Inmigrantes exigen alivio económico ahora

 

EDITORIAL

El Senado de los Estados Unidos recientemente aprobó el proyecto de rescate económico impulsado por el presidente Joe Biden, por un valor de 1,9 billones de dólares, para enfrentar los estragos económicos que generó la pandemia global del COVID-19.

A pesar de ser una buena noticia para los estadounidenses, cientos de trabajadores en el país, considerados esenciales, quedaron fuera de cualquier tipo de ayuda económica por ser indocumentados.

En plena ola de brotes del COVID-19 en la ciudad Nueva York, miles de trabajadores que se encuentran desempleados llevan meses viviendo en la incertidumbre, esperando algún alivio económico para mantener a sus familias.

Desde que inició la pandemia en Nueva York, algunos funcionarios políticos no han hecho mella en reconocer el trabajo de cientos de indocumentados, sino de intentar poner en la agenda pública el tema del flujo migratorio que llega a los Estados Unidos.

Es paradójico pensar que muchos políticos están enfocados en hacer a un lado a la comunidad inmigrante, cuando en pleno pico de la pandemia fueron ellos, los inmigrantes indocumentados quienes dinamizaron la decreciente economía de la
ciudad de Nueva York al realizar trabajos esenciales, mientras otros trabajaban
desde sus casas.

La pandemia provocó la pérdida total de empleos, el cierre de cientos de pequeños y medianos negocios que no pudieron mantener sus puertas abiertas, lo que generó una contracción en la economía de todo el estado, pero especialmente en la ciudad de Nueva York.

Para hacer sus exigencias más visibles, cientos de manifestantes el viernes pasado, cruzaron dos de los puentes más emblemáticos de la ciudad de Nueva York.

Un centenar de personas marchaba por el Puente de Brooklyn, mientras que otro grupo, usaba el puente de Manhattan.

Si bien muchos neoyorquinos trabajan desde casa durante el pico de la pandemia en la primavera del 2020, “cientos de trabajadores esenciales como nosotros nos tocó salir a la calle porque no teníamos otra elección”, dijo uno de los manifestantes.

Las autoridades enviaron a los neoyorquinos a quedarse, pero para miles de vendedores ambulantes que estuvieron presente en la manifestación, dijeron que eso era imposible para ellos, “porque no había manera de llevar el alimento a sus hogares, sino trabajaban”.

La crisis sanitaria empujó a miles de personas al trabajo informal o simplemente recurrir a bancos de alimentos establecidos por la ciudad u organizaciones comunitarias y de esta manera sobrevivir.

La actividad fue convocada por una coalición de organizaciones que prometieron seguir marchando para exigir justicia, hasta que las voces de los inmigrantes sean escuchadas. Estuvo llena de trabajadores esenciales, entre repartidores de comida, jornaleros, personal de limpieza, trabajadores de la construcción, etc.

Durante el trayecto en una sola voz se unían para gritar: “Queremos Justicia”, “No somos ilegales, somos esenciales”. “Cuomo escucha, estamos en la lucha”, “No más miseria, no más muerte”, “Aquí estamos y no nos vamos”.

Muchos de ellos que arriesgaron sus vidas, perdieron a algún familiar a causa del COVID-19, lo que llevó a decenas de manifestantes a postrarse de rodillas a la mitad del camino del puente para elevar una oración al altísimo y recordar a sus seres queridos.

Todos los trabajadores exigen que los legisladores de Nueva York aprueben el proyecto de ley impulsado por Carmen de la Rosa en la Asamblea estatal y Jessica Ramos ante el Senado estatal.

En esencia, la ley establece una marca multimillonaria para comercializar impuestos que gravan a los residentes con mil millones de dólares o más en activos netos, y dirige los ingresos de dicho impuesto a un fondo de rescate de trabajadores.

Así mismo, establece un programa de rescate para trabajadores tradicionalmente excluidos de los programas de protección salarial y acceso a beneficios por desempleo.

Miles de neoyorquinos han experimentado situación de calle por falta de vivienda y no poder pagar el alquiler, ni poner comida en la mesa, mientras que los más ricos se han enriquecido en 87.700 millones de dólares durante la pandemia.

Los trabajadores esenciales exigen que el gobernador Andrew Cuomo no espere más y apruebe la ley que invierte en los neoyorquinos.

La economía del estado y la ciudad no solo se recuperará cuando los trabajadores
tengan dinero. El gobernador Cuomo debe poner fin a las exenciones fiscales para
los ricos.

Es necesario que evite recortes en programas públicos e invertir en educación, empleo, vivienda y atención médica de alta calidad.

También debe asegurar que los ingresos estatales beneficien a las comunidades más vulnerables, incluidos los trabajadores esenciales, los trabajadores excluidos del desempleo federal, las personas con discapacidades y los neoyorquinos de bajos ingresos.

Según la organización “Se Hace Camino Nueva York”, hay unos 500 mil trabajadores indocumentados y el 98 por ciento de ellos no han recibido ningún tipo de ayuda por parte del gobierno federal, estatal o local.

Varios funcionarios electos y candidatos a la alcaldía de Nueva York se unieron a los manifestantes bajo las mismas exigencias.

“Durante mucho tiempo hemos descuidado las comunidades que realmente hacen de nuestra ciudad lo que es”, dijo Dianne Morales, candidata a la alcaldía de la ciudad de Nueva York.  

Por su parte, el defensor público de la ciudad dijo que “la comunidad inmigrante no debería de pelear por migajas, sabiendo que hay suficiente para todos”, agregó Jumaane Williams.

https://impactolatino.com/trabajadores-inmigrantes-ignorados-para-recibir-beneficios/

Compartir
[fbcomments]