Los Mendigos de Nueva York

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Los neoyorquinos se han acostumbrado a la presencia de mendigos en la ciudad, pero en los últimos años el problema ha crecido tanto, que se ha convertido en una clara manifestación de ineficiencia administrativa y en un latente peligro a la salud pública.

El problema de los desamparados e indigentes en las calles de Nueva York no se debe ciertamente a falta de recursos ya que el presupuesto de la ciudad incluye una cifra millonaria para atender esta situación, la cual es manejada por el Departamento para Desamparados de la ciudad. Surge la gran interrogante sobre el manejo apropiado de esos fondos y se hace indispensable un estudio profundo para determinar si el presupuesto asignado está debidamente distribuido, si es suficiente y determinar cuales son las soluciones inmediatas y fundamentalmente las de largo alcance.

El sistema de refugios para desamparados de Nueva York es complejo, incluye no solo a los albergues para personas sin techo. Existen albergues para víctimas de violencia doméstica, albergues juveniles, albergues para enfermos de SIDA. Los informes de la Coalición para los Sin Techo Inc. se basan en el sistema municipal de albergues, que aloja a nueve de cada diez indigentes de la ciudad y es una opción privada para ayudar a solucionar el problema pero es indispensable el trabajo de las autoridades locales.

Si bien el Alcalde de Blasio por su parte tiene un plan para mover anualmente a 5.000 familias de un refugio a una vivienda estable y asequible, la legislatura estatal y el Gobernador Cuomo deben trabajar y desarrollar medidas concretas para reducir la falta de vivienda y poner un tope a los mendigos, que más allá de las consideraciones humanitarias, son un riesgo latente a la salud de residentes y turistas, con un impacto económico en una ciudad que cada vez más reduce las buenas condiciones para recibir a millones que anualmente la visitan dejándole grandes ingresos.

Si bien los grupos defensores de los indigentes han indicado que el Alcalde debe garantizar que al menos el 10% de las unidades de vivienda creadas durante los próximos años diez años se destinen a familias e individuos sin hogar, el asunto de los niños sin hogar, que residen en el sistema de albergue municipal, el cual es administrado principalmente por el Departamento de Servicios para Desamparados Nueva York, que es la entidad gubernamental local que administra el presupuesto asignado por la ciudad para atender a los indigentes es uno de los temas más preocupantes, ya que se está incubando una generación completa de adultos con traumas infantiles.

El tema de los desamparados debe ser abordado con soluciones prácticas y no ser utilizado para movidas demagógicas. El que el alcalde personalmente vaya a las estaciones del tren subterráneo para llevar a los indigentes a un albergue temporal por el código azul, no son más que movidas de promoción electoral. Incluso durante estos días los reportes de la prensa local indican que una mujer indigente que aceptó ir al refugio, no pudo ser traslada porque los voluntarios no fueron capaces de conseguir una furgoneta del Departamento para Servicios a los Desamparados (DHS) para recogerla.

La solución no solo está en mejorar el sistema de vivienda y regular las rentas, que requieren atención no solo a nivel residencial, pero además comercial y que muchos concejales se hacen los de la vista gorda, sino en determinar la necesidad de hospitalización para personas con problemas sicológicos. Aplicar con mayor disciplina la Ley de Higiene Mental del Estado de Nueva York, trabajar con el Departamento de Policía, de Salud Pública, educar a la comunidad sobre las opciones para ayudar a estas personas, trabajar con las iglesias de todas las religiones, facilitar la información sobre asistencia en Castellano, páginas importantes como la de la Coalición para los Sin Techo no son accesibles en otros idiomas.

Sin duda la reducción del número récord de indigentes que actualmente se albergan en los refugios y de los miles que prefieren vivir en las calles de Nueva York, será un aspecto clave en las próximas elecciones de Alcalde y será uno de los retos que los oficiales electos no podrán dejar de lado si desean continuar en funciones.

 

 

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