
Por Ana Athanassopoulos Zamorano
Hernán Romero nació en Granada, España, un 13 de junio. Con 9 años cogió una guitarra y desde entonces no la ha soltado. Con 19 años cogió mochila al hombro y se vino a New York, ciudad que considera cima del mundo. A pesar de ser instructor de yoga es fumador nato y haciendo honor a su signo del zodiaco es inquieto y va de un país a otro, algo que le parece divertido, es por eso por lo que se considera ciudadano del mundo, aunque confiesa que echa de menos la cultura y la comida española. Padre de tres hijos y fan del músico Sting tiene claro que quiere tocar hasta que no pueda más, ahora está preparando un nuevo disco planeado para salir a la venta en octubre. El 30 de agosto actuará en Nublu si quiere ampliar información puede hacerlo aquí www.nublu.net
IMPACTO: Érase un hombre a una guitarra pegada...
Romero: Cogí la guitarra con 9 años. Cuando la tenía conmigo, todo tenía sentido. Nos unimos desde el principio. Fue un aprendizaje natural, decían que era doloroso para los dedos etc… pero para mi nada de nada, a los 11 ya tocaba perfectamente y a los 14 o 15 ya tocaba en diferentes sitios.
IMPACTO: ¿Qué te trajo hasta New York?
Romero: Había viajado mucho pero Nueva York me enamoró, con 19 años me cogí la maleta y viene a estudiar audio e ingeniería de sonido. Tenía muchos años de experiencia así que aproveché para dar clases particulares y así poder pagarme los estudios. A los dos años de llegar aquí ya toqué con profesionales y a los 22 años toqué con Al Di Meola. Pasó todo muy rápido, eso sí, lo que más me costó fue el idioma.
IMPACTO: Describes tu música como una mezcla entre sofistificación y accesibilidad, ¿cómo se consigue esa combinación?
Romero: La música que yo toco tiene un grado de complicidad muy grande. Yo soy un amante de la melodía, es muy importante que la música que yo compongo la tenga. No busco que tenga complejidad, siempre he pensado que es mejor tocar pocas notas y que sea melodioso.... también he de reconocer que ha madurado mi estilo, ahora estoy mas cerca de la melodía.
IMPACTO: ¿Cómo crees que está reconocida la música y la cultura Española en New York?
Romero: Yo creo que cada día la gente empieza a tener un poco más de conocimiento pero no demasiado… en Europa, por ejemplo en los países del Este, está más extendido. En América les gusta pero todavía no hay un soporte sólido. Tocando en Lituania hay ayudas gubernamentales. He hecho dos giras en América, con mi propia banda, en 10 años y en Europa, en cambio, voy 3 veces al año… Europa puedo tocar para 2000 personas y aquí para 300.
IMPACTO: ¿Cuáles son los países que más te quieren?
Romero: En julio estuvimos en Polonia, Lituania y en Chipre, estuvo muy bien. Ahora nos vamos en octubre a Panamá, es uno de los países en los que siempre brillamos, la gente me conoce y les gusta lo que hago.
IMPACTO: ¿Te llegas a considerar embajador de la música o cultura española?
Romero: Odio la frontera, las naciones, las separaciones, creo que todos somos iguales esas cosas a mi me ponen muy mal, soy fan de la humanidad. Me gustaría que todo el mundo tuviese la facilidad de moverse. Soy apolítico y con la música se tiene poder. Siempre intento hablar del lado humanitario. Tenemos que ser felices y vivir la vida de la mejor manera posible. Siempre me dicen que si me siento español yo digo que soy ciudadano del mundo.
IMPACTO: Además del concierto en Panamá ¿que otros eventos o proyectos tienes?
Romero: Pues estamos elaborando un nuevo trabajo. Es un disco en vivo, grabado en europa. No sacaba uno en vivo desde el 2001. Tendrá unas 5 canciones de los últimos conciertos y unos 4 nuevos temas de estudio. Queremos acabarlo en el mes de septiembre y presentarlo en octubre o noviembre, si es posible.
IMPACTO: Háblame de tu equipo
Romero: Tengo una chica de Málaga que se llama Carmen, que toca el bajo de maravilla y canta muy bien, el cubano Manuel Carro en cajón, percisión y voz. El bajista es americano y un siciliano italiano que se crió en Camerún. Como ves es muy internacional y nos llevamos de maravilla. Es una buena familia, no puedo trabajar con alguien con quien no me llevo bien.
IMPACTO: ¿Dónde se te puede ver en New York?
Romero: Estoy en Flor de Sol, en el 361 de Greenwich una vez a la semana, los miércoles. El día 30 toco en nublu que está en el número 24 de la primera avenida a las 11 de la noche y el precio de la entrada es de diez dólares.
IMPACTO: ¿Lo que se hace en New York se puede hacer en todo el mundo?
Romero: Ninguna ciudad es como New York, he estado en muchos países y ciudades y todos tienen su rollo pero New York es diferente.
IMPACTO: ¿Cómo vive un músico español al otro lado del charco?
Romero: Pues echándolo mucho de menos, añorándolo. Ésta es una ciudad muy fuerte y cosmopolita pero te golpea por todas partes, a veces te sonríe y a veces no. Afortunadamente, tiene una gran comunidad Latina y de españoles, y nos llevamos bien. De todas formas viajo mucho, lo que funciona como anestesia al dolor.
IMPACTO: ¿Es fácil vivir de la música en una ciudad como ésta?
Romero: Lo he pasado muy mal. Vine de una familia que tenía todo y cuando vine aquí tuve momentos de pasar necesidades de verdad pero nunca les pedí dinero. Durante los primeros años que estudiaba y no podía trabajar mucho, me costó un poco y no era fácil pero había que hacerlo. La mejor manera de promoverse y darse a conocer es tocar en la mayoría de los lugares posibles y moverse.
IMPACTO: ¿Naciste o te hiciste artista?
Romero: Puedes cantar, todo el mundo puede cantar es como hacer ejercicio, a unos les cunde más y a otros menos, pero ¿cuántos artistas que conoces ves que tienen algo especial? La suerte también juega un papel importante, muchos de ellos, para mí, no tienen talento y están haciendo mucha caja. Prefiero una carrera como la de Sting que la de Lady Gaga o Justin Bieber.



























