlando Salgado, Cuba, 24 años, 1971-1995.
NUESTROS ENCUENTROS
A través de los años, hemos tenido encuentros fugaces, con la recorda y admirada Alicia. En primer término en el Teatro Auditorium de La Habana en 1960; en la ciudad de Montreal, Canadá en 1971; Mtropolitan Opera House de Nueva York, 1975; Teatro de La Zarzuela y Palacio del Arzobispado de Alcalá de Henares, en Madrid, 1982 y en el City Center de Nueva York, 1998.
https://impactolatino.com/cuba-despide-a-su-prima-ballerina-assoluta-alicia-alonso-con-funeral-masivo-2/
Alicia Alonso, estaba casada en segundas nupcias con Pedro Simón Martínez, critico de danza desde 1975 y su velorio se llevó a cabo en el vestíbulo del Gran Teatro de La Habana que lleva su nombre.
(Las imágenes que ilustran este artículo, son de la colección privada de Manolo García Oliva).



























