"My Way" de Gabriel Campana. Con Tony Rodríguez, Claudio Weisz, Edward Azcorra, Caridad del Valle, Stalin Cando, Colón Holguín y Juan Villarreal. Luces y sonido, Mariana Buoninconti. Peluquería y maquillaje, Anatalia Fernández y Berque Rosario. Productor ejecutico, Tony Rodríguez. Director, Rubén Dario Cruz.

Por Carlos Navedo IMPACTO LATIN NEWS
La trágica historia del “pobre” y alienado millonario argentino, Ricardo Fort, que en sus desmedidas fustraciones y confusa personalidad, quiso sentírse omnipotente y cuyo resultado fue una muerte a muy temprana edad.
Una vida desordenada cuyos últimos años se dividieron entre hospitales y teatros, "My Way" muestra los finales de la vida de este heredero de una fábrica de chocolates, y la perdida de su padre a muy temprana edad quien se ve colmado de fama, fortuna y privilegios desde el día que vino al mundo.
Amante de la perfección artística y física, le hicieron recurrir a una serie de operaciones estéticas, lo que le llevaron a la muerte.

Tal vez caso paralelo al de Michael Jackson, quien sufrió el ser ignorado por su familia, tan solo siendo reconocido en el apartado monetario y en este caso el de Ricardo, contrario al haber crecido sin padre, se rodeó de una serie de parásitos sociales que le adularían a lo largo de su corta vida.
Texto con bastantes limitaciones de dramatúrgia y en forma de viñetas nos presenta un cuadro demoledor de la vidad del artísta-personaje.
Tony Rodríguez, logra una caracterización física notable y sensacional con el personaje real. Su labor actoral es más que encomiable y con un trabajo de gran precisión.
Uno de los mejores momentos de la representación de "My Way", es la titánica escena entre Rodríguez y el fantasma de su padre, este interpretado magistralmente por Juan Villarreal, una de sus mejores intervenciones teatrales en lo que va de año.

Claudio Weisz, como siempre muy correcto, Caridad del Valle precisa en su quehacer y en el acento, lo mismo que Edward Azcorra, capaz en su trabajo del productor.
Completan el reparto Stalin Cando y Colón Holguín con breves apariciones.
La dirección de Rubén Dario Cruz, muy precisa y bien lograda en esta obra que repetimos, no tiene mucho donde sacar.

Cruz, matiza y mueve propiamente sus actores con elegancia y muestra la pericia y la capacidad directriz que posee.
Con millares de seguidores fuera y en su natal Argentina, Ricardo Fort, muerto a la temprana edad de 45 años, es muestra fehaciente del culto que se puede rendir uno mismo a la vanidad extrema.
Carente de cariño genuino, "My Way" nos enseña lo que se puede hacer en la vida real erroneamente y donde el trabajo de un productor-actor y un grupo de intérpretes evocan la vida de un ídolo a medias.
Tony Rodríguez nos mostró en escena la carencia del cariño genuino y auténtico, por eso no debemos de censurar totalmente su estilo de vida, ya que sus vanalidades fueron producto único y exclusivamente de su soledad y de un mundo lleno de fantasías.
Para finalizar, cabe añadir el contenido convencional y cosmopolita de "My Way", que muestra una sociedad falsa y erronea en esta trágica historia de un “Pobre niño rico, llamado Ricardo Fort.



























