Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo volvieron a dispararse este viernes y a tocar máximos no vistos desde hace más de dos décadas debido a la persistente preocupación por las subidas de precios en EE.UU., el crecimiento del déficit y la deuda federal o las expectativas de mayor endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal.

El título a diez años subió este miércoles unos 5 puntos básicos hasta situarse por encima del 5,1 %, un nivel no visto desde abril de 2006, mientras que el bono a 20 años subió 2 puntos y se situó en torno al 5,45 % una cota inédita desde abril de 2002.

El bono a 30 años escaló casi 10 puntos básicos hasta llegar al 5,4 %, un interés que no se pagaba desde abril de 2002.

Los nuevos datos del sector servicios y de manufactura en Estados Unidos publicados hoy renovaron el temor a nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, que la semana pasada aumentó por primera vez las tasas desde 2023.

El Departamento del Tesoro estadounidense anunció hoy precisamente que mañana jueves comprará hasta 6.000 millones de dólares en deuda pública a largo plazo, en línea con la operación que anunció el pasado 9 de septiembre para aliviar la presión sobre los costos de financiamiento de la deuda estadounidenses.

El anuncio, no obstante, decepcionó a muchos inversores, que esperaban un monto que superaría los 7.000 millones de dólares en bonos de largo vencimiento. EFE

Bono del Tesoro de EE.UU. alcanza máximo desde 2023 pese a recompra impulsada por Trump

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