MES DE LA HERENCIA HISPANA

Veinte años después del primer viaje de Colón a América, en 1513, el conquistador español Juan Ponce de León inició las exploraciones en busca de oro y esclavos al norte del continente, a Florida y se encontró con los Calusa, que lo enfrentaron con ochenta canoas y después de dos días de lucha lograron su retirada.
Ese fue el primer enfrentamiento entre americanos y europeos en el territorio de lo que actualmente son los Estados Unidos. Juan Ponce de León retornó en 1521 y volvió a enfrentar a los Calusa, quienes lo hirieron en la pierna con una flecha envenenada y se vio forzado a replegar sus fuerzas a la isla de Cuba, en donde murió después de unos días, junto a otros españoles heridos por los americanos.
Pasaron cuarenta años para que los europeos finalmente lograran establecerse en San Agustín en 1565, el primer asentamiento permanente europeo en el norte de América, donde entablaron relaciones pacíficas con los Timucua, muchos de los cuales fueron convertidos al cristianismo.
En 1539 el conquistador español Hernando de Soto, quien también exploró el Misisipí, llegó a la costa oeste de Florida con caballos, perros y cerdos, en busca de las Siete Ciudades de Cibola, llenas de oro.
Para entonces ya las grandes civilizaciones americanas, Aztecas e Incas, habían sido sometidas por las pestes y armamento de los europeos. Hernando de Soto se enfrentó sangrientamente en el sur con los Creeks, Chickasaws, Cherokees, Mobilas y otros grupos nativos incluyendo los Choctaws, a su retorno a México por Texas en 1542 enfermó y murió.
INTERCAMBIO CULTURAL Y MESTIZAJE
A su llegada a América, los españoles encontraron a las milenarias culturas nativas del continente, que si bien fueron culturalmente absorbidas y adoptaron muchas formas de vida europeas, incluyendo el lenguaje que fue impuesto, el intercambio cultural fue un proceso de doble via, en el cual ingredientes y técnicas fueron intercambiados, dando origen entre otras cosas, a una variedad gastronómica de la cual actualmente podemos deleitarnos y que es una de las más deliciosas formas de celebrar la llamada hispanidad, como la base de una nueva identidad, en la cual es imposible negar las raíces ancestrales, cuyos productos, como el tomate, la papa y el maíz, cambiaron la dieta del planeta entero para siempre.
PRODUCTOS AMERICANOS
Entre los productos originarios de América se encuentran el cacao, la menta, la vainilla, las fresas, el maíz con sus variedades, las pecanas, la calabaza, los frijoles, el llamado wild rice, o arroz silvestre cultivado por las tribus del norte de América en el agua, el jarabe de maple, los arándanos, los arándanos azules, entre las proteínas, el pavo o “ave enjoyada”, las vainitas, los pimientos picantes (ajíes o chiles) originarios de los Andes y comercializados con Mesoamérica desde tiempos ancestrales, la papa también de origen andino, el aguacate o palta, la yuca, las semillas de girasol y de calabaza, la jicama, el chayote, la técnica del “jerky” o carne deshidratada (de pavo, bisonte o venado) el cuy, la guanta, los insectos , todos los productos de mar incluyendo el salmón del Pacífico, arenque (herring), eperlano (smelt), rodaballo (halibut), truchas, congrio, pescados de aguas profundas de más de doscientas libras y toda la inmensa variedad de frutas tropicales como mangos, piñas, papayas, además de una serie de hierbas, sobretodo con propiedades medicinales como la espirulina (spirea) base de la aspirina, la raíz conocida como goldenseal y la equinacea para la gripe.
PRODUCTOS EUROPEOS
Entre los europeos que arribaron a México en 1492 habían cocineros, que introdujeron las llamadas carnes rojas, vacas, cerdo, chivo, borrego, de entre todas la de cerdo fue ampliamente aceptada por la producción de la manteca, utilizada para freír, una técnica ampliamente usada en todas las cocinas latinoamericanas.
Además de introducir todos los productos lácteos, quesos, cremas, mantequillas, los europeos adaptaron sus recetas y técnicas a los ingredientes americanos.
Los americanos adoptaron los productos europeos, incluyendo el trigo con toda la variedad de panes, bizcochos, pastelería, las pastas y fideos, las aceitunas, los aceites de oliva, las uvas, higos, el arroz, el ajo, todas las especies de oriente introducidas en Europa en el siglo XIII, las naranjas y cítricos, el orégano.
Pero a lo largo de los siglos esta nueva cultura americana se ha nutrido de innumerables aportes de otras culturas, como la francesa, la alemana, la asiática, la africana, de medio oriente, para dar como resultado una exquisita variedad de platillos que continúan evolucionando.
Técnicas europeas como la elaboración de quesos y sobre todo el proceso de destilado,ha hecho posible que actualmente se puedan disfrutar una gran variedad de bebidas alcohólicas que incluyen además de tequilas, mezcales, piscos, cervezas de origen alemán, gyn de origen hindú, whiskey, vodka, vinos, etc.
FUSIÓN FASCINANTE
La cocina latinoamericana es actualmente el resultado de una mezcla fascinante con una variedad de matices que la identifican con todos los continentes, pero que tienen una identidad propia.
Salsas mexicanas con pimientos picantes y técnicas de rostizado, pupusas salvadoreñas, arepas venezolanas, chimichurri argentino, vinos chilenos, piscos peruanos, quinua boliviana, chia paraguaya, chocolate ecuatoriano, rones guatemaltecos, sea con productos o platos nacionales con grandes variedades aún esperando por ser descubiertas por los paladares de Nueva York y del mundo entero.
En la Ciudad de Nueva York es posible saborear una increíble variedad de platos latinoamericanos de diferentes países, regiones y ciudades.
Aquí se encuentran los productos, los talentos, las recetas tradicionales y la nueva cocina de autor con recetas evolucionadas, con fusiones y una nueva generación de sabores, al igual que productos ancestrales que recién se comienzan a descubrir y revelar ante los paladares neoyorquinos:















































