
Por Manolo García Oliva
IMPACTO
Nos separan o nos acercan de esta maravillosa mujer, madre, actriz y activista social unos 45 años, cuando por vez primera tuvimos nuestro inicial encuentro artístico: su nombre TERESA YENQUE.
Se representaba en aquel entonces, Santa Juana de América, en espacio que el desaparecido maestro Miguel Ponce, tenía para su grupo teatral el New York Theater of the Americas y que había fundado en 1969 junto a Orestes Matachena y Rubén Rabasa, en la iglesia de Saint Paul the Apostle, en Columbus Avenue y la calle 60.

La obra ya mencionada de la autoría del escritor argentino Andrés Lizárraga (Premio Casa de las Américas, 1960, Buenos Aires 1919-Caracas 1982), fue el lanzamiento de una carrera que se asoma a su quinta década de labor.
En ese trabajo en la obra de Lizárraga le acompañaron compañeros muy valiosos en los albores de nuestro movimiento teatral, unos idos (Norma Niurka, Raimundo Hidalgo Gato, Jorge Ross y René Troche) y otros que aún siguen “dando guerra”, como son: Enrique Cancio, Raúl Bretón, la perdida en el espacio Estrella Artau y César Bayona, en aquel entonces su esposo y padre de sus dos hijos.

Claro que no todo fue una cuna de rosas, para ésta expléndida artista peruana, que nos pertence por derecho propio. Se cultivó al máximo estudiando con profesores que supieron evaluar su potencial dramático moldeando este para su mejor presencia ante nuestro público.
Ellos midieron su talento y su colaboración con ellos fue vital, por eso Teresa siempre tiene un recuerdo único para sus profesores: Manuel Martín, Jr., Doris Castellanos, Graciela Más, Magaly Alabau, Juan Cañas, Manuel Martínez, Wilfredo Zagal y Rolando Zaragoza.

Teresa Yenque ha sabido a través de los años compaginar su carrera e incursionar en otros medios como el cine y la televisión, siempre siendo el teatro su principal fuente inspiracional y del que vierte los conocimientos adquiridos en este a las otras artes.
En los años dorados de nuestra teatro en castellano, (1969-1979), la Yenque fue dirigida por verdaderos valores de la escena, destacando: René Buch, Dumé, Mario Peña, Francisco Morín, Max Ferrá, Lorenzo Piriz Carbonell, Pedro Monge Rafulls, Silvia Brito, Alba Oms, entre otros tantos, y cuya labor a parte de haber sentado cátreda, logró impactar en los públicos, situándola en un lugar de honor en nuestro medio.

Cuando se le pregunta, acerca de qué autor, pieza o personaje prefiere, responde: “creo que todos, pero sería incorrecta sino me inclinara por Federico García Lorca, su magia y su duende los invaden todo, sus caracteres, su texto, su ambiente. Y de éstos, La casa de Bernarda Alba, es la obra donde me siento como pez en el agua. Recuerdo la Martirio de la producción de INTAR en 1972, que dirigiera Max Ferrá y más recientemente la de Repertorio Español, creación del maestro René Buch. Ahí he interpretado, de la criada, pasando por La Poncia y más recientemente Bernarda. Ha sido un verdadero reto. ¿Pero no la vida está llena de éstos?”

Esta es nuestra Teresa Yenque, amiga, colega y colaboradora incondicional, quien este lunes, 30 de marzo recibirá en el Kaufman Center, del área del Lincoln Center, el Premio Extraordinario ACE 2015 por Distinción y Mérito, durante el trancurso de la 47 Entrega Anual de Premios ACE.
¡Felicidades!



























