
Por Francisco Ávila
Londres.- El Barcelona volvió a tocar el cielo en Wembley, donde ofreció ante el Manchester United (3-1) un recital de fútbol para conquistar su cuarta Liga de Campeones, la tercera desde 2006, en un encuentro que sirvió para encumbrar al argentino Leo Messi.
Londres 1992, París 2006, Roma 2009, Londres 2011.
La cuarta Copa de Europa llega en el mismo escenario que la primera.
De eso no hace tanto, sólo diecinueve años, en ese tiempo el Barça ha conquistado un póquer de títulos mayores y se ha convertido en la referencia del fútbol continental.
El partido fue el resumen de la determinación del fútbol del Barça.
Iluminados por la clarividencia de Leo Messi, que parece un jugador de otro planeta, la calidad de su pareja de creadores (Xavi-Iniesta) y la definición de la pareja Villa-Pedro, que marcaron un gol cada uno, la victoria de los de Pep Guardiola fue incontestable.
Poco acostumbrado a que los contrarios le planteen un partido tan abierto, los de Pep Guardiola no se desesperaron y esperaron su momento con la receta de siempre: toque y desmarque.
El bullicioso Javier 'Chicharito' Hernández, viviendo al límite del fuera de juego, puso a prueba la coordinación en el eje defensivo entre Gerard Piqué y Javier Mascherano, el sorprendente sustituto de Carles Puyol.
Aquí se acabó el efecto champán del United, porque el Barcelona tomó las riendas de la situación, con la dirección de Xavi y el desequilibrio entre líneas de Leo Messi, que estuvo a un gran nivel.
El Barça fue creciendo en su fútbol ante un equipo inglés obligado a jugar cada vez más cerca de Van der Sar ante la presión de los azulgranas.
El éxito de los azulgranas pasaba por la velocidad de ejecución de su fútbol, pero sobre todo por la capacidad para desbordar del extraterrestre Messi.
Con determinación, el Barcelona salió en la segunda mitad a resolver el partido.
Las dudas fueron todas para el United, que se vio incapaz de frenar la avalancha que se le vino encima.
Los últimos 21 minutos fueron un quiero y no puedo del United.
Sin tanta voracidad, el Barça pareció contenerse, el equipo inglés se lanzó hacia adelante, pero sin determinación.
Estalló la grada oeste de Wembley por la victoria.
El Barcelona ya esta al mismo nivel que míticos equipos europeos.



























