
Fanny Rybin y Josean Ortiz estrenan obra del cubano Nicolás Dorr
Nilda M. Tapia
Nueva York (ILN).- Times Square International Theater Festival presentó en enero a la actriz Fanny Rybin y al teatrista boricua, Josean Ortiz, en el estreno mundial de la obra teatral “Breve temporada de invierno”, del dramaturgo cubano Nicolás Dorr. La dirección estuvo a cargo de Josean Ortiz, en una producción de Marañao Inc. en el Roy Arias Theaters at Times Square Art Center ( 300 W 43 St. - 5to Piso).
Nicolás Dorr trae a escena una obra vibrante, donde una actriz madura y famosa ve que su apogeo está a punto del final, junto a su relación sentimental que mantuviera desde su juventud con su incondicional ayudante, amante fortuito, que también es su estilista y vestuarista.
En síntesis, todo lo que conforma su carrera como actriz y las bases que la sustentan corren peligro de colapso. La lucha de ambos en sostener sus posiciones, la de ella de permanencia y la de él de separación se hilvana a través de un intrincado y rico diálogo que hace que el espectador no deje de mantener una constante concentración en procura del esperado desenlace.
Según expresa Dorr, “La creación de dos individualidades en conflicto es un verdadero tour de force para cualquier dramaturgo al no existir otros personajes en los que pueda repartir intensidades y entregas. Todo se concentra ahora en dos personas que exigen el mayor conocimiento para que sean verdaderamente creíbles y por lo tanto, cercanos.”
La actriz Fanny Rybin supo aprovechar muy bien esa tour de force creada por Dorr como magnífica oportunidad para traer lo mejor de sí al ruedo escénico. Su dominio absoluto del primer acto lo aprovechó con creces para implantar su propio ritmo a esta obra. Tanto sus movimientos como su expresividad lograron estar a tono con el chispeante diálogo del autor. Josean Ortiz como el ayudante y fortuito amante en retirada, logró momentos especiales donde estuvo a tono con su personaje y su contrincante, pero hubo momentos en que le faltó vigor y seguridad en sus parlamentos.

El teatro es un género que requiere de sus componentes y no perdona cuando uno de éstos, en este caso la dirección, esté compartida con una actuación que –a su vez-- era una parte de vital importancia para la integridad escénica.
Faltó en este caso ese ojo visor que los integrara a ambos actores para sacarle provecho al máximo a esta obra de Nicolás Dorr, que recuerda por su calidad dramatúrgica a aquella pieza de Jerome Kitty sobre una correspondencia del dramaturgo Bernard Shaw, “Mi querido mentiroso” en donde los argentinos Inda Ledesma y Ernesto Bianco hicieron leyenda en la Calle Corrientes del Buenos Aires de los sesenta.



























