
El domingo 2 de junio a las 4PM en la Catedral de San Patricio en Manhattan, se realizó la tradicional Misa Jíbara que anualmente ofrecen los organizadores del Desfile Nacional Puertorriqueño que el próximo domingo 9 celebra su septuagésimo séptimo aniversario.
Alrededor de su realización y previo el desfile, el NPRDP organiza una variedad de eventos culturales, educativos y sociales en toda la ciudad de Nueva York, los cuales incluyen el Festival Cultural de la Calle 152, la Gala de Becas Estudiantiles y la Misa del Desfile en la Catedral de San Patricio.
Si el desfile es la manifestación de orgullo cultural más grande de Puerto Rico en Estados Unidos, la Misa Jíbara es la actividad más espiritual y emotiva, también con un profundo sentido cultural y este año la tradicionalmente llamada Misa Jíbara, se realizó de acuerdo al tiempo litúrgico, como una de las celebraciones más sentidas de los católicos, ya que la eucaristía rememoró la “Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo”, como consta en la portada del elegante y bien estructurado programa, que fue repartido entre los asistentes a la Catedral de San Patricio, precisamente localizada en la ruta del longevo desfile.

UN PUEBLO DE FE
El celebrante principal de la misa y encargado de la homilía, -la reflexión después de la lectura del evangelio-, fue el Padre Eric P. Cruz, puertorriqueño, director de Caridades Católicas en Westchester, Putnam y el Bronx, parte de la Arquidiócesis de Nueva York. Los concelebrantes fueron los sacerdotes, Rev. Enrique Salvo, rector de la Catedral de San Patricio y Monseñor Keving Sullivan, director ejecutivo de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Nueva York, una figura muy conocida entre la comunidad latina por el trabajo humanitario que realiza.
Entre los rostros más visibles y reconocidos del directorio del Desfile Nacional Puertorriqueño estuvo Lorraine Cortes-Vásquez, quien además de ser secretaria de la Junta de Directores del NPDP, es la actual comisionada de Asuntos de los Envejecientes de la alcaldía de Nueva York y quien, conjuntamente con Lisa Velez, leyó una las lecturas de las sagradas escrituras durante la misa.
Los devotos, provenientes de varias iglesias católicas del área Tri-Estatal, llegaron a la famosa catedral con anticipación, antes de que concluya la misa anterior, totalmente en inglés, que fue presidida por el cardenal Timothy Dolan. En la misa del NPDP se destacaron las damas puertorriqueñas y sus amistades latinas, quienes con banderas en mano se ubicaron en primera fila, como el grupo de Nelly Estevez, originaria de Arecibo; su amiga colombiana Clara Patersky, nacida en Bogotá; Lucy Rivera, neoyorican hija de madre originaria de Barranquitas y Josefina Figueroa, de Ceiba, todas devotas de la Virgen de la Providencia, patrona de Puerto Rico, cuyas celebraciones más grandes se realizan cada 19 de noviembre en la catedral del Viejo San Juan.

LLAMADO A LA SOLIDARIDAD
La homilía, a cargo de Fr. Eric P. Cruz fue muy sentida, después de agradecer a los organizadores y de vivar a su natal Puerto Rico, invocó a la Virgen de la Providencia, presente con su imagen en la catedral, también a Santa Cecilia, patrona de los músicos, agradeciendo así la presencia de los músicos que dieron el sabor puertorriqueno a la ceremonia.
En su homilía, de fuerte contenido social y humanitario, el padre Cruz entre otras cosas dijo: “En la ciudad de Nueva York actualmente, en algunos lugares no hay pan o no hay agua, pero también hay otras formas de hambre y de sed, la falta de solidaridad, de compañerismo, de hermandad de esperanza y sobretodo de amor….es importante el alimento de la fe y también de la presencia, estar con el hermano, pero también con el extranjero, con los inmigrantes, porque muchos tienen miedo hoy en día, tienen miedo de que la ciudad de Nueva York va desapareciendo, de que llega gente solo a vivir gratis, pero eso dijeron desde 1854 cuando llegaron los inmigrantes de Irlanda y los italianos en el siglo XX, desde 1950 más y más puertorriqueños y dijeron igual de nosotros, de los refugiados de Ucrania cuando comenzó la guerra dijeron igual.”
“Debemos recordar que todos somos un solo cuerpo, cada dedo, cada brazo, cada ojo, cada gota de sudor y de sangre, formamos un solo cuerpo. Los migrantes, los refugiados que llegan para lograr una nueva vida, todos hemos llegado, para asegurar que nuestros hijos tengan lo que nosotros no tuvimos: oportunidades y educación. La familia es la piedra angular de la sociedad, del Reino de Dios. Estas fotos que están aquí frente al altar, están ahí iluminando el camino y siguen siendo miembros. Debemos agradecer el ser latinos de la isla puertorriqueña y pedir a Dios para seguir siendo faro de luz para quienes buscan mejores días para ellos y para sus familias, que somos bendecidos y alimentados por el cuerpo y la sangre de Cristo, hijo de Maria, Madre de la Divina Providencia. ¡Viva Puerto Rico!”.

DEVOCIÓN Y ARTE
Durante la misa, las ofrendas fueron presentadas por mujeres que lucieron coloridos trajes tradicionales puertorriqueños. Toda la celebración estuvo coreada por un grupo musical con instrumentos tradicionales de la cultura puertorriqueña, perteneciente a la Iglesia de la Sagrada Familia del Bronx, que fue dirigido por Jorge Camacho y el broche de oro musical lo puso el maestro Emilio Colón, junto a Cara E. Colón, virtuosos del violonchelo, que llegaron directamente de Puerto Rico a Nueva York para la misa y que complementaron la presencia musical puertorriqueña tradicional, con una elevada y elegante representación de música en un estilo clásico, sofisticado y de gusto exquisito, muestra de la diversidad de talentos y géneros del talento boricua.
En el programa impreso los organizadores agradecieron a los voluntarios, entre ellos: Jorge Camacho, Frances Caraballo, Carmen M. Castro, Maria Román Dumen, Evelyn Santiago y Teresa A. Santiago, a los feligreses de la Iglesia Cristo Rey del Bronx, los monaguillos, Hijas de María y las damas del Sagrado Corazón de Jesús, así como a los directores de la junta del Desfile Nacional Puertorriqueño, presidido por Lilian Rodríguez López.
El Desfile Nacional Puertorriqueño, la manifestación cultural más notable y longeva de la gran comunidad puertorriqueña, se realizará el domingo 9 de julio a partir del mediodía, partiendo desde la calle 44 hasta la calle 79 a lo largo de la Quinta Avenida en Manhattan.



























