El humor de Saulo García nos sigue sorprendiendo

Saulo García en “Y en la USA me quedé”.
Saulo García en “Y en la USA me quedé”.

 

Por Nilda M. Tapia

IMPACTO

Foto por Michael Palma

 

El humorista colombiano, Saulo García, le sigue dando sabrosura y actualidad al celebrado humor de su Colombia, con sus diferentes acentos y regionalismos.

Como un constante ingrediente de su amplio programa de entretenimientos, Repertorio Español presenta a este baluarte del ‘standup comedy’ sudamericano en su nueva creación: “Y en la USA me quedé”, con una cuidada medida para no saturar, y con el ritmo preciso para cultivar cada vez más fanáticos del humor a lo Saulo.

Pues sí, porque Saulo García le imparte a la comedia esa creatividad de gestos y movimientos que bien le podríamos decir que es el “Maradona del humor”, sarcástico y hasta mordiente, pero que va, más nuestro que el arroz y habichuelas, o porotos, o frijoles, o fríjoles como bien señala Saulo al recordarnos cómo los latinoamericanos nos referimos al contenido de “la vaina”.

Nos entiende a los latinos como una madre: orgullosa de todo lo que hacemos y decimos.

Y siempre está pronto y dispuesto a sacar de una simple observación un temita para ‘tomarnos el pelo’.

Y nosotros, esos latinos que nos costó toda una vida acostumbrarnos a sufrir y encontrar espacio en los Estados Unidos, nos sentamos en la butaca de Repertorio Español a reírnos de nosotros mismos de la mano de este “mago del humor”.

Y Saulo, que cada vez que viene y nos visita en Nueva York, nos trae esa perspectiva hispana maravillosa, nos sorprende cada vez más con sus estampas que reflejan más que el más colorido de nuestros “selfies”.

Simplemente hablando, “Y en la USA me quedé” es un compendio risible de todas las que nos toca pasar para ir de “indocumentado” a “ciudadano ilustre de los Estados Unidos de América”.

Un título que si bien nos costó toda una carrera de vicisitudes personales, a los “gringos” como bien recarga Saulo les importa un pito.

Al mismo Saulo le sorprende que cuando venía como turista, lo trataban como una visita.

"Ahora que tengo el pasaporte azul, si vengo de Colombia, me pasan a un cuarto aparte y me exigen hasta quitarme la ropa”.

Bueno, pero si a Saulo no me lo hubieran abusado de esa manera los de “La Migra”. ¡Ay bendito! Nos hubiéramos privado de uno de los momentos más risibles de su narrativa, tan ocurrente como inesperada.

La expresión corporal de Saulo es algo que como observadora del arte teatral hispano en Nueva York, puedo decir que no le tiene que envidiar a ninguno de nuestros grandes actores, ni siquiera a los destacados ases de esta modalidad, como el dominicano Ruperto van der Pool, ni al argentino George Bass y últimamente al uruguayo Nelson Landrieu que nos nutren de gran comedia cada vez que se trepan a un escenario.

Claro que nunca con la autenticidad tan nuestra del que se escribe sus propios libretos.

Si hasta me recuerda la grandiosidad de un Luis Sandrini, que nos dejó tanta gracia y tanto drama al mismo tiempo, ni de una Nini Marshall, en sus simpáticos personajes femeninos.

Con respecto a Saulo García, hay algo muy clásico en su humor.

Y es esa facilidad con que pasa del humor a la retrospectiva profunda, para señalarnos con un énfasis marcado esos momentos bellísimos de la vida humana que son la paternidad, el amor a su terruño, el orgullo con que narra el choque de culturas hasta en sus propios hijos.

En síntesis, no sólo es un placer venir a uno de sus actos de gran comedia, sino que nos nutre nuestras nostalgias humanas con la varita mágica de ese humor que Saulo va recogiendo de cada momento que vive, de cada lugar que visita, de cada minuto de esparcimiento que lo aprovecha tan bien en contemplar a su alrededor.

Su producción “Y en la USA me quedé” es notoria por su acabado y sus distintos actos, efectos de luces y movimientos.

Dirigido hoy por el cubano Valentín Alvarez-Campos, la pegajosa música de César Muñoz, las luces de Alfonso Rey y el ojo administrativo de Fernando Then, Saulo estuvo muy cuidado, sacándole un gran provecho a cada movimiento y a cada palabra que ayudara a la comicidad.

Sus cambios de vestuario fueron muy efectivos, y no le faltó el momento de ridiculizar su atuendo para sacarnos otra carcajada.

Saulo, yo sé que te miran de las dimensiones donde se hospedan las almas de los grandes en tu género.

A Carlitos Chaplin también lo corrió “La Migra”: se tuvo que suicidar.

A Mario Moreno, “Cantinflas”, no pudo dejar de ser mexicano, nunca se lo hubieran perdonado.

De modo que el pasaporte azul poco le hubiera agregado  a su grandeza.

A Luis Sandrini le debe de causar mucha risa todo lo tuyo, aunque a este grande le costaba salir de su Argentina, sólo lo hacía por la pantalla grande.

La cándida de Nini Marshall te estará aplaudiendo a rabiar, con la fuerza de cada uno de sus personajes.

Pero a ver si los grandes directores hispanos de cine, con una pata bien metida ya en los Oscares, se percaten que en Repertorio Español todos los años se presenta un grande del humor, con un acto de ‘standup comedy’ en español digno de llevarlo a la pantalla.

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