Thalía escenifica el primer "cómic" del teatro español

La obra de Jaime Espinal, No problemo, amigo, viene condecorada por el BID como la mejor obra escrita por residentes hispanos en los Estados Unidos, sin estereotipos, o por lo menos con el propósito de no hacerlos evidente… Montada por el Teatro Thalia de Queens en festiva premiere bilingue, la puesta tuvo acertadísimas novedades.  El concepto de ‘comic’ o historieta como le llamamos en la América Latina, ha invadido ya las artes visuales, especialmente en la pintura.  Y Angel Gil Orrios aprovechó para adaptar la farsa para satisfacer este medio de expresión en el teatro.

Otra gran novedad en el medio fue la gran burbuja que envolvió el escenario, que al traspasarla logró una vision tridimensional que enriqueció la escena.  La obra se basa en cuadros que aparecen y desaparecen, como su fuera una tira cómica de historietas.  Al espectador le cuesta seguir la trama…pero los hispanos no nos perdemos en estas, ya que todos los días nos hemos deleitado con comics como Patoruzú, y las grandes historietas de aventuras.

El tema de la emigración-inmigración provocado por la tal globalización pedía una farsa teatral.  Es que es tan serio y nos ha afectado tan extensamente a los hispanoamericanos que no podemos tratarlo muy en serio porque dejaría de cumplir su cometido: hacerlo visible y ridiculizar un poco a los que pretenden que no pertenecemos en sus países.  Y dado el caso, esos nacionales que nos expulsan, tienen gran historial de afincamiento en nuestros propios países vacíos y acogedores de la America hispana que los caprichos mercantiles nos obliga a abandonar.

El papel central es el de un joven estudiante de Colombia que llega invitado a formar parte de una organización que invita estudiantes a pasantías en los Estados Unidos.  El autor, Espinal es el encargado de personificarlo.  Lo llena con todos los matices que su  pluma imaginara, de modo que su actuación llega con todo el sabor que le puede suministrar el autor de la receta. La dualidad que expone, entre la sumisión del estudiante para complacer a sus benefactores y su escondida misión de super héroe, mostró un gran dominio de su métier.

Su contraparte, la jefa de la unidad donde trabaja el joven, fue interpretada por Susan Rybin en una de sus mejores logradas interpretaciones. Su fusión de comedia y farsa le infundió a su personaje, representando a la autoridad constituida, esa dualidad de haz lo que yo digo y no lo que yo hago…   hasta extenderse en la seducción y salir correspondida.  A todo inmigrante le subyuga quedar bien con la autoridad, ya que el hispano viene a eso, a los Estados Unidos, a buscar una seguridad que su entorno no le brinda.

Los dos guardaespaldas, magníficamente interpretados por Francisco Fuertes y Jesús Martínez trajeron momentos de excelencia actoral cada vez que les tocaba amenizar un cuadro de esta historieta escenificada.   Los dos manejaron la farsa con soltura.  Las otras actuaciones que nos llegaron fueron la acertada dualidad de Alicia Kaplan y el esfímero cuadro que amenizó Premier Solís interpretando al policía interesado en hacer cumplir la ley sin importarle si el impugnado la haya trasgredido.  Lo importante en hacer su trabajo…y que se note.  Las actuaciones de Yolanda Castillo, Alexandra   Gutierrez y Andrés Martínez Tutek también fueron efectivos en animar los cuadros que nos sorprendían como las infaltables historietas de nuestros periódicos hispanos y que tanta falta nos hacen aquí en los Estados Unidos.

La música original de la banda Los tres cerditos de Colombia ayudó mucho a entender este comic escenificado que tanto ha gustado al público de Queens.  Felicitamos a la parte técnica de este novedoso espectáculo y les damos nuestro voto de confianza que en donde hay un ingeniero, nunca la técnica queda desapercibida.  El diseño de producción, así como last areas de casting, desde  el primer actor hasta el encargado de empaquetar esta obra en un envase excepcional, merecen una distinción especial para Angel Gil Orrios, diseñador y director de “No paroblemo, amigo”.

Otro acierto del Teatro Thalia fue la recepción llena de exquisiteces de España, Colombia y las que el mundo hispano local sabe proveer.  Por cierto que el jamón Serrano sobre rodajas de pan francés, especialísimo bocadillo de la cocina de Soledad López y su  tortilla de papas, condimentada con ingredientes de su propia firma, se esfumaron de las mesas… No hay nada que le quite el protagonismo a los platos caseros, acertadísima Soledad y ayudantes…

Para más información de esta obra, dirigirse a www.thaliatheatre.org.

 

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