
Pero eso tal vez es nada. A centenares de miles, sino millones, de nuestros trabajadores en fábricas, almacenes, empleos de servicios, etc., les ha pasado vivir y lidiar con sujetos mayormente afroamericanos de escasa educación que te espetan sin desparpajo: Speak English, o tratando de bajarte la moral que no te entienden, o con un: regrésate a tu país.
En teoría, los individuos menos educados son más torpes en su relación individual y social. Así, los blancos con escasa formación intelectual y bajo nivel social, por miedo a ser desplazados de las oportunidades laborales, temen más a los nuevos inmigrantes.
Pero también los afroamericanos. Después del ‘crack’ financiero del 2007 sobrevino la recesión en el país, y luego con el ‘ObamaCare’ hubo despidos de miles de trabajadores, muchos de ellos los que más ganaban en sus centros laborales.
En estados como New Jersey, por ejemplo, Chris Christie recortó miles de empleos de docentes, y se ensañó con especialidades como artes, música, entre otros.
Uno de estos profesores despedidos, con más de 55 años de edad, buscó y rebuscó, pero no encontró nada en su especialidad. Y en los de menor jerarquía, me confesó, le pedían supiera español y él no lo sabía.
Se dio por enterado que muchos empleos de servicios pedían hablar una lengua más, de preferencia español. Le dio rabia. Pero entendió que los centros urbanos habían cambiado.
Pero no todos lo asimilan así. Los blancos que ayer fueron brillantes profesionales en áreas que hoy casi no existen o se han extinguido, si están en edad de jubilación, han preferido el retiro temprano a un empleo de pobres.
Los blancos empobrecidos (simple y llanamente por no estudiar previamente) son la base moral de “volver hacer grande América”. Los afroamericanos prejuiciosos también se nutren de esta ignorancia, y son devotos del racismo en ‘reversa’.



























