ENTREVISTA EXCLUSIVA

La identificación de la experiencia personal como inmigrante en Estados Unidos, es clave en la calidad de ayuda y servicios que se ofrecen a nivel profesional y eso no tiene que ver con el estatus migratorio, si no con la calidad humana, la responsabilidad social, muestra de ello es Almendra Huachillo.
Almendra Huachillo es una profesional que actualmente dirige un centro educativo de entrenamiento para seguridad laboral para trabajadores de construcción, centro que instauró con su padre y que cuenta con todas las licencias y certificaciones, pero fundamentalmente con un sincero sentido de identificación con los inmigrantes y sus necesidades.
Almendra Huachillo nació en Lima, Perú y creció en Miami, Florida. Su familia emigró cuando tenía un año y siete meses de edad, así que fue en Miami donde comenzó su vida y toda la educación básica, desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria.
Toda su familia se legalizó, incluyéndole a ella y Almendra no sintió preocupación por ese aspecto, pero siempre sintió que era peruana, aún cuando toda su vida había transcurrido en Estados Unidos. Después de graduarse de la secundaria, Almendra emigró de Miami a Nueva York para estudiar Administración de Negocios en la Universidad de Long Island y después de graduarse de la universidad regresó a Miami donde estableció su propio negocio de importación de flores con su madre. En esa empresa les iba bien, hasta la llegada de la pandemia, en medio de la cual no les fue tan mal como a otros, pero fue un momento para fijar nuevas metas.
Establecer una escuela de entrenamiento en seguridad laboral en Nueva York es complejo, porque al trabajar con los inmigrantes, se pueden detectar un sinnúmero de situaciones que atraviesan y a las que están expuestos los estudiantes, por lo cual adicionalmente a los servicios profesionales de entrenamiento, se desarrolla un trabajo humanitario y comunitario crucial, enriquecido por la propia experiencia de ser inmigrante.
¿Cómo terminas radicando en Nueva York?
-Cuando vine a Nueva York a estudiar a la universidad, mi padre y mi familia se mudaron aquí. Al terminar mi carrera universitaria fui a vivir ocho meses a París, pero retorné. Me gustaba el negocio de las flores, pero quería algo más, tenía una visión empresarial más impactante que la de la industria de flores y en el 2021 retorné a Nueva York, para unirme a la iniciativa de mi padre que estableció un centro educativo para dar entrenamiento a los trabajadores inmigrantes en la industria de la construcción y aquí estoy, desde hace ya cuatro años sirviendo a la comunidad, con la cual me identifico totalmente.
¿Cómo percibiste la diferencia de Nueva York después de la pandemia?
-El ambiente fue totalmente diferente, sentí que Nueva York, que nunca ha sido el lugar más sano y a salvo del mundo, se sentía inseguro, porque antes era un lugar de mucha gente pero que si algo te pasaba, cualquier persona podía ayudarte, podías pedir ayuda a cualquier persona. Cuando retorné se notó una mayor negatividad, se notó claramente el trauma que la ciudad había pasado al ser el epicentro de la pandemia.
Durante la pandemia miraba los videos que mi padre me enviaba de Times Square y podía ver las calles vacías, de día y de noche, algo que no se había visto jamás.
¿Cómo fue el proceso de venir de una cultura latinoamericana y comenzar en una nueva cultura?
-Muchos de nuestros estudiantes son ecuatorianos y son como primos porque son andinoamericanos, en ellos veo a un pariente, siento esa familiaridad y les comprendo, porque desde niña debí tratar con otras culturas y estar en un ambiente multicultural y diferente. Los estadounidenses quieren asimilarte y uno siente esa rebeldía de no querer ser absorbido.
Siento que tuve ese sentimiento más fuerte cuando era niña, pero uno termina por dejarse asimilar para no sentirse diferente y lo mismo pasaba con mis compañeros de escuela de otros países latinoamericanos y durante mucho tiempo me ocurrió eso, incluso hasta la actualidad.
Sé que soy ciudadana estadounidense, pero primeramente me siento peruana, es algo gracioso, porque cuando visito Perú todos me ven como “gringa” y a pesar de que hablo español fluidamente, -mi español no es el mejor del mundo-, no tengo el acento peruano para nada, entonces uno no es de aquí ni de allá. Si alguien me pregunta de donde soy, yo digo peruana, vivo aquí, crecí en Florida, pero soy peruana.
Entre Nueva York y Miami, ¿cuál es tu lugar favorito?
-Florida ha sido un hogar pero definitivamente me quedo con Nueva York, no me identifico con la cultura allá, a pesar de que es hermoso y hay playas, etc, pero aquí se siente y se vive la cultura del mundo, hay mucha más cultura. En cuanto a regulaciones de seguridad para trabajadores de construcción Nueva York es súper estricto.
En Florida no solicitan a los trabajadores todo lo que aquí se les exige para ejercer este oficio. Creo que debe ser estricto para saber que todos los trabajadores que están ingresando a un proyecto de construcción están preparados para saber como protegerse en ese trabajo. En Miami no se requieren tantas licencias ni certificaciones.
¿Qué ofrecen a los inmigrantes?
-La comunidad latina es el grupo demográfico más grande de nuestros estudiantes y todos los años llegan muchos inmigrantes a Nueva York, pero desde el 2022 ha sido un boom, entonces comprendimos la necesidad de la gente y su deseo por sobrevivir honradamente, entonces les hemos ofrecido facilidades para que puedan pagar sus clases de seguridad laboral y hemos desarrollado una serie de servicios para respaldar a los inmigrantes
Nos hemos dedicado a ser una escuela bien organizada, donde se trata a todos con mucha cortesía, con dignidad y se ofrece entrenamiento contando con todos los requerimientos de ley, con todas las certificaciones, en forma puntual, en un ambiente de limpieza, de cordialidad. Los inmigrantes merecen ser atendidos con dignidad, en un lugar que tenga no solo buenas, completas y limpias instalaciones, sino donde la prioridad es la calidad humana.
¿En la escuela se ha sentido el ambiente antiinmigrante?
-Sí se ha sentido el efecto anti-inmigrante de la nueva administración, pero ante eso nos hemos dedicado de educar a la gente, para que no se asuste ni viva en temor, porque el presidente tiene poder pero no puede hacer todo lo que se le ocurre, por ello además de entrenamiento promovemos que la gente consulte con profesionales en diferentes áreas, e inmigración, que aprendan inglés, que paguen impuestos, etc., etc.
El idioma es importante para asimilarse a esta cultura, por ello nosotros ofrecemos clases de inglés en diferentes niveles, incluyendo inglés para niños, especialmente durante el verano para que su inglés mejore antes de que entren a la escuela.
Redirigimos a los inmigrantes a profesionales certificados, licenciados y seguros, para que tengan acceso a servicios seguros. Debido a las necesidades de la comunidad, iniciaremos con entrenamiento para guardias de seguridad.
Durante las celebraciones del Día de Acción de Gracias entregamos setecientos pavos a la gente, solo necesitaban solicitar un cupón como estudiantes y con eso se les obsequió su pavo y nos gustó tanto el poder proveer de esto a las familias, que lo hemos hecho durante dos años y queremos realizarlo anualmente.
¿Cómo te ha enriquecido trabajar con los inmigrantes?
-Primeramente, me encanta trabajar con mis padres, con mi madre en las flores y ahora con mi padre, - nunca pensé que ocurriría-, son gente de negocios y de ellos he aprendido tanto, ellos son inmigrantes.
En esta escuela nos encanta ver cómo los inmigrantes llegan, ellos están listos para trabajar desde el primer día, tienen una gran disposición, igualmente una gran necesidad de apoyar a su familia y a su hogar, ellos realmente se empoderan para buscar trabajo porque lo necesitan y tienen una gran disposición que no se ve en los estadounidenses. Después cuando vuelven para renovar sus cursos, los vemos empoderados, con su auto, con mejores condiciones y eso me llena de gran satisfacción.
Son inmigrantes de todo el mundo, no solo latinoamericanos, también africanos, asiáticos, de todas partes, eso es muy enriquecedor, a través de ellos aprendo de sus culturas, es como viajar sin salir de aquí.
En Nueva York se ve de todo y refleja la historia de mi familia, nosotros llegamos aquí con muy poco, fuimos afortunados de llegar y tener el apoyo de la familia y sé que no muchos lo tienen. Mis abuelos maternos y paternos nos ayudaron, pero conozco historias de inmigrantes que llegan a esta escuela y sé que ellos cambiaron todo su mundo, que dejaron absolutamente todo lo que tenían, para buscar una oportunidad para progresar.

Un mensaje final.
-Realmente puedo ver la búsqueda digna de los inmigrantes, su presencia aquí y su lucha por mejorar y construir su vida en un lugar que le ofrece mejores oportunidades, esas que no tuvieron en su lugar de origen.
Ellos tienen el deseo de hacerlo y me conecto inmediata y profundamente con ellos, porque de niña viví esa experiencia de llegar a un mundo totalmente diferente, a pesar de que era muy pequeñita y tenía mi familia, -lo recuerdo por las fotos-, que tenía mis tías y el respaldo familiar y después llegar a Estados Unidos para solo contar con tu familia pequeñita, solo tus padres y hermana. Comprendamos, valoremos y apoyemos a los inmigrantes.



























