Entrevista Exclusiva con Yolanda Montes "Tongolele"

LA ÚLTIMA DIOSA DE LA NOCHE

 

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Por Gustavo Suárez Ojeda

IMPACTO

Corresponsal en México

 

Luego de que las reinas del bolero, la guaracha y la salsa las cantantes cubanas Olga Guillot y Celia Cruz (Q.E.P.D) así como Rosita Fornés y la norteamericana-mexicana Yolanda Montes “Tongolele” vivitas cantando y bailando todavía ya no hay Diosas de la Noche.

No tengo la menor duda de que en Nueva York, la ciudad que nunca duerme y la capital del teatro musical, en Latinoamérica estén enterados a través de las noticias del cierre por lo menos hasta hoy del único teatro de los pobres el Blanquita que según dicen uno de los grandes multimillonarios del mundo ha dicho que se pretende que en este predio se construyan departamentos de lujo.

Entre esa cantidad y calidad de artistas esta Yolanda Montes “Tongolele”, la bailarina mostró su tristeza y sorpresa cuando le dieron la noticia del cierre del único teatro de revistas que todo el mundo artístico pisó en alguna ocasión.

El legendario foro del Blanquita entre esa gran cantidad y calidad de los artistas está Yolanda Montes “Tongolele” quien nos asegura que guarda gratos recuerdos de la que llama “escuela de distinguidos artistas del genero de revista quienes durante más de 50 años venían ofreciendo shows con cantantes, cómicos, bailarinas, como German Valdez “Tín Tán”, Jesús Martínez “Palillo” Resortes y Clavillazo quienes alternaron su espectáculo con la sensacional bailarina llamada la reina de las danzas tahitianas.

Ella como María Victoria y Carmen Salinas han comentado que es una lástima que se esté acabando el espectáculo nocturno en nuestras ciudad, esto es probablemente como si en Nueva York cerraran el Madison Square Garden o el Radio City Music Hall.

"Ya no hay teatros de revista, ni centros nocturnos" afirma Tongolele, "estoy consciente de que los años no pasan en balde desde que llegué a México en los años 50."

 

Yolanda

 

Su nombre ha sido por más de 60 años de constantes presentaciones sinónimo de cadencia y de ritmo, surgió en el medio artístico como surge un volcán con toda la fuerza y fuego necesario para el público.

Lo importante es que ha trascendido luego de tantos años en el cine, teatros de revista y centros nocturnos, su popularidad como bailarina acompañada de bongonceros cubanos la llevaron a ocupar un primerísimo lugar del cual dice estar orgullosa de seguir vigente y de haber sobrevivido a todas las épocas del espectáculo.

Pensar en ella es evocar las noches de cabaret, de baile, de lentejuelas y plumas de las más espectaculares revistas musicales de los centros nocturnos que congregaban a todo México que gustosos y hechizados por las diosas de la noche aplaudían a rabiar su sensualidad.

A través de los años, la sin igual “Tongolele”, quien ha brillado con luz propia en los escenario del mundo, cuenta nuestra hermosa entrevistada que nació en Spokane, del estado de Washington el 03 de enero de ….

Como toda mujer no le gusta decir el año, prefiere guardarlo como un secreto, que el público me ponga los años que quiera porque siempre lo he manifestado hasta que el cuerpo aguante.

Tongo ha sido una de las máximas exponentes del baile y la sensualidad rítmica, no le gusta que le digan que es una leyenda en el medio artístico, ni que es cubana y que ha sido una de las rumberas, “Mis bailes no han sido de rumba sino afro antillanos y tahitianos”.

Aclaró que vivió en La Habana algunos años al lado de sus hijos los gemelos Ricardo Y Rubén y su marido Joaquín González “El mago del tambor de Santiago de Cuba” en el cabaret Tropicana.

"Estoy encantada con esta historia de mi vida artística exclusiva que cuento para los queridos lectores de IMPACTO LATIN NEWS."

Dijo la vedette que no será nada nuevo, no solo para la gente de la tercera edad, comentarles que el nombre que me hizo famosa es mitad africano "Tongo" y la otra mitad tahitiano "lele", "fui yo misma quien me nombré 'Tongolele'".

En el terreno musical llegó a sumarse con otras bailarinas como las rumberas Ninón, Rosa Carmina, Amalia y María Antonieta sin embargo siempre mantuvo un sitio aparte, pues su ritmo no era la rumba.

Yolanda nos ha confesado que aunque tuvo en su época muchos pretendientes, entre estos algunos políticos, nunca sostuvo romance con alguno de ellos. Su único marido fue Joaquín González, con quien se casó en 1956 en Nueva York, y quien la acompañó hasta su muerte.

Además de la guapura de grandes ojos azules “Tongolele” se ha caracterizado por su mechón de cabello blanco, ha dicho en repetidas ocasiones que no ha pensado en colgar el bikini, ni dejar lo que ha sido su vida: el baile.

La bailarina considera que "Te retiras cuando el público no te quiera ya o cuando no te llamen a trabajar. En mi caso no ha sucedido, ni lo uno ni lo otro. Cuando no estoy en teatro, como fue una larga temporada en el musical 'Perfume de Gardenia' realizo giras por algunas ciudades de México, en cuanto al público sigo gustándoles, lo cual agradezco que me sigan teniendo vigente, bailo en casa actualizando mis rutinas."

Yolanda Montes Farrington además de ser una excelente bailarina es pintora y escultora. Señaló que desde muy joven empezó a pintar paisajes en San Francisco, California, donde vivió sus primeras 15 primaveras antes de llegar a México. Sus maestros han sido el reconocido escultor Víctor Gutiérrez autor de la estatuilla “Dama de la Victoria” que otorga la Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro y el muralista Raúl Anguiano (Q.E.P.D.) quienes ha opinado que Tongolele es una gran artista con una gran sensibilidad en el arte. La mencionada artista es asidua invitante a los premios de la Asociación de Cronistas de Espectáculos, que preside el periodista y presidente de la (ACE) Fernando Campos.

 

Hasta la próxima y recuerda que también hablaré de ti.

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