El lunes 14 de noviembre, el Consulado General de México en Nueva York invitó a la prensa, a una visita especial previa la presentación pública de la nueva muestra arqueológica en el Museo Metropolitano.
Titulada, “Vidas de los dioses, la divinidad en el arte maya”, esta maravillosa exhibición abrirá al público el próximo 21 de noviembre de 2022 y se mantendrá hasta el 2 de abril de 2023.

No es la primera ocasión en que el arte de Mesoamérica se exhibe en el majestuoso Museo de Arte Metropolitano en la Quinta avenida, pero esta es sin duda alguna una muestra excepcional, que nos permite comprender la importancia, el avance y proyección de una de las principales civilizaciones aborígenes del continente americano, que constituyen las raíces de la mestiza identidad latinoamericana.
Las culturas aborígenes eran, -como todas las culturas y pueblos de la Tierra-, expansivas. La naturaleza del ser humano y de todas las criaturas vivientes es la movilidad, así que sería un gran error, mirar a esas culturas con los ojos limitantes del presente. Culturas como la Maya, se expandieron a territorios que actualmente corresponden a diferentes países tal como los conocemos hoy, incluyendo a Guatemala, -capital de los Mayas-, a Belice, El Salvador, Honduras y México.
LO DIVINO HACE SIGLOS
Como explica el museo en la presentación de la muestra, la concepción de la divinidad en el pueblo Maya tenía similitudes y diferencias con la perspectiva religiosa moderna: “En el arte maya, los dioses se representan en todas las etapas de la vida: como niños, como adultos en la cima de su madurez e influencia y a medida que envejecen. Los dioses podían morir y algunos nacían de nuevo, sirviendo como modelos de regeneración y resiliencia.”
A decir de los especialistas del Met, “En Lives of the Gods: Divinity in Maya Art, obras maestras pocas veces vistas y descubrimientos recientes, trazan el ciclo de vida de los dioses, desde el momento de su creación en una montaña sagrada, hasta sus deslumbrantes transformaciones como flores, florecientes o temibles criaturas de la noche.”
¿Cómo percibían nuestros ancestros americanos aborígenes a lo divino? ¿Cómo lo representaban? Así explica el Met: “Los artistas mayas, que vivieron en lo que ahora es Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras y México, representaron a los dioses en formas imaginativas, desde lo monumental hasta lo miniatura, desde esculturas imponentes exquisitamente talladas, hasta ornamentos de jade, conchas y obsidiana que adornaban reyes y reinas, conectándolos simbólicamente a fuerzas sobrenaturales. Cerámicas finamente pintadas revelan la agitada vida de los dioses con gran detalle.”
La civilización Maya además de sus majestuosos e impresionantes templos piramidales, desarrollaron sofisticados sistemas de escritura, además de la arquitectura, las matemáticas, calendario y un sistema astronómico, a los cuales se suma su mitología propia, expresión de su religiosidad y vida espiritual. El registro moderno de esta civilización data de antes de 7.000 años de antigüedad y se divide en tres grandes etapas, el periodo arcaico antes del año 2.000 AC); el preclásico, a partir del 2.000 AC hasta el 250 DC, año en que comienza la etapa clásica, en la cual florecen los monumentos, el desarrollo de varias ciudades estado y una compleja red comercial. Finalmente el periodo post-clásico hasta la llegada de los europeos y la caída de la última ciudad maya Noj Petén en 1697.
En esta muestra se pueden apreciar piezas creadas por maestros artistas de las ciudades reales del período Clásico (250-900 d. C.) maya. La muestra contiene casi un centenar de obras emblemáticas que evocan un mundo en el cual los reinos divino, humano y natural, están interconectados y vivos. Los mayas desarrollaron sofisticadas expresiones artísticas utilizando materiales muy diversos, que incluyen madera, jade, obsidiana, cerámica, piedra tallada, estuvo y una variedad de coloridos murales.
La exhibición ha sido organizada por el Museo Metropolitano de Arte y el Museo de Arte Kimbell, de Fort Worth, Texas y su realización ha sido posible gracias a la Fundación William Randolph Hearst, el Fondo Plácido Arango, el Fondo Diane W. y James E. Burke, el Fondo Gail y Parker Gilbert, la Fundación Mellon y el Consejo Internacional del Museo Metropolitano de Arte.
Hay disponible un catálogo de las piezas incluidas en la exhibición, el cual ha sido posible gracias a la Fundación Samuel I. Newhouse, Inc. Apoyo adicional para presentar esta muestra fue brindado por la Fundación Mellon y el Fondo para Publicaciones Doris Duke.




























