Hagamos historia y digamos ¡No! al boicot de Trump:
Políticos, Empresarios, Artistas: Celebremos el Mes de la Herencia Hispana

La celebración del Mes de la Herencia Hispana en los Estados Unidos de América está a punto de quedar oficialmente proscrita, de parte de la administración de Donald Trump.
El presidente Lyndon B. Johnson la instituyó en 1968 por una semana. Veintiún años después, el congreso -en la era de George H.W. Bush-, la extendió del 15 de setiembre al 15 de octubre.
IGNORA HISTORIA
Y, ahora un ignorante de la historia y de la construcción social de un país, la está dejando olímpicamente de lado con abierto y maniqueo afán racista y prejuicioso.
La medida coincide con los hace 210 días que borraron la página web en español oficial de la Casa Blanca, y la reemplazaron por nada. Como si fuesen Atilas de la cultura -por donde pasan no crece yerba-, han pretendido marginar y enterrar la diversidad cultural, étnica y lingüística de los Estados Unidos de América modernos.
Como parte de estos mensajes de odio cultural-lingüístico-racial, por parte del primer mandatario de los estadounidenses, vivimos el Mes de la Herencia Hispana 2017 con el aumento de los crímenes de odio a lo largo y ancho del país.
En Nueva York aumentaron en 24 por ciento, en Chicago 20 por ciento, en Los Ángeles 15 por ciento, en Filadelfia aumentó en 50 por ciento. Mientras que en Washington D.C. aumentó 62 por ciento.
El Mes de la Herencia Hispana, igualmente, refleja una imagen sombría sobre el trato a los inmigrantes detenidos por la ‘migra’, cuyas carcelarías no solo son arbitrarias sino un pingüe negocio.
INMIGRANTES Y CARCELES
En las cárceles privadas de inmigración, que son las cárceles de inmigrantes más grandes del mundo, se recluyen actualmente entre 380 mil y 442 mil personas anualmente.
Allí están depositados, como olvidados y sin derechos, residentes legales con juicios pendientes con el IRS o crímenes menores, solicitantes de asilo, víctimas de tráfico humano, entre otros.
Allí están detenidos por semanas, meses y, algunos casos, por años.
Los ‘alcaides privados’, que dependen de compañías como GEO Group o Corrections Corporation of America (CCA), administran el 60 por ciento de las cárceles de la ‘migra’, en un promedio de 15 mil personas por día.
¿Qué pasaría entonces si más de 785 mil ‘jóvenes que reciben DACA fueran declarados ilegales, como pretende el prejuicioso presidente que tenemos? Los lobistas carcelarios, pocas dudas quedan, estarían empujando porque esto se lleve a cabo.
En el Mes de la Herencia Hispana 2017, la Gran Manzana, ha tenido que proteger a sus inmigrantes, declarándose ‘Ciudad Santuario’, pero por el que podría perder $701 millones 600 mil. Así lo amenazaron Trump y el secretario de Justicia Jeff Sessions.
DEFENDER SANTUARIOS
En hecho que parece insólito (analizado fuera de contexto) Nueva York hoy no comparte sus registros de indocumentados. La policía no facilita el trabajo de ningún agente de inmigración. Las escuelas no permiten el acceso de agentes de ICE a sus ambientes. Igualmente está prohibido que los agentes interroguen a los estudiantes
Igualmente, en este Mes de la Herencia Hispana 2017, vivimos las horas finales de quienes reciben el TPS o Tratado de Protección Temporal (particularmente de Nicaragua, Honduras y El Salvador), que han sido amenazados con volverlos a sus países en los próximos meses.
En el marco de la Mes de la Herencia Hispana, el enfilamiento en contra de la lengua de Cervantes, en la era actual, es un puntillazo contra la inmigración hispana que mayoritariamente la habla en sus casas, entre amigos, vecinos y familiares. Además, que lo comparten con muchos trabajadores de diferentes partes del mundo en sus centros laborales.
En otras palabras, vivimos el Mes de la Herencia Hispana más nefasto de nuestra historia, porque desde el primer sillón gubernamental del país se está promoviendo el odio contra lo que no es estrictamente de origen inglés.
Y esto es grave cuando el país vive una diversidad cultural con presencia no solo latina, sino asiática (china y coreana), de la cultura hindú y paquistaní. Igualmente, de decenas de países árabes y mesopotámicos, entre otros.
OLLA DE PRESIÓN
Estados Unidos parece una olla de presión calentada diariamente por los “tuits” del presidente Trump que descalifica ya no solo a “malos hombres” mexicanos y millones de indocumentados, sino también a jueces, actores, políticos de su propio partido, periodistas y medios de comunicación.
Es tan abierta la hostilidad de Trump contra los latinos, que un borrador de ‘orden ejecutiva’ de la Casa Blanca revelada sostiene que trataría de ilegalizar y deportar a quienes siendo residentes legales recibieran cualquier ayuda federal.
Esto se ha paralizado pero no cancelado: luego de deportados, quienes firmaron un ‘affidavit’ o fueron ‘sponsor’ de ellos, estarían obligados a pagar por lo que los residentes deportados recibieron como ayudas.
En la mentalidad febril anti inmigrante de Jeff Sessions, se borraría del mapa a cerca de 20 millones de personas residentes legales -de diversos orígenes- que hoy viven en extrema pobreza y se benefician con cupones de alimentos, aunque también a los poseedores de “green cards” o tarjetas verdes que se benefician de la ayuda llamada SSI y Medicaid.
Trump y su asesor ‘oculto’ Steve Bannon, este último que hasta hace unas semanas se paseaba por los jardines de la Casa Blanca como asesor estratégico’ del presidente, tal vez consideran que así los más de 58 millones de latinos estadounidenses nos moriremos de miedo, de angustia, desánimo y nos marcharemos.
NOS QUEDAMOS
No, como ha acuñado en las últimas semanas UNIVISION, ‘estamos aquí y nos quedamos’. Estamos aquí porque desde siempre somos parte del territorio de la grande, ancha y profunda América.
Pero este Mes de la Herencia Hispana nos enfrenta, asimismo, a la miopía política de distintos líderes latinos que no mueven un dedo con afán integrador fuera de sus distritos electorales. Es decir, si son del alto Manhattan, Queens, Bronx, no se atreven a cruzar el charco y van a New jersey, Pensilvania, Connecticut, Massachussets, etc. u otras regiones del país.
De allí que carecemos de líderes con visión amplia y gran perspectiva, que se pierden mirando el árbol y no ven el bosque.
Estos líderes se han olvidado de reclamar -no tirándose al suelo- sino empinándose y celebrando el Mes de la Herencia Hispana del Pueblo, como contrapartida a la olvidada, postergada y marginada oficial.
Es como si se nos pusiera en bandeja de plata el pergamino histórico a escribir: latinos senadores, congresistas, gobernadores, asambleístas y senadores estatales; igualmente, presidentes o ejecutivos de condados, alcaldes, concejales, entre otros, de llamar a una celebración monumental de la cultura hispana estadounidense.
Tanto políticos, como hombres de negocios, deportistas y artistas latinos: todos unidos para enfrentar a la barbarie que hoy se disfraza de “legalidad” para constreñir nuestros derechos a la identidad cultural, social y avance político.


























