EDITORIAL
Ciento cincuenta y cinco años después, las celebraciones del 19 de junio o Juneteenth, se han extendido a nivel internacional.
La historia de cómo y cuándo la libertad llegó a los esclavos en este país es complicada.
Muchas de las masacres en Estados Unidos se originan en la intolerancia y discriminación, han sido omitidas de la historia, sin embargo es difícil negar racismo, porque cuando se abre un libro de Historia de los Estados Unidos, lo primero que resalta es que la historia comienza con la presencia europea.
Se omite totalmente la presencia de los grupos nativos, que se encuentran en el continente desde hace por lo menos once mil años y que es el primer grupo que fue discriminado y casi exterminado.
La lucha de los nativo americanos ha sido una larga, dolorosa y silenciosa, que han sabido librar mediante la resistencia y sobretodo la fortaleza de sus raíces culturales.
En algún momento de la historia los afro-americanos trataron incluso de establecer vínculos genéticos con los nativos, lo cual fue descartado con estudios genéticos de laboratorio, a pesar de lo cual comparten una lucha similar, junto a nuevos grupos, todos luchando para que se respeten sus Derechos Humanos y Libertades Civiles.
Los latinoamericanos, con o sin documentos, son discriminados por su origen racial y cultural, tanto por los blancos como por los negros. Una de las evidencia de que el racismo se encuentra latente en la sociedad estadounidense, son los mecanismos de “blanqueamiento” de muchos de sus ciudadanos, para los cuales no es suficiente ni siquiera
el hecho de haber nacido en este país y de hablar perfecto inglés, porque tratan de ocultar sus rasgos raciales pintándose el cabello e incluso cambiando sus nombres y/o apellidos.
Esto ocurre tanto para hombres como para mujeres y todos los géneros intermedios. En el caso de los hombres, al naturalizarse, se han cambiado los apellidos, algo que ocurre incluso en comunidades de origen europeo, como la griega, que en su momento también fue rechazada y discriminada.
En el caso de las mujeres, camuflan sus apellidos latinos adoptando los apellidos anglo de sus cónyuges y manteniéndolos incluso cuando se han divorciado.
Es una clara evidencia de que para ser aceptado por la sociedad estadounidense, hay que verse y parecer blanco, al punto que el propio Michael Jackson luchó con su naturaleza afro. Pero la fuerza política y la presencia de los afro- americanos en los diferentes niveles de gobierno y sobretodo en el aparato burocrático, también ha propiciado una identificación o camuflaje racial de los negros que no son nacidos aquí, así se han abierto puertas para afro-latinos y fundamentalmente para africanos que ni siquiera hablan inglés.
El color de la piel, mayoritariamente, es la vestidura necesaria para ser percibido como estadounidense, pero no se trata de un problema racial exclusivamente. Es muy importante comprender que este tema que es el meollo de las protestas que llevan semanas en la ciudad de Nueva York y a nivel nacional, es ante todo un asunto de Derechos Humanos y de Discriminación, porque la raza no es la única condición que determina que una persona sea segregada, acosada, humillada, hostilizada.
La lucha no debería ser contra el racismo, si no contra todo tipo de discriminación, incluida la raza.
No se debe olvidar que también continúa la lucha de género, la lucha de los trabajadores, la lucha de los grupos LGBTQ, la lucha de los inmigrantes. Es decir que todas esas luchas están bajo la sombrilla de la discriminación, por raza, género, edad, origen nacional, preferencia sexual, estatus migratorio, record financiero, record penal, discapacidad
física o mental.
Las conmemoraciones de hechos históricos, como el Juneteenth, deben servir para volver a evaluar la situación de los Derechos Humanos y del avance de las agendas para fortalecer la igualdad y la justicia social.
El aspecto de fondo en el caso del Departamento de Policía no es únicamente racial, es además un tema de corrupción, de abuso de poder, pero siempre recordando el hecho de que en todos los lados, no todos son culpables o inocentes.
No se deberían quitar recursos para combatir al crimen que cada vez se apodera más de la ciudad, si no de tener un marco legal fuerte para evitar violaciones a los Derechos Humanos.
Aprender de una celebración importante para la comunidad afroamericana de Estados Unidos, marca un aspecto importante, particularmente para los latinoamericanos, sobre la importancia de conocer su historia, de conocer la historia de este país y de desarrollar agendas para cambiar la historia del futuro, fomentando fundamentalmente la educación, la participación cívica, el activismo inteligente, basado en la lógica, la evidencia y sobretodo en propuestas viables, justas para la mayoría, pero sin dejar de lado ni agredir o discriminar a las minorías.
La comunidad afroamericana tiene mucho a su favor, como sus líderes han recalcado durante las manifestaciones de las últimas semanas, son ciudadanos, pero eso no les da derecho a discriminar a los inmigrantes.
Es incomprensible que una comunidad que tiene el estatus migratorio a su favor, que habla inglés y que no solo ha puesto a uno de los suyos en la presidencia, ha tenido Secretarios de Estado, como Condoleezza Rice, Colin Powell, innumerables oficiales electos, que tiene gran representación a nivel de grandes estrellas musicales, actores, deportivas, empresariales, que puede acceder sin problema a las innumerables oportunidades de una sociedad donde hay acceso a la educación, a los recursos, mantenga índices elevados de deserción escolar, de embarazos en adolescentes, de tanta violencia contra sus propios niños.
Una comunidad que es ciudadana americana, debería comenzar por preocuparse por su nutrición para evitar la obesidad, la diabetes, los problemas cardiacos. Tantos ejemplos de deportistas famosos afroamericanos.
Es difícil comprender cuáles son sus impedimentos para triunfar. En las calles de Nueva York se encuentran miles de desamparados ciudadanos, mientras los inmigrantes arriesgan la vida cruzando el desierto para trabajar sin papeles y sin idiomas, en los trabajos menos remunerados, los más arriesgados, los menos limpios.
Cómo se explica esto? El problema de la intolerancia y el irrespeto a los Derechos Humanos, el problema de discriminación es contra varios grupos de la sociedad, no solo de los afroamericanos y en esa medida, debe percibirse a los latinos, no como el grupo que ayuda a empujar y hacer bulto, si no como lo que son, seres humanos que tienen derechos y merecen respeto. Para luchar contra el racismo, hay primero que demostrar que uno no es racista.
Siglos de humillación, dolor y explotación, no deben ser reemplazados por el odio y la venganza, si no por el perdón, la esperanza y el firme propósito de aceptar a todo ser humano por su valor intrínseco, por su capacidad de crecer y en ese camino, apoyar al progreso de su comunidad y del mundo.
Las relaciones interraciales son un tema controversial, conflictivo, que despierta sentimientos fuertes de odio, rebeldía, venganza, pero que en este momento de la historia requiere un consenso para trabajar por problemas más graves, como es el medio ambiente, porque de nada servirá lograr justicia social para vivir en un planeta en destrucción.



























