EDIPO,
UN VEHÍCULO MAGNÍFICO PARA UNA ACTRIZ DE MULTIPLES RECURSOS
Por Nilda M. Tapia IMPACTO LATIN NEWS

Nueva York.- Edipo es una producción del interesante grupo Guacamolink Performing Arts, de New York, sobre una adaptación al español moderno por el teatrista peruano, Walter Ventosilla, de la tragedia Edipo de Sófocles que ha sido presentada el fin de semana del viernes, 9 de mayo al domingo, 11 de mayo 2014.
La producción fue hecha en forma de monólogo por la joven actriz dominicana, Emily Brisanty, sobre un texto al español moderno que logra conservar el sabor clásico tanto del léxico como del espíritu teatral del celebrado teatro de la antigua Grecia.
Edipo, Rey, es un clásico que forma parte de un grupo de obras llamadas las tragedias de Tebas, del dramaturgo griego, Sófocles (497AC-406AC).
Junto a Esquilo y Eurípides, Sófocles compartió esa trilogía de grandes trágicos de la época clásica griega.
Entre sus innumerables obras teatrales, las que han perdurado hasta nuestros días fueron las tragedias de Edipo y Antígona.
Se le adjudica a este trágico el hecho de influenciar el desarrollo del drama con el agregado de un tercer actor, reduciendo la importancia del coro y dando lugar al agregado de otros caracteres tal como los disfrutamos hoy en la dramaturgia moderna y postmoderna.
En Edipo, Rey, su padre Layo y su madre Yocasta planean matar al infante para evitar que se cumpla la profecía.
Pero el sirviente a cargo del infanticidio da al niño en adopción a una pareja sin hijos.
Edipo se entera eventualmente de la profecía del Oráculo de Delfos que su destino era matar a su padre y desposar luego a la viuda, su madre.
Edipo huye del lado de sus padres, sin saber que estos eran adoptivos, y en su camino se encuentra con un hombre seguido por su séquito de sirvientes.
Edipo y el hombre se traban en lucha y nuestro héroe mata al hombre, que era Layo, su verdadero padre y rey de Tebas.
Consiguientemente, Edipo se convierte en el rey de Tebas luego de resolver el acertijo de la esfinge.
Eventualmente se casa con la reina, que era su propia madre, Yocasta.
Cuando la verdad sale a la luz, Yocasta se suicida, Edipo enceguece y huye de Tebas, y su prole queda atrás para afrontar las consecuencias.
Edipo, ciego, se convierte en un pordiosero que recorre los pueblos contando la tremenda tragedia.
Y es Edipo ciego, el que abre y luego cierra esta tremenda tragedia que ha llegado milagrosamente a nuestros días para enseñarnos muchas cosas, entre ellas aquella de que a los niños nunca se les debe de ocultar su origen…no importen las circunstancias.
La actriz dominicana oriunda de Santiago, Emely Brisanty, logra un verdadero “tour de force” en escenificar un monólogo encarnando con cuidadosos recursos cada uno de los personajes de esta singular y clásica tragedia.
Recurre a una compleja y exquisita expresión corporal como su gran aliada para personificar con suma individualidad a siete caracteres masculinos, el pordiosero, Edipo, Creonte, Tiresias, el sacerdote, el mensajero y el pastor y a la reina Yocasta, su único personaje femenino.
Y con una atracción casi irresistible, ella engancha una audiencia compacta que fue numerosa en los tres días de representación, acicalándola y manteniéndola atenta a cada movimiento, cada gesto y cada palabra pronunciada.
En un escenario limpio, con acertadas tendencias al clarioscuro y munida la actriz de un báculo y un simple lienzo cuadrado, la Brisanty maneja estas dos piezas de utilería con precisión maestra.
El manto rojizo lo utiliza tanto de arma como de atuendo, y hasta le sirve para representar el cadáver de Yocasta, elemento que usa para expresar ese dolor entrañable del hijo Edipo frente a su madre muerta: un recurso manejado con tanta precisión como creatividad escénica.
Edipo, el monólogo, pasará a la historia del teatro en español (TeE) de Nueva York como un momento teatral de excelente cuidado.
Me trajo a la mente las maravillosas presentaciones del Teatro Duo y la creatividad con que el director Manolo Martín manejaba tanto sus actores como los temas tratados.
Tanto la dirección de Walter Ventosilla, así como el cuidado que tomó en lograr el perfecto texto de este monólogo, fueron de un marcado y sumamente artístico profesionalismo, el cual es bien reconocido ya en los círculos del teatro en español (TeE) de Nueva York.
El nombre de Emely Brisanty quedará en la memoria de todos los que la vimos escenificar tan encomiable y difícil trabajo actoral.
Muy acertados y de excelente ritmo fueron los efectos sonoros que ayudaron a crear ese ambiente expectante, tan necesario en los monólogos.
Felicitamos al flamante productor de teatro en español, el ecuatoriano capitalino Marcelo Rodríguez, del Grupo de Consultores en Marketing especializados en el Mercado latino de Nueva York por su excelente labor de convocatoria.





























