Confinado a una celda de 6 x 3.5 metros en completo aislamiento durante 23 horas al día, sin poder ver ni hablar con ningún otro ser humano. Esta es la nueva realidad para el reconocido narcotraficante Joaquín Guzmán Loera conocido como el Chapo, desde que fue entregado a las autoridades de Los Estados Unidos.
El Chapo fue extraditado en enero de este año para enfrentar cargos interpuestos por siete fiscalías federales en los estados de Texas, Chicago, Florida y Nueva York. Actualmente se encuentra recluido en El Centro Correccional Metropolitano al sur de Manhattan, en una sección especial conocida como 10 South (10 Sur), reservada solo para los criminales más peligrosos.
La nueva casa del Chapo Guzmán no tiene ninguno de los lujos a los que estaba acostumbrado, en la celda lo único que hay es una cama, silla, una mesa, una ducha y un escusado. Los guardas mantienen vigilancia las 24 horas del día por medio de dos cámaras de alta resolución ubicadas en la celda.
Las reglas de confinamiento de esta sección del centro penitenciario, no permiten que los reos interactúen entre sí, hasta les es prohibido dirigirse la palabra de una celda a la otra. Las ventanas de las celdas son esmeriladas por lo que es imposible ver hacia afuera, las luces fluorescentes permanecen encendidas 23 horas al día. El único momento que a el Chapo le es permitido salir de su celda es cuando es trasladado una vez al día hacia otro cuarto para ejercitarse durante una hora; la luz del sol solo la logra ver durante este trayecto ya que en el pasillo hay una ventana que da al exterior.
Los prisioneros no tienen acceso a televisión ni radio, las revistas y periódicos son repartidos hasta con 2 meses de retraso y solo cuando han sido revisados por las autoridades de censura. El Chapo tiene prohibida todas las visitas salvo las de sus abogados por lo que ni su esposa ha logrado verlo.



























