Los disparos a Jacob Blake: un problema sistémico

Jacob Blake
Manifestantes de la ciudad de Nueva York rechazan el actuar de la policía que disparó a quema ropa al afroamericano Jacob Blake.

Desde el pasado 25 de mayo de 2020 que ocurrió el asesinato del afroamericano George Floyd en Minneapolis, Minnesota a manos de un policía blanco, hemos visto una creciente ola de manifestaciones en contra del racismo sistémico y el constante abuso policial. Incrementado especialmente en la ciudad de Nueva York, por los recientes disparos ocurridos por parte de otro policía blanco hacia el afroamericano Jacob Blake en Kenosha, Wisconsin este domingo 23 de agosto, dejando su salud en estado crítico.

Nueva York ante estos hechos no ha estado ajeno y han salido a las calles para repudiar el discurso de odio e incitación a la violencia de quienes la promueven. Diversas comunidades afroamericanas en todo Nueva York han sido víctimas de racismo. Vale recordar los asesinatos de Ramarley Graham y de Eric Garner, entre otros, quienes se han convertido en símbolos de lucha contra el racismo en estas manifestaciones.

Las personas menos favorecidas de Nueva York han tenido que vivir en carne propia las verdades del racismo sistémico y el dolor asociado, a menudo sin un recurso significativo mientras navegan en su vida diaria. Cabe destacar que algunas autoridades neoyorquinas si se han pronunciado en contra de estos temas de discriminación, desigualdad y abuso.

En materia de Derechos Humanos y sociales el eliminar las raíces estructurales de racismo, discriminación y desigualdad son tan necesarias, como importantes para los neoyorquinos y los estadounidenses en general. Así como también, es fundamental y obligatorio remediar mediante medidas de justicia y reparación ante las victimas que sufren este maltrato.

La intervención reparadora para la injusticia racial tanto histórica como actual es urgente. Este es un momento para la acción y no solo para la retórica, especialmente por aquellos que no necesitan temer por sus vidas o sus medios de vida debido a su raza u origen étnico.

Es indescriptible imaginar cómo podrían sentirse los hijos de Jacob Blake al ver que dos policías blancos le dispararon a su padre a quema ropa, provocando graves daños en la mentalidad de esos niños, que recordarán esa escena por el resto de su vida. Así mismo, recordar las palabras de la hija de George Floyd que en un momento oportuno dijo que su padre “había cambiado el mundo”, una historia que igualmente le quedará en su memoria para siempre.

Construir una sociedad y llegar a un acuerdo que existe un problema sistémico, es justamente el problema. Mientras en el país la diversidad racial continúa aumentando, es difícil como estadounidense poder llegar a un acuerdo con que sí existe un problema de injusticia racial sistémica, que efectivamente seria la clave para construir de los Estados Unidos un país unificado y equitativo.

Sobre todo, en esta época de elecciones el discurso de los candidatos debería ser de construcción hacia un país mejor en temas de inequidad y desigualdad social. Recordando así mismo, que las máximas autoridades tienen obligaciones con todas las comunidades, ya sean afrodescendientes, latinas, indígenas e inmigrantes, etc.

Este es un momento vertiginoso de transformación política. Las comunidades más afectadas por las desigualdades sociales tienen un poder de decisión para generar un cambio que podría potencialmente conducir a una transformación. Si bien es cierto, acabamos de vivir un momento histórico a causa de la pandemia que afectó desproporcionadamente a los afroamericanos y latinos, pero, el asesinato de George Floyd y el indignante ataque armado a Jacob Blake, resalta el sentir de los más desposeídos para exigir que sus demandas sean escuchadas, exigir sus derechos, o simplemente exigir justicia.

La pandemia del COVID-19 no ha terminado en Nueva York, aun existen casos de contagios y posibles riesgos de propagación. No obstante, la pandemia expuso con mayor visibilidad un problema de vieja data, donde los latinos y afroamericanos han sido quienes han experimentado las mayores pérdidas de sus seres queridos, sus trabajos y sus hogares.

Con esto no quiero decir que, los que tienen mayores posibilidades deberían correr o vivir los mismos riegos. No, sino más bien, reflejar que las desigualdades son evidentes y que estos trabajadores esenciales, son tan necesarios como importantes en una sociedad, pero no, por tener menores ingresos económicos, significa que vayan a recibir un trato discriminatorio, racista o desigual.

Vale destacar que este despertar de conciencia de los afroamericanos en medio de una pandemia no es pura coincidencia, debido a que la pandemia resaltó que los trabajadores esenciales que en su mayoría son afroamericanos y latinos e incluso inmigrantes, sean los menos pagados y los subvalorados del mercado laboral. Las pequeñas actitudes generan grandes cambios, si nosotros como seres humanos, le damos el reconocimiento y el respeto que merecen todas las personas por igual, no solo vamos a generar un cambio, sino más bien, mejoraremos nuestra sociedad.

Protestas contra el racismo
Manifestante lleva un cartel donde expresa que el racismo también es una pandemia. El racismo sistémico es un tipo específico de racismo que le hace mucho daño al estado que lo practica.

El racismo en los Estados Unidos es tan histórico como reciente. Para generar cambios debemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales que nos recuerda la afrodescendiente de la Costa Caribe de Nicaragua, Juliet Hooker:

Uno: “Cualquier momento en el que tengas algún tipo de transformación seria con respecto al racismo será un momento difícil, tenso, intenso. Tenemos una memoria nacional tan romántica del Movimiento de Derechos Civiles que olvidamos la transformación fundamental que la gente estaba pidiendo”.

Segundo: “esta es una lucha a largo plazo. Derribar una estatua no va a derrotar al racismo ni a desmantelar la supremacía blanca. No se deje atrapar pensando que estos pequeños pasos simbólicos lo son realmente. El verdadero trabajo de desmantelar la supremacía blanca está en curso, es difícil, es diario. No habrá un manual rápido de tres pasos sobre cómo acabar con el racismo, y luego habremos terminado. Necesitamos superar la fatiga de los aliados”.

Tercero: “habrá una reacción violenta y debemos anticiparnos a eso. Cada momento de progreso racial en los Estados Unidos ha sido seguido por una reacción violenta. La historia de la raza en este país no es una trayectoria progresiva ininterrumpida. La supremacía blanca ha encontrado formas creativas de reinventarse y resistir. Debemos estar preparados para no sucumbir ante aquellas personas que intentarán preservar el estatus quo o incluso revertir los avances logrados, lo que ha sucedido muchas veces”.

Hay formas en las que cambiar ciertas desigualdades estructurales nos podría beneficiar a todos. De nosotros como ciudadanos depende identificar esas formas y hacerlo.

Protestas en Nueva York por disparos de policías contra otro afroamericano

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