EDITORIAL
Los inmigrantes en la ciudad de Nueva York son esenciales y forman parte del tejido estructural que desde décadas se ha venido destacando en diferentes áreas económicas sociales y políticas, lo que representa en la actualidad grandes desafíos para la nueva administración al continuar protegiendo a este importante sector de la población.
No es ajeno que los trabajadores inmigrantes e indocumentados, después de muchos años, mantengan firmes las exigencias de sus derechos.
Cientos de mujeres, jóvenes, adultos que trabajan como repartidores de comida, vendedores ambulantes, en fábricas, en bodegas, en restaurantes, en la construcción, jornaleros y como trabajadores agrícolas, históricamente han enfrentado riesgos graves de maltrato, violencia, acoso sexual y condiciones laborales deprimentes.
Visiblemente podemos apreciar como todos los días y ante cualquier situación climática en cada cuadra de la ciudad, los repartidores de comida, por ejemplo, se exponen al tráfico de la cosmopolita ciudad de Nueva York.
Las demandas y exigencias de los inmigrantes se sustentan en el hecho de un intercambio valórico, que fundamentalmente busca la construcción y el reforzamiento de Nueva York como ciudad santuario. Son esos mismos valores que como comunidad latina e inmigrante nos dan sentido en la búsqueda de mejores oportunidades de vida.
La constante protección de la ciudad de Nueva York a los inmigrantes sin importar rasgos de género, de edad, de ingresos, de educación y etnografía básica, pone de manifiesto la institucionalización de cada una de sus agencias al brindar derechos básicos.
Para el mejoramiento y funcionamiento de la ciudad en aras de ir encaminando a Nueva York hacia la recuperación económica, la Oficina de Asuntos de Inmigrantes (MOIA) del alcalde, deberá continuar promoviendo el bienestar y la plena inclusión de los inmigrantes neoyorquinos en la vida cívica, económica y cultural de la ciudad.
Estas acciones las debe realizar a través de iniciativas y asociaciones colaborativas con agencias de la ciudad, funcionarios electos, organizaciones comunitarias, organizaciones religiosas y educativas apoyando una variedad de programas y políticas que empoderan a las comunidades de inmigrantes.
La comunidad latina e inmigrante está plenamente convencida que Nueva York a la que llaman hogar, necesita mantener y fortalecer esas protecciones a los inmigrantes acorde a sus necesidades, ya que ellos representan un importante aporte al desarrollo económico de la ciudad.
Después de que los inmigrantes sufrieron la peor parte debido a la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19, será necesario también romper las barreras y ayudar a eliminar los temores que impiden a los inmigrantes poder acceder a beneficios públicos y servicios que ofrece la ciudad.
La desinformación, las barreras del idioma, las raíces culturales y la discriminación no deben ser impedimento para que los inmigrantes accedan en la obtención de servicios o beneficios para los cuales ellos o sus familiares están calificados.
La crisis sanitaria que provocó un tope en los hospitales en parte fue producto del desconocimiento y la desinformación por lo que NYC Health + Hospitals, deben considerar el nivel de educación y alfabetización tecnológica de los pacientes inmigrantes y hacer un seguimiento con ellos utilizando su método de comunicación preferido.
Es importante también, que los proveedores de servicios legales, los defensores y las organizaciones sociales deban utilizar los recursos de la ciudad para obtener información sobre la elegibilidad para los beneficios, los procesos de solicitud y los cambios de política.
Algunos inmigrantes desconocían algunos beneficios y servicios que ofrece la ciudad y tampoco están informados sobre la regla de carga pública. Un tema que desde la administración de Donald Trump había generado mucho temor, pero las personas por falta de información desconocían que se había eliminado por una nueva resolución.
La nueva regla amplía los beneficios públicos que el Departamento de Seguridad Nacional considera en las determinaciones de cargas públicas para incluir: Medicaid, excepto para cualquier persona menor de 21 años y mujeres embarazadas; cupones de alimentos, también conocidos como Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (Supplemental Nutrition Assistance Program, SNAP), asistencia temporal en efectivo y asistencia de vivienda de la Sección 8 y otras formas de vivienda subsidiada.
Esta falta de información que infundió miedo entre los inmigrantes sobre cómo acceder y usar los beneficios y servicios afectaría su estatus migratorio o el de su familia, llevándolos a subutilizar los beneficios y servicios con una mentalidad de “más vale prevenir que lamentar”, por temor a ser deportados.
Esto llevó a muchos inmigrantes a renunciar a los beneficios sociales. Ahora será de vital importancia que las agencias de la ciudad organicen presentaciones de concientización, para inmigrantes neoyorquinos sobre Acceso a Medicaid y seguro médico público, SNAP y recursos de vivienda e inquilinos.
Si tiene preguntas sobre inmigración o cómo acceder a los servicios de la ciudad, hay ayuda disponible en el idioma español.
Puede llamar directamente a la línea directa de la Oficina del alcalde para Asuntos del Inmigrante al 212-788-7654 de lunes a viernes desde 9:00 A.M. hasta las 5:00 P.M., o envíe un correo electrónico a askmoia@ cityhall.nyc.gov
También puede recibir ayuda sobre: educación, alimentos de emergencia, protecciones contra la violencia doméstica, entre otras.
Temores que impiden a los inmigrantes acceder a servicios públicos en NYC



























