Un oasis entre la violencia en El Salvador

Un oasis entre la violencia en El Salvador

 

Más de 4.000 niños y jóvenes han encontrado en el Polígono Industrial Don Bosco un oasis de enseñanza contra la violencia y la criminalidad que impera en El Salvador. Con la ayuda de diversos organismos internacionales se ha convertido en un centro de enseñanza y de prevención para jóvenes asediados por las pandillas.

 

Jóvenes del Polígono Industrial Don Bosco, durante un taller de danza, en San Salvador.
Jóvenes del Polígono Industrial Don Bosco, durante un taller de danza, en San Salvador.

 

 

Por Magdalena Flores
Fotos Roberto Escobar
 

Con la ayuda de diversos organismos internacionales el Polígono Industrial Don Bosco se ha convertido, desde 1992, en un centro de enseñanza y de prevención para jóvenes asediados por las pandillas, principalmente muchos que se radican en la capital de El Salvador, un país donde se promedian doce asesinatos por día.

En este lugar, que fue construido con la cooperación de España y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), funcionan un centro educativo y talleres de arte e industriales, en los que más de 4.000 niños y jóvenes han encontrado una válvula de escape contra la violencia que los acecha, no solo en sus comunidades, sino también en los alrededores de este mismo centro de prevención.

"El polígono está ubicado en una zona marginal de 24 comunidades, donde viven al menos 60.000 personas, en el sector conocido como Las Iberias, en San Salvador", dijo el presidente de la Fundación Salvadoreña Educación y Trabajo, el salesiano José María Moratalla, encargado de ejecutar los proyectos patrocinados por diversos organismos internacionales.

 

Dos niñas del Polígono Industrial Don Bosco, durante un taller de teatro, en San Salvador.
Dos niñas del Polígono Industrial Don Bosco, durante un taller de teatro, en San Salvador.

 

Los beneficiarios de ese lugar, pese a que estudian y viven en comunidades amenazadas por las pandillas, no reflejan esta condición y conviven en armonía aprendiendo a pintar, bailar, actuar o tocar instrumentos musicales, entre otras actividades.

Entre estos proyectos se destaca la formación de la Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco y su coro, integrados por un total de 470 niños y jóvenes, proyecto que es financiado por Japón a través del Banco Mundial (BM).

"La unidad y solidaridad que propicia el humanismo es fantástica en este proyecto musical", destacó Moratalla, popularmente conocido como el padre Pepe, de origen español, quien tuvo la iniciativa del polígono desde 1985, cuando llegó a El Salvador, en plena Guerra Civil salvadoreña (1980-1992).

 

Jóvenes participando en una misa, en el Polígono Industrial Don Bosco, en San Salvador.
Jóvenes participando en una misa, en el Polígono Industrial Don Bosco, en San Salvador.

 

DE PASAJE DE LA DELINCUENCIA A NICHO DE LA PREVENCIÓN

Actualmente al menos 4.361 niños y jóvenes salvadoreños han encontrado en el Polígono Don Bosco un mecanismo para escapar de la ola de violencia, a través de la música, danza, pintura, teatro o talleres de carpintería y electricidad, entre otras actividades.

"El polígono funciona donde antes había un basurero tremendo; era la cárcava (grieta) más grande de San Salvador y, además, servía de pasaje para la delincuencia y la violencia, pero ahora se ha transformado en un centro de formación", señaló Moratalla.

"A pesar del paso del tiempo y del éxito del proyecto, en esta zona todavía estamos lindando con la MS (Mara Salvatrucha) y la (Pandilla) 18; eso significa violencia continua, por lo que este lugar viene siendo como un auténtico oasis de enseñanza y aprendizaje", destacó el padre Pepe.

La MS y la 18 son las principales pandillas que operan en el país y a las que las autoridades salvadoreñas atribuyen la mayoría de asesinatos.

A lo largo de los años muchos niños y jóvenes se han beneficiado con los programas de prevención que se han impulsado en el polígono; actualmente, unos 1.000 estudiantes de diversas escuelas públicas del departamento de San Salvador forman parte solo del programa musical impulsado por el BM, que incluye la sinfónica y el coro.

Además, otros 2.648 están siendo beneficiados con clases de música, danza, pintura y teatro, en otro proyecto, que es auspiciado por la Unión Europea (UE).

Con la ayuda de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) se está alfabetizando a 65 jóvenes no escolarizados, proyecto mediante el cual también se trabajará a finales de este año con 416 escuelas, donde se impartirán talleres de danza, teatro, pintura y música, igual que en el apoyado por la UE.

En el Instituto Obrero Empresarial (ITOE), ubicado en el polígono, aparte de brindar formación académica a 560 estudiantes de comunidades aledañas, desde séptimo grado hasta primero de bachillerato, también se dan diferentes talleres.

Los alumnos pueden elegir entre electricidad, corte y confección, carpintería, soldadura y mecánica.

A los jóvenes de último año de bachillerato les enseñan también a montar su propia empresa, ya sea de carpintería, panadería, plástico, mecánica, bordados o imprenta, entre otras opciones.

Además, el polígono cuenta con un programa de rehabilitación de jóvenes vinculados a pandillas.

 

 

Niños del Polígono Industrial Don Bosco, durante un taller de dibujo, en San Salvador.
Niños del Polígono Industrial Don Bosco, durante un taller de dibujo, en San Salvador.

 

ORQUESTA Y CORO CONTRA LA VIOLENCIA

La orquesta sinfónica y el coro, en los que niños y adolescentes que viven en las zonas de más alta criminalidad de San Salvador han encontrado su mejor arma contra la violencia, forman un proyecto financiado con al menos un millón de dólares provenientes del Fondo Social para el Desarrollo de Japón, administrados por el BM.

La Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco, que debutó hace poco más de un año en San Salvador, se inició hace unos tres años.

"Originalmente, los convocados a este proyecto fueron muchos más, pero luego del proceso de selección estamos trabajando con unos mil muchachos", destacó Moratalla.

De los más de mil estudiantes de diversas escuelas públicas del departamento de San Salvador incluidos en el proyecto musical, 220 integran la orquesta sinfónica, 250 el coro y los demás están en formación.

El joven director de la orquesta, Bryan Cea, de 25 años, al igual que sus discípulos, proviene de localidades amenazadas por la delincuencia.

"Este programa va mas allá del tema de prevención; es una oportunidad de vida para los jóvenes, porque la música desarrolla la disciplina; la sensibilidad pero, sobre todo, desarrolla la pasión", dijo la analista de operaciones del BM, Jania Ibarra.

"Los niños y adolescentes que están incluidos en este programa, cuyas edades van de los 8 a los 20 años, provienen de los suburbios de San Salvador y fueron seleccionados de las escuelas ubicadas en las zonas con más altos índices de homicidios", precisó el padre Pepe.

El Salvador es uno de los países ms violentos de Centroamérica en el que, entre enero y el 6 de julio de este año, al menos 1.910 personas han sido asesinadas, 789 muertes más que en el mismo período del año pasado, según datos oficiales.

Las pandillas, principales autoras de los homicidios según las autoridades, "están diseminadas en todo el país", reconoció recientemente el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén.

Sin embargo, de acuerdo a datos del ministro de Seguridad, Benito Lara, en 80 de los 262 municipios del país no se registran asesinatos y en 43 se reporta solamente un asesinato al día.

"En cifras globales, existen 199 localidades en donde se comete el 20% de los crímenes y 63 donde se concentra el 80% de las muertes provocadas por la delincuencia", añadió el mandatario.

Las principales pandillas suman unos 64.000 miembros, la mayoría jóvenes e incluso menores, y a ellos se suma su entorno integrado por familiares, vecinos y amigos, según las autoridades.

 

Jóvenes de la Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco durante una presentación, en San Salvador.
Jóvenes de la Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco durante una presentación, en San Salvador.

 

UNIDOS POR EL ARTE Y SIN DISTINCIONES

"Los niños y jóvenes conviven en el polígono de forma fraterna, sin inconvenientes, pese a pertenecer a comunidades donde dominan la MS y la 18, que a la vez rodean este lugar", comentó Moratalla.

Precisó que un claro ejemplo de ello es que en la orquesta sinfónica y el coro "no hay diferencia de escuelas, no hay rivalidad, no hay antagonismo entre ellos, no existe el problema de los barrios, no están marcados por las mismas pandillas".

El joven de 20 años Carlos Palma , que toca el violín, indicó que todos los miembros del proyecto musical del BM vienen de distintos sectores y que "lo bueno es tener muchos amigos en la orquesta".

También señaló este alumno que proyectos como este "ayudan mucho al país, ya que le permiten ir creciendo en otro aspecto más cultural".

"Así como está la situación (de violencia en el país) creo que es muy importante que esto se aplique en todos los sectores", destacó.

Palma quien también trabaja como instructor de flauta en el proyecto de la UE en el polígono, mediante el cual se imparten clases de música, danza, teatro y pintura, indicó también que "es importante ese proyecto para los jóvenes en alto riesgo, ya que así tienen ocupados sus tiempos libres".

Madelin Morales, de 15 años, que toca la flauta transversal, señaló que pertenecer a la orquesta le ha ayudado bastante, ya que ha "progresado mucho" en sus estudios y le ha ayudado a ver la vida "desde un punto de vista mejor".

Tanto Palma como Morales coincidieron en que este programa les ha posibilitado estar lejos de la violencia que impera en sus comunidades.

El asedio de los pandilleros en el país es tal, que muchas veces el solo hecho de vivir en un territorio controlado por una pandilla y visitar otro sector dominado por el grupo rival puede ser motivo de peligro o hasta de muerte, según las autoridades.

Este es el caso de David de la O, de apenas 11 años de edad, que el 12 de julio fue encontrado mutilado, luego de haber sido raptado un día antes, cuando volvía de la escuela.

Una de las principales hipótesis es que fue asesinado porque estudiaba en una escuela dominada por la Pandilla 18, ubicada en el municipio de Santa Cruz Michapa, departamento de Cuscatlán (centro), y vivía en otro cantón asediado por la MS.

El nuevo Gobierno salvadoreño, que inició su gestión el 1 de junio, sigue sin ejecutar su anunciada política contra la violencia y criminalidad que acecha a El Salvador, uno de los países más violentos de la región, después de Honduras y Guatemala.

 

Primer plano de un joven de la Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco durante un ensayo, en San Salvador.
Primer plano de un joven de la Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco durante un ensayo, en San Salvador.

 

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