
El origen de la palabra tango tiene diferentes definiciones, comenzando con la derivada del latín tangere, cuyo verbo significa “tañer, hacer sonar un instrumento musical”. Otra etimología corresponde a que es una voz de origen onomatopéyico y su definición corresponde a “Tambo parecido a tambor, el tam-tam o candombe de los bailes negros, largo instrumento de percusión manual”. En el Nuevo diccionario de la lengua castellana, aparecen tres variantes de tangos de la misma cantidad de culturas emparentadas: la española donde tango se define como “reunión y baile de gitanos”, mientras que en la cubana es un “baile de negros bozales” y para los mexicanos “un baile de la gente del pueblo”.
Ya establecidas estas definiciones del origen de la voz y su procedencia que en principio es situada en África, esta danza nacional de la Argentina, tomó como residencia perenne el estuario del Rio de la Plata haciendo su casa de toda la vida las riveras de Buenos Aires y Montevideo.

A fines del siglo XIX, el tango se bailaba entre hombres y cuentan los historiadores que lo bailaban entre ellos mientras esperaban su turno en los prostíbulos de las orillas porteñas y por supuesto, también bailaban con mujeres. Mucho después, cuando el baile entró en los salones de la buena familia y logró el beneplácito de las clases burguesas, ellos solían tener grandes sesiones de prácticas de los pasos imprescindibles en clubes de barrio, para marcárselos luego a sus compañeras de turno. Esto debía hacerlo todo bailarín que tuviera intenciones de mejorar.
Tal vez por este contenido tan universal, la dirección artística de IATI Theater, decidió mostrarnos los orígenes del tango con un exquisito espectáculo, titulado “Male Tango”.
La propuesta que los predios de Vivian Deangelo, nos presentó no pudo estar más llena de calidad, dinamismo y talento. El reparto integrado por cinco consumados artistas –piano, bandoneón, cantante y dos bailarines-, fue lo suficiente para transportarnos en una noche llena de magia, calidad, buen baile y tangos inolvidables.

El duplo compuesto por Walter Pérez y Leonardo Sardella, no pudo ser más perfecto, acoplado y armonioso, ambos se desenvolvieron al extremo con elegancia necesaria y el aplomo que requiere la maestría de dos experimentados artífices de esta espectacular danza.
Pérez y Sardella o Sardella y Pérez bordaron paso a paso y cada uno de los temas que les tocó ejecutar. Complementos imprescindibles resultaron ser también el bandoneón de Javier Sánchez, el piano del maestro Emilio Teubal y las interpretaciones del magistral cantante Héctor Pablo Pereyra apodado “El pulpo”

Este exquisito reparto se repartió y encargó de dar vida a temas tan emblemáticos como: “Mi Buenos Aires querido”, “Por una cabeza”, “El choclo”, “Milonga sentimental”, “Cuesta abajo”, “Volver” y “La cumparsita”, hasta hacer un conteo de 16 canciones donde el alma y espíritu de Carlos Gardel y Enrique Santos Discépolo estuvieron presente en la hora y pico de representación.
Un aparte muy especial para la sorpresiva interpretación de “Malevaje” y por supuesto de la belleza musical y propuesta en la ejecución de “Adiós Nonino”, de Astor Piazzolla.
“Male Tango: An Evening With the Guys”, fue una puesta de postín y de envergadura para nuestro teatro.
“Male Tango”, Creación y dirección, Walter Pérez. Dirección musical, Javier Sánchez. Reparto, Leonardo Sardella, Walter Pérez, Héctor Pablo Pereyra, Emilio Teubal y Javier Sánchez. Director técnico, Pope Jackson. Gerente técnico, Gabriel García. Gerente del teatro, Eduardo Reséndiz Gómez. Ilustración, Michael Molfetas. Producida por Andre Baruffi para IATI Theater.



























