EDITORIAL
Si revisamos la página web oficial de la ciudad de Nueva York sobre las designaciones que ha realizado el alcalde Eric Adams en sus más de cien días en el cargo, tendríamos que buscar minuciosa y detenidamente los nombres y apellidos de personas de origen latinos.
Proporcionalmente los cargos de alto nivel de la ciudad no son ocupados por latinos en comparación a su población que habita en la ciudad.
Quizás se pregunten ¿porqué este reclamo a la administración del alcalde Adams? Cuando Adams estuvo en campaña el año pasado, los barrios que más visitó fueron los latinos, especialmente las zonas de El Bronx, Queens, Brooklyn y el Alto Manhattan y donde recibió la mayor cantidad de votos, en comparación a otras zonas de mayoría blanca.
Incluso cuando Adams realizaba el lanzamiento de algún programa plasmado dentro de su plataforma y después de conseguir el apoyo de prominentes políticos de origen latino, siempre estaba acompañado por alguno de ellos.
Adams hizo de todo para acaparar el voto latino, incluso en un anuncio publicitario intentó hablar en español y en sus visitas a los barrios latinos fue acompañado de políticos de origen latino que sirvieron de voz para amplificar sus programas.
Se trata entonces, de una cuestión de representatividad y democracia, porque después de que los latinos se hicieron presentes en las urnas para apoyar a Adams en las elecciones primarias y generales, las esperanzas de la comunidad estuvieron puestas en su administración, para de alguna manera sentirse identificados.
En la comunidad latina existen personas con distintas habilidades y talentos académicos, tecnológicos, culturales y profesionales, sin embargo, no están representados en puestos importantes a nivel de comisionados, a pesar de ser la comunidad más grande de la ciudad después de los blancos.
No obstante, ni Adams ni sus asesores han pretendido dirigir la mirada en una comunidad que por décadas ha estado sumergida en un escenario de múltiples desafíos, siendo relegada y vista como una herramienta de trabajo.
Una situación que estratégica y políticamente podría afectar su carrera política en caso de que aspire a otro cargo, porque los latinos, se encuentran en constante crecimiento demográfico, también están teniendo una mayor participación política e involucrándose en las actividades comunitarias.
En varias ocasiones Eric Adams resaltó que se identificaba como un neoyorquino de clase obrera, lo que le permitió obtener un contundente apoyo de una amplia coalición de personas de origen latino apuntando a posibles cambios dentro de este grupo.
Las comunidades latinas que se han mantenido expectantes después de haber sufrido los peores embates de la pandemia no se sienten satisfechos con lo que hasta ahora Eric Adams, ha venido realizando en su gestión al mando de la ciudad más importante de los Estados Unidos, esperando que nombrara un personal diverso acorde a la representación demográfica de la ciudad.
Sus mensajes figuraban como si la comunidad latina fuera su prioridad, lo que podría haber representado para los latinos una administración que generaría cambios de forma y de fondo.
Si el Sr. Eric Adams quiere verdaderamente enfocarse en la recuperación económica de una ciudad que funcione para todos, será necesario que navegue en ese terreno desigual que hasta ahora ha mantenido su administración.
Además de generar un crecimiento económico equitativo, teniendo a su lado una representación de latinos en niveles superiores.
Siempre vamos a tener presente sus propias palabras: “cuando yo gane, ustedes ganarán también, cuando yo sea alcalde ustedes también serán alcaldes, la victoria de estas elecciones será la victoria de ustedes y de la ciudad de Nueva York”.
Ha existido un desbalance entre la palabra y la acción. Si bien a Adams le quedan varios años, habrá que esperar lo que resta de su administración para que cumpla sus promesas de campaña, porque los latinos representan una importante fuerza demográfica.
El 29% de latinos que residen en la ciudad de Nueva York no debe verse como externo, ni como amenaza por el hecho de ser una comunidad en constante crecimiento, sino más bien como una comunidad aliada que en unos años tendrá mayores implicaciones en cuanto a representación política.
La administración del alcalde Eric Adams no debe cometer los mismos errores que ha cometido la gobernadora Kathy Hochul, quien tuvo hace algunas semanas atrás la oportunidad de designar a una persona de origen latino como vicegobernador.
Naturalmente que el alcalde Adams dirija la mirada en la comunidad latina, tendrá un impacto positivo en su administración al existir una mayor representatividad en su gobierno.
Es necesario también invertir en los latinos. El partido demócrata y los miembros del Concejo Municipal de la ciudad deben empujar en bloque para influenciar que los latinos tengan mayor representatividad en cargos de alto nivel y empujar por los intereses de la comunidad y sus estructuras de poder.
Los latinos tienen que estar representados en las mesas de negociación, no por invitación sino por esfuerzo propio. No debemos llegar al punto de demandar una representación apropiada, sino ser invitados por ser una de las comunidades más importantes e influyentes de la ciudad.
Es necesario estar representados de manera significativa en la administración del alcalde Adams, siendo una voz crítica, así como crear poder político para ir paulatinamente trabajando en la transformación de la ciudad de Nueva York e ir en la búsqueda de una ciudad más justa y equitativa.
Hay poca representación latina en el gobierno del alcalde de Nueva York Eric Adams



























