
La Navidad recuerda y celebra el nacimiento del líder judío Jesús de Nazareth y más allá de las precisiones históricas, sobre la fecha y lugar exactos de ese hecho, sin duda alguna Navidad es una de las fechas más importantes para la comunidad latinoamericana y Nueva York no es la excepción.
Los latinos de Nueva York, aún en medio del frío del invierno y de la pandemia, que se agravó después de las celebraciones del Día de Acción de Gracias, recrean sus tradiciones en torno a la Navidad en muy variadas maneras. Con un sinnúmero de objetos conmemorativos, comidas típicas y motivados fundamentalmente por la necesidad de sobrevivir, para los latinos de Nueva York la Navidad significa además de una celebración religiosa, una última oportunidad de generar recursos en este año de pandemia.
Por ello, en barrios latinos como Corona, en el condado de Queens, una de las zonas más afectadas por el Covid-19, a pesar de la nieve que aún está presente como recuerdo de la última tormenta, los latinos se mantienen muy activos comerciando y adquiriendo regalos navideños, reviviendo los rituales religiosos y disfrutando de sus platos tradicionales.
Desde antes de la pandemia, en esta zona de Queens, ya se habían instalado innumerables negocios informales y vendedores ambulantes, que con la crisis de desempleo y cierre de negocios, en lugar de desaparecer se han activado, por ser una las ventas ambulantes probablemente la mejor de las opciones para subsistir durante una crisis.
Un barrio popular, con gran movilidad humana, localizado justamente en la principal ruta de tren del condado, la línea 7 que recorre la famosa Ave. Roosevelt, mantiene un permanente tráfico de peatones y autos. Actualmente protegidos por mascarillas, casi todos los transeúntes, no pueden evitar salir para adquirir los ingredientes para preparar sus platos navideños, el regalo de último momento, las decoraciones típicas de sus países, de paso saborear un antojito, etc.
De las tres comunidades latinas más grandes de la ciudad, por su número primeramente la dominicana, seguida de la mexicana y la ecuatoriana, que en Corona es la comunidad más antigua de estos tres grupos, una gran muestra navideña se aprecia en Corona. Ciertamente la comunidad dominicana está más presente con sus pequeños negocios, fundamentalmente de comida, barberías y también con grandes supermercados de alimentos, siempre llenos de clientes, aún durante la pandemia.
La congestión en trenes y en la avenida Roosevelt es notable, particularmente en las horas pico, de entrada y salida a los trabajos, pero todo el tiempo hay un flujo permanente de comercio, desde temprano en la mañana, hasta altas horas de la noche. Esta actividad durante la temporada navideña se ha acentuado y por ahora mayoritariamente se utiliza mascarillas, que son otro de los objetos más comercializados en el área.

JESÚS ES EL REY
El más visible y popular símbolo navideño entre los latinos es la imagen de Jesús Niño, ya sea como parte central del pesebre o nacimiento, tradición instaurada por el santo italiano Francisco de Asís en el siglo XIII o como imagen única de gran devoción, hasta el punto en que en su honor se realizan misas especiales, procesiones y novenas de oración, se encuentran imágenes del niño Jesús de todo tamaño, precio, material y además todos los accesorios para arreglarle y homenajearle.
En Corona, donde una de las comunidades más antiguas es la originaria de Ecuador, hay varios lugares donde se confeccionan a medida los atuendos completos para la imagen del niño Jesús, desde sus sandalias, vestidos, capas, hasta sus cetros y corona bañadas en oro. El más grande y popular es Altiva Ecuagold, de la empresaria cuencana Elva Sánchez, ubicado en el 37-65 de la calle 103, que se encuentra permanentemente lleno durante la temporada.
El trabajo con el Niño Jesús no termina durante esta temporada, pero no cabe duda que es durante estos días donde hay más actividad comercial en torno al nacimiento de Jesús, desde los pesebres, canastas para recostar al niño, hasta el trabajo de restauración de la popular imagen, durante este tiempo de pandemia Jesús realmente ha sido el salvador de muchos negocios.
Un testimonio de ello nos lo dio la señora Rocío Calle, cuencana propietaria de un pequeño negocio sobre la avenida Roosevelt, Cóndor Variedades, quien dice que desde mayo ha debido cortar el servicio telefónico y que ahora trabaja solo con su número de celular. Con emoción dice, mientras arregla una capa de terciopelo para una imagen del Niño Jesús: “En estos días se ha logrado vender algo, lo que en meses no hemos vendido, a pesar de todo son tiempos muy difíciles, ojalá llegue ayuda del gobierno porque debemos pagar la renta de todos estos meses”.
Mantiene la esperanza de que la temporada continúe hasta por lo menos el Día de Reyes, en enero, ya que además confecciona atuendos para los reyes, en otra tradición religiosa, que para negocios como este, significa una salvación verdadera, no espiritual pero económica.
Los comerciantes mexicanos, que prácticamente son la mayoría en la pequeña plazoleta junto al tren de la calle 103, ofrecen de todo y a todo precio. Se pueden adquirir regalos navideños desde un dólar hasta un “costoso” nacimiento completo por ciento cincuenta dólares, sin embargo todos se encuentran muy contentos con la actividad que ha generado la celebración de la Navidad.
En medio del frío invernal y el latente temor instaurado por el Covid-19, en esta Navidad Jesús es para los latinos el verdadero Salvador del Mundo y esperamos que esa esperanza se mantenga y se extienda, de la posibilidad de subsistir trabajando honradamente, al mantenimiento de valores espirituales que impulsen a la comunidad a mantener viva la fe en que vendrán días mejores y a luchar por ellos.













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