ENTREVISTA EXCLUSIVA

La invitada de honor de EcuaFest 2024, Sabina González, la hermosa Reina de Guayaquil, visitó por primera vez la ciudad de Nueva York, donde encabezó el Desfile Mundial Ecuatoriano realizado el domingo 21 de julio en el Central Park de Manhattan. Sabina llegó desde el puerto principal de Ecuador, conocido como Perla del Pacífico, para asistir a varias actividades, incluyendo una gala que se realizó el viernes 20 en el Woodhaven Manor. En su primer viaje a la llamada Capital del Mundo, estuvo acompañada por su entusiasta padre, el arquitecto Edgar González, quien es su fan número uno.
Además de la corona de soberana de Guayaquil, Sabina ganó las bandas de Mejor Rostro y Mejor Sonrisa. Su sonrisa, natural y espontánea, fue una constante durante su corta pero significativa visita a Nueva York.
Los guayaquileños tienen una larga historia de migración en Nueva York. Entre ellos destaca Pancho Segura, una de las más notables figuras del tenis continental y clave en la profesionalización de este deporte en Estados Unidos. Cordial y amable, Sabina compartió con la comunidad ecuatoriana de Nueva York el homenaje a la ciudad de Guayaquil, cuya fundación española se celebra el 25 de julio.
Después de compartir con sus compatriotas, regresó a Ecuador para encabezar las celebraciones en su ciudad.
Sabina, de 22 años, es estudiante de Turismo en la Universidad Estatal de Milagro. Nos confesó que no sigue una dieta estricta, le encanta el trabajo social, y aprovecha sus visitas a los barrios guayaquileños para disfrutar de platos típicos como Guatita, Encebollado y Bolón de Verde, sus favoritos.
Desde muy joven, Sabina ha donado su cabello a una fundación infantil en Quito para pacientes de cáncer, un proyecto que mantiene como Reina de Guayaquil. Sobre esto, conversó durante un almuerzo ofrecido en su honor por el Comité Internacional Galo Plaza en el renombrado restaurante del chef Crispín Mejía en Hamilton Heights.
En tu función de reina, ¿cuál ha sido la experiencia más gratificante?
-No solo el hecho de conocer a gente importante, sino también a todas las personas en situación de calle que, de una u otra manera, aportan al país. Compartir con todos ellos ha sido una gran satisfacción y alegría.
Aunque he conocido a diplomáticos y autoridades siempre dispuestos a ayudar, lo que realmente me llena es el trabajo en mis proyectos sociales, como ayudar a niños con cáncer, proveerles de cabello artificial para mejorar su autoestima, y repartir comida a personas desamparadas a través del proyecto Platos Solidarios.
¿Algún proyecto con jóvenes?
-Precisamente antes de venir, realicé una donación importante para los jóvenes en La Trinitaria, en un sector llamado Barrio de Paz. Administramos una cancha para que los chicos puedan fortalecerse a través del deporte y mantenerse alejados de actividades de riesgo.
Gracias a este trabajo, algunos se están vinculando con clubes deportivos profesionales como Barcelona y la Liga Deportiva de Quito. Estamos desarrollando iniciativas para ampliar el trabajo y recaudar fondos para construir un albergue seguro.
¿Tienes algún proyecto para proteger a la fauna urbana?
-Apoyo las campañas de vacunación, donaciones y adopciones de la Unidad de Bienestar Animal del Municipio de Guayaquil, promoviendo la participación ciudadana a través de las redes sociales.
¿Cómo has sentido a tus compatriotas en Nueva York?
-Me he sentido como en Ecuador. Creo que cada ecuatoriano lleva dentro de sí a su país y su calidez. La migración no disminuye a una persona; siempre serás lo que eres en tu esencia y llevarás tus raíces a donde vayas. Aunque no he vivido la experiencia de ser migrante, comprendo que debe ser muy complicado.
Un mensaje a los guayaquileños de Nueva York.
-Disfruten mucho estas Fiestas Julianas. El estar en otro país no borra nuestras tradiciones ni el patriotismo. Recuerden las costumbres con las que crecieron, sigan adelante luchando por sus sueños y representando a Ecuador donde se encuentren. A los hermanos latinoamericanos, los invito a visitar Ecuador, el país de los cuatro mundos, y disfrutar de su gastronomía, uno de nuestros tesoros más valiosos.




























