COMO CAE UN DICTADOR EN MEXICO DEL SIGLO XX

Nilda M. Tapia

La puesta de “Cayendo con Victoriano” del dramaturgo contemporáneo  Luis E. Ortiz Monasterio es un logro teatral  muy valioso para situar las relaciones históricas existentes entre los Estados Unidos y México, países que hoy deben confrontar serios problemas fronterizos que peligran sus relaciones como buenos vecinos. Montada en una de las íntimas salas de Roy Arias Theatres en la zona de Times Square, la producción de World View Productions que fundara y dirige el actor de carácter Alfredo Huereca es un trabajo cuidado desde su concepción.  Tanto la selección de la obra, escrita por un joven dramaturgo mexicano, como el elenco y dirección, todo fue orquestado para conseguir un espectáculo que sitúe al espectador como un verdadero testigo de los hechos que llevaron a la caída del temido dictador mexicano de principios del siglo XX, Victoriano Huerta.  Un detalle muy sugestivo de esta obra que parece haber sido puesta en escena con el esmero de lograr una expresión teatral perfecta, su director Luis Martín radica en Monterrey y los ensayos fueron supervisados por medio del Internet.

El elenco logró marcar a la perfección la ambivalencia entre el discurso diplomático y la realidad de los hechos en los conflictos entre países: una cosa es lo que se dice y otra es lo que se juega en el campo de batalla.  Edith O’Shaughnessy, la esposa del embajador norteamericano, apunta como la narradora de los hechos, un acierto dramatúrgico muy significativo.  Ana Verónica Muñoz recurre a un manejo de su voz muy efectivo para llevarnos de la mano por los vericuetos del difícil arte de la diplomacia.  Raoul Bretón encarna al publicista de un diario mexicano que hoy todos leemos por internet, y que jugó un papel importantísimo el apoyar la dictadura de Victoriano Huerta.  Lo hace con tanta efectividad que los diálogos con el dictador resultan poco menos que duelos verbales, donde la hipocresía es practicada con la habilidad del zorro que no deja de cuidarse de sus mejores aliados. El papel central de Victoriano lo encarna Alfredo Huereca con una fuerza que llega a la platea y la convence de su poder y seguridad ni bien pisa el escenario.  Su Victoriano logra una humanidad que al final nos cuesta juzgarlo por sus acciones y nos congraciamos con él en su caída a pesar de la infamia de sus actos.  El papel del embajador norteamericano Nelson O’Shaughnessy lo cuidó mucho Bill Blechingberg del estereotipo y creo que ese fue su gran logro actoral.  Hasta la corta aparición de Ricardo J. Salazar estuvo a la altura de esta puesta tan bien lograda. La dirección de Luis Martín contribuyó mucho a subrayar en cada personaje el peso que el autor había puesto en ellos,  Y por ultimo, no dejemos de apreciar la labor rotunda de Blanca Citiali Arellano, como asistente del director, del productor y la encargada del acabado escénico que tuvo mucho peso por la dirección a distancia ejercida por Luis Martín.   Todos estos aciertos ponen de manifiesto una vez más que el teatro es una labor de equipo.  Cada engranaje de éste forma parte de ese todo que como el reloj, trabaja armónicamente para traernos un perfecto acabado.

“Cayendo con Victoriano” es una obra que como tantas otras exhibidas en teatros en español en Nueva York no solo son valiosas para los residentes de habla hispana, sino que son herramientas muy efectivas para dar a conocer los inuendos de nuestras respectivas historias latinoamericanas, mostrando tanto nuestros defectos como nuestras virtudes.  Por ahora sera exhibida hasta el 28 de mayo, 2011, los viernes y sábados a las 7:00 PM y los domingos a las 3:00 PM en el Times Square Arts Center, sobre la Calle 43, a pasos de la Octava Avenida de Manhattan.  Una obra que merece verse y pasearse fuera de Nueva York por la riqueza histórica de su contenido y por el empeño que pusieron cada uno de los participantes.

El estreno de esta obra el pasado viernes 28 de abril, 2011, terminó en una fiesta donde se dieron cita elementos de la prensa local y una pléyade de amigos del teatro en español.  El servicio ofrecido por la cadena de restaurantes de Nueva Jersey “Charrito’s”  (www.loscharritos.com) fue muy festejado por las delicias que sirvieron y por el esmero en tratar a los invitados.  La mesa de los postres estuvo bien surtida por “Passion Desserts”  (www.passiondesserts.com), así como la mesa de bebidas, donde vimos refrescos de varias clases, así como botellas del inflatable tequila, scotch, rum, y hasta la presencia de vodka.  Le auguramos a esta acertada producción que nos trae un momento histórico vivido por México y Estqados Unidos, mucho éxito de público, especialmente el público mexicano, algo ausente de las expresiones del teatro en español de Nueva York.

 

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