
Por Fernando Campos
IMPACTO LATIN NEWS
La actriz y bailarina cubana Ninón Sevilla, pilar indiscutible de la Época de Oro del cine mexicano, falleció el día primero de enero a los 85 años en un hospital de la capital mexicana, víctima de un paro cardiaco.
La noticia la confirmó su hijo, el músico Genaro Lozano, quien horas antes había declarado que la súper estrella del llamado Cine de las Rumberas se encontraba estable y agradecía las muestras de cariño que estaba recibiendo por parte de sus amigos, familiares y admiradores respecto a su estado de salud.
“Estoy aquí con ella, en una fecha tan linda como ésta,” dijo Lozano. “Lo único que les podría pedir es que oren, que se pongan en oración no sólo por la salud de mi mamá, sino por la de todos los enfermos del mundo.”
El líder del grupo Trapiche estuvo acompañando a su madre todo el tiempo que se le permitió desde que ingresó al hospital días antes, aquejada por una neumonía.
Tras la noticia de su muerte, uno de los primeros en llegar fue el productor televisivo Federico Wilkins, quien dijo que la renombrada artista se fue llena de amor y sujeta por dos manos, en una la de su hijo, y en la otra Doña Mari, una señora que la cuidó por diez años.
“Primera vez,” dijo Wilkins, “que veo irse a una persona con tanto amor y tan cuidada. Yo les decía a ellos que no se podía ir porque ellos le pasaban vida y amor.”
La Sevilla, cuyo nombre real era Emelia Pérez Castellanos, nació en La Habana, Cuba, el 10 de noviembre de 1929. A pesar de que en su niñez decía que quería ser monja misionera, su pasión por el baile y el mundo de los espectáculos tomó precedencia en su vida, integrándose primero al coro de un conjunto de variedades, con el que viajó por distintos escenarios de su isla natal.
La joven artista viajó a México en 1946 con intención de hacer teatro, hasta que fue descubierta por el productor cinematográfico Pedro Arturo Calderón, quien impresionado con sus atractivos físicos y carismática personalidad la hizo debutar en la película “Carita de Cielo.”
Su carrera en el cine cobró importancia con películas de éxito como “Pecadora,” “Aventurera,” “Sensualidad,” “Víctimas del Pecado,” “Club de Señoritas,” “Yambaó” y “Mujeres de Fuego,” que a la vez la convirtieron en una de las máximas figuras del Cine de las Rumberas.
A finales de los años 50, la cubana se retiró de los escenarios por un tiempo, y su regreso al cine se produjo como protagonista de “Noche de Carnaval,” que le ganó el Premio Ariel como Mejor Actriz.
También, bajo contrato con la poderosa empresa Televisa, se convirtió en un nombre de lujo como actriz característica en las telenovelas mexicanas, desde su debut en 1964 en “Juicio de Almas,” a la que siguieron un buen número de seriales, entre los que se recuerdan “Tú Eres Mi Destino,” “Rosa Salvaje,” “Cuando Llega el Amor,” “La Usurpadora” y “Qué Bonito Amor”, alternado con toda una nueva generación de actores.
Durante esa época, Ninón Sevilla residió en Nueva York en distintas ocasiones, y este cronista bien puede decir que tiene muy gratos recuerdos de la linda amistad que le brindó por muchos años. De hecho, durante la presidencia de Manolo García-Oliva en la ACE, en 1997, fuimos partícipes de un magno homenaje que le hicieron los cronistas de espectáculos al otorgarle el el máximo galardón, el Premio Extraordinario ACE por Distinción y Mérito.


























