
Doña Blanca Pulla, es una madre trabajadora migrante, que vende churros en las estaciones del tren de Nueva York. Ella nació en Cuenca, Ecuador donde durante muchos años trabajó en su propio restaurante vendiendo platos típicos. Con su trabajo compró su casa y educó a sus cuatro hijos.
Su hermano y otros familiares habían emigrado a Nueva York hace años, pero ella nunca tuvo la intención de hacerlo, sin embargo, siempre soñó visitar una ciudad tan famosa mundialmente. Doña Blanca viajó por primera vez a Estados Unidos con visa de turista en el 2018 y retornó en el 2019.
Pasó la pandemia del 2020 en su país natal, pero después de la pandemia retornó a Nueva York y debido a la gran inseguridad y violencia en Ecuador, se quedó, pero no donde sus familiares, si no en la casa de una amiga en Corona.
Su amiga además de darle alojamiento le ayudó a conseguir trabajo en el mismo empleo en el que ella se ganaba el pan, limpiando casas, pero Blanca enfermó y al recuperarse cambió de trabajo, porque ya no puede hacer tanto esfuerzo físico.
Actualmente se dedica a vender churros en las estaciones de trenes de Nueva York.
Una amistad le contó que podía comprar churros para venderlos en la calle o en los trenes. Así, Doña Blanca madruga todos los días y a las siete y media de la mañana ya está adquiriendo los churros y otras golosinas mexicanas en las que invierte un promedio de cien dólares.
En su celebración del Día de la Madre en Nueva York, no piensa salir a vender churros y no sabe si sus tres hijos, que también viven en Nueva York, podrán celebrarle, ya que todos trabajan, uno en construcción y sus dos hijas en el área de belleza.
Conversamos con ella para conocer su historia.
¿Dónde compra su mercadería?
• Compramos los churros a un señor mexicano que los prepara en El Bronx, los churros y todo lo que vendo son productos mexicanos.
¿Tiene un lugar fijo para vender sus churros?
• No, yo roto por todos los condados, en la mañana voy a Brooklyn, luego vengo a Manhattan y vendo los churros en diferentes lugares, no tengo un sitio fijo.
¿Ha tenido algún problema con la policía?, ¿le han quitado su mercadería?
• Nunca he tenido problema con la policía, porque cuando me dicen que me mueva, me muevo y no me pongo a discutir con los oficiales. La policía sí nos permite trabajar, pero hay personas que se portan mal, les insultan en español y se ponen a discutir entonces tienen razón, entonces si les requisan, pero nunca me ha pasado a mi.
¿Si hay ganancia vendiendo este tipo de producto?
• Yo recupero la inversión y gano la mitad, no hay un monto fijo de ganancia porque hay días buenos y días no tan buenos, tampoco hay un día exacto de que las ventas sean buenas, pero generalmente los jueves, viernes y sábados son buenos días, pero a veces si son buenos, otros días a pesar de todo no son buenos.
¿No ha pensado en vender comida ecuatoriana?
• No porque ya en Ecuador yo tenía mi negocio de comida, vendía pollo, seco de chivo, guatita, lengua, encebollados, pero es muy pesado, he tenido ganas de trabajar para mi misma, pero en cocina se necesita ayuda, aqui las rentas son muy costosas, es un trabajo bien pesado y requiere un buen capital.
Las rentas son el principal obstáculo, por ejemplo, mis hijas, - que también llegaron con visa-, han pensado en abrir juntas un local de belleza, porque la una es peluquera y la otra trabaja en manicure, pero el gran problema son los costos para arrendar un local, por eso piensan ahorrar dinero y cuando las cosas mejoren, retornar a Ecuador.
¿Usted piensa regresar definitivamente a Ecuador?
• Sí, pero no por ahora, no es seguro, hay mucha violencia e inseguridad, hay mucho secuestro, robo, asalto, vacunan a los negocios, es decir les extorsionan, es muy duro, pero aquí también se está poniendo muy difícil porque hay demasiado migrante, este presidente Biden ha dado muchas facilidades para entrar a Estados Unidos.
El mayor problema en Ecuador es la violencia, tanto delincuente, tanto migrante que ha llegado de otros países. Yo me quedé aquí para librarme de tanta violencia, pero me quedé para trabajar y cuando regrese, me voy a poner una tienda, un local, no me importa la política, todos los políticos cuando empiezan son buenos, pero después cambian, sin embargo, en este momento la situación no está como para regresar.
¿Qué les diría a las autoridades de la ciudad?
• Que nos ayuden a trabajar con orden, porque los vendedores están funcionando en forma muy desordenada, quieren vender donde quiera, como quiera, si nos permiten trabajar, pero podrían organizar a toda la gente que quiere trabajar.
Yo he trabajado toda mi vida, en Ecuador trabaje mucho y aquí me gano el pan honradamente, no comprendo porque hay tanto mendigo, hay gente no quieren trabajar, les gusta la vida fácil, muchos son gente que tiene estatus legal, que hablan inglés, pero no quieren trabajar, nosotros en cambio, si venimos es para trabajar. Yo no vivo de nadie, ni de mi familia ni del gobierno.
¿Qué piensa de las mujeres que andan vendiendo con los hijos?
• Ahora hay muchas mujeres jóvenes que andan con sus niños vendiendo en los trenes, pero realmente lo que hacen es utilizar a los niños, porque con ellos provocan compasión en la gente que no solo les compra, si no que les regalan.
Los niños tienen que estudiar, uno como padre, como madre, viene a trabajar, es así en cualquier parte, en Ecuador yo trabajaba y yo pagaba para que alguien me ayude a cuidar a mis cuatro hijos cuando estaban pequeños, tenía gente que les lavaba la ropa, etc. y a veces si les llevaba a mi trabajo, pero no para trabajar.
No es porque las mujeres no pueden trabajar, quieren ganar dinero fácil utilizando a los niños porque aquí hay babysitters, guarderías, day care que les llaman, el gobierno aquí ayuda mucho, lo que no hay en Ecuador.

Un mensaje final.
-A toda la gente, -no solo por el dia de la madre-, si no que en cada oportunidad que tengan, que nos apoyen, que nos compren, porque no estamos haciendo nada en contra de la sociedad, si no que estamos, como todos, buscando ganarnos el pan honradamente, cuando hay tanto político que roba en nuestros países y viene a disfrutar el dinero robado, grandes fortunas, aquí a Estados Unidos que les abre las puertas.



























