
Los pueblos originarios actualmente se consideran a los descendientes y herederos de los grupos aborígenes, que poblaron el continente americano desde tiempos inmemoriales, los cuales lo habitaron antes de la conquista europea y que se reconocen como tales por el mantenimiento de los elementos de su identidad.
El término originario es amplio e incluye a grupos humanos de todos los continentes, que según la Organización de las Naciones Unidas incluye a 476 millones de indígenas que habitan en noventa países y constituyen el seis por ciento de la población mundial y que se encuentran entre los grupos humanos más pobres y vulnerables del mundo.
El mantenimiento de la identidad de los pueblos originarios es su derecho, pero su importancia trasciende lo local, ya que los territorios donde habitan abarcan el 28% de la superficie del planeta y contienen el 11% de los bosques del mundo.
Es por ello que actúan como guardianes de la mayor parte de la biodiversidad del planeta. Los sistemas alimentarios de estos pueblos tienen altos niveles de autosuficiencia, ya que son capaces de generar entre el cincuenta y el ochenta por ciento de sus alimentos y recursos, con prácticas que no dañan el medioambiente.
ABORIGENES DE AMÉRICA
Se calcula a groso modo que actualmente existen más de ochocientos grupos nativos a nivel continental, que conforman una población de cuarenta y cinco millones de personas.
Solo en el territorio de Estados Unidos están identificados trescientos grupos, los cuales se encuentran en reservaciones, pero que gracias a que ya fueron reconocidos legalmente como ciudadanos, también están esparcidos por toda la nación, en donde forman parte de las llamadas minorías étnicas.
A nivel continental destacan varios grupos aborígenes, unificados e identificados por el uso de lenguas ancestrales o por el lugar donde se concentran, entre ellos están los quechuas, kichwas, aymaras, mayas, quiché y también hay poblaciones que se mantienen voluntariamente en aislamiento.
La evidencia arqueológica, lingüística e incluso culinaria, confirma que, en el continente americano, estos pueblos aborígenes se encontraban en contacto desde tiempos inmemoriales, gracias a las rutas comerciales, particularmente creadas y desarrolladas por grupos que se especializaron en la producción de productos como el cacao, el maíz, la chakira, el aji, oro, tallas en piedra, cerámica, tejidos, etc., etc., etc. De las poblaciones aborigen más grandes por el número poblacional actualmente están los kichwas, mayas, mapuches, mixtecos.

PRESENCIA EN NUEVA YORK
La mayoría de las personas desconoce que en Nueva York y toda el área Tri-Estatal existen pueblos originarios, pero estos pueblos no se han identificado totalmente con la comunidad latinoamericana porque no hablan castellano, lo cual ha comenzado a cambiar, gracias al trabajo de líderes indígenas andinoamericanos, que fueron pioneros y a los que actualmente se suman activistas culturales mesoamericanos.
A la ciudad de Nueva York los primeros representantes de los pueblos originarios de Andinoamérica llegaron en 1949, fueron los kichwa-otavalos, con base en la provincia de Imbabura, en la sierra central de Ecuador, que vinieron por iniciativa del neoyorquino Galo Plaza, para presentar la riqueza cultural y folclore de estos grupos.
Sin embargo, fue el 9 de agosto de 1982 que se realizó la primera reunión de trabajo de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, de cuya formación fue parte Galo Plaza que además fue su representante en varios conflictos internacionales y presidió su la Asamblea General.
El objetivo de la reunión fue reconocer a los grupos originarios y dar a conocer sus necesidades. El líder internacional nacido en Nueva York, Galo Plaza, promovió fervientemente la visualización de los pueblos originarios, a los que respetó e incluyó en su agenda de trabajo además como promotor de la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA), incentivando la educación y progreso empresarial de los pueblos aborígenes.

Cada 9 de agosto, haciendo alusión a esa primera reunión, se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que actualmente y particularmente en el continente americano se reconocen como pueblos originarios. Sin embargo, en Estados Unidos oficialmente se estableció por decreto presidencial, la celebración de los Pueblos Indígenas, el 11 de octubre, previa la celebración de la fecha de llegada del marino italiano Cristóbal Colón a América, que fue el evento crucial que cambió la historia continental y universal.
En Nueva York se han incrementado las celebraciones de los Pueblos Originarios y varios eventos se desarrollan de la mano del Museo Nacional del Indio Americano, así como de nuevas agrupaciones, a las cuales hemos entrevistado desde sus inicios en el 2020.
Este 2024 las celebraciones públicas más vistosas las organizó la comunidad mexicana con danzas y demostraciones culturales en el muy popular Times Square de Manhattan, las cuales duraron dos días y fueron respaldadas por varias empresas y agrupaciones mexicanas a nivel musical y empresarial, entre ellas el Ballet Tonantzi, el Carnaval Tlaxcala, Comparsa de Chinelos de la familia Torres Nueva Generación, Ballet folklorico Quetzalcoatl NY de Benito Bravo, Colectivo Focus.

El jueves 8 de agosto se realizó una exposición de cine y presentación gastronómica en Urban Indigenous Collective, en el 315 West de la calle 39; el viernes 9 y sábado 10 de agosto se celebró la 4a Semana de los Pueblos Originarios de Nueva York, con rituales, danzas, poesía, pasarela de moda indigena y muestras artesanales en Times Square, entre las calles 43 y 44 con Broadway
Las celebraciones de los pueblos originarios coinciden con la caída de la capital del imperio azteca Tenochtitlán, -el 13 de agosto de 1521-, en manos del conquistadorM español Hernan Cortes, quien ejecutó al último emperador azteca Cuauhtémoc. El último emperador inca reinante, Atahualpa, fue ejecutado en julio de 1533, con lo cual fueron oficialmente destruidos los dos más grandes imperios americanos de la historia.



























