Desde los años ochentas, los camiones de comida como los conocemos hoy, han florecido en las calles de la ciudad como una opción rápida y económica de comida deliciosa, que ha logrado popularidad y que después de la pandemia, debido fundamentalmente a los elevados costos de las rentas comerciales en toda la ciudad, han vuelto a ser una de las mejores opciones para esta industria.
La era post pandemia ha visto un crecimiento de camiones de comida en la ciudad, muchos de los cuales pertenecen a pequeños empresarios y dueños de negocios que no pudieron sobrevivir al pago de rentas cuando no pudieron generar ingresos por la falta de clientes o la restricción a las ventas regulares en sus locales. La ciudad vio el cierre de todo tipo de negocios, particularmente de comida, pero gracias a la experiencia de esos empresarios en la industria, han retomado sus actividades.

Entre los vendedores ambulantes de comida de la ciudad de Nueva York, los camiones, -conocidos como food trucks-, cumplen una función vital, no solo en la economía de los barrios, además en la promoción de la diversidad cultural que es la característica más valorada de la por ello llamada, capital del mundo.
Gracias a estos camiones, es posible conocer y aprender más de las tradiciones gastronómicas de diferentes culturas, los productos que producen y utilizan, las festividades en torno a los alimentos, los vínculos entre diferentes culturas del mundo a través de productos que develan rutas comerciales y contactos, que datan incluso de tiempos inmemoriales.
PROS Y CONTRA DEL NEGOCIO
A todo eso se unen los precios increíblemente convenientes que ofrecen, a pesar de todo ello, los camiones de comida ambulantes han sido y continúan siendo uno de los sectores productivos más afectados de la ciudad. El Covid-19 fue devastador para muchos de ellos, mientras otros reafirmaron su presencia como una opción de comida sabrosa, económica, para llevar a casa, sin riesgo de compartir espacios abriendo posibilidades de contagio.
La parte negativa, principalmente porque los camiones no tienen acceso a las ayudas gubernamentales como otros sectores de la industria de alimentos, como préstamos, pagos de ausencia por enfermedad, seguro de desempleo, etc. y debido a que las ventas de los camiones se sustentan en el tráfico de personas, locales o turistas y durante la pandemia el confinamiento aniquiló el flujo regular de clientes.
Los camiones operan con mayor flexibilidad que un local estable, en ocasiones pueden no abrir si hay algún imprevisto, por ejemplo que no puedan estacionar en el lugar habitual por alguna circunstancia, como una filmación en el área, como le ocurrió al camión City Tacos en el Upper West Side, que no pudo ubicarse en el sitio habitual, debido a la filmación de la serie de Hulu y 20th Century Only Murders in the building, la cual ha cerrado las calles aledañas al edificio Belnord, en la esquina de Broadway y la calle 86.
Pero esa facilidad operativa permite que estos mini restaurantes ambulantes, se reubiquen en otra área, por ello han sido comparados con las mariposas, que se posan aquí y allá, pero que siempre dan vida y color al jardín urbano. La mayoría de los camiones de comida son propiedad de inmigrantes.
Más frescura de las comidas, ya que tienen menos posibilidades físicas para guardarla, preparan para el día a día, los precios son más accesibles para la mayoría de neoyorquinos comparativamente con un restaurante donde el promedio de consumo por persona es de sesenta dólares.
Camiones de comida de varios países del mundo, como Bangladesh, Etiopía, India, Grecia, de Oriente Medio, de Pakistán, Tibet, Nepal, Jamaica, China, entre los cuales hemos encontrado camiones de comida salvadoreña, guatemalteca, venezolana, ecuatoriana, colombiana y sobretodo de comida mexicana, que es la más conocida en Estados Unidos debido a la cercanía y a la facilidad en la importación de productos.
Lidiar con el tráfico vehicular y peatonal variante, con las condiciones del tiempo variantes, mantener su lugar habitual, cumplir con todas las normativas de la ciudad y actualmente operar en un ambiente que no ofrece estabilidad completa, son algunos de los retos que enfrentan los “food trucks” de la ciudad, sin los cuales Nueva York no es la misma, como lo comprobamos en el 2020.
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