
Por Fernando Campos
IMPACTO
Desde México nos ha llegado la noticia de que la cantante y compositora Gloria Trevi se está preparando para iniciar en el Teatro Griego de Los Ángeles una serie de conciertos en los Estados Unidos el próximo mes de agosto.
Aunque una de las plazas que quiere visitar es la ciudad de Nueva York, dijo a la prensa y a un buen número de admiradores que todavía no ha completado su itinerario de presentaciones.
Lo que sí prometió es que en ésta, su nueva gira mundial que ella llama “El amør,” la creadora de temas como “Pelo suelto” y “El recuento de los daños” preferentemente interpretará una selección de melodías que otros cantantes han hecho populares a nivel internacional.
Entre estos números se destacan “Cama y mesa” de Roberto Carlos; “Te quiero” de José Luis Perales; “Perdóname” de Camilo Sesto; “Como yo te amo,” de Raphael; y “A quién” de Marc Anthony.
Algo que sorprendió a muchos de los presentes en el Museo Grammy, donde se reailizó el encuentro con los medios y un grupo de fieles admiradores con motivo del lanzamiento de su álbum más reciente, que también se titula “El amor,” es que la Trevi mostró que ya en esta etapa de su vida ha podido superar su polémico pasado.
En 1968, cuando el éxito le sonreía y poco después de su matrimonio con su representante Sergio Andrade, la espectacular carrera de la artista se vino abajo cuando una joven cantante llamada Alina Hernández publicó un libro titulado “De la Gloria al infierno,” donde describía a Andrade como un hombre sadista que reclutaba a jovenes muchachas con falsas promesas de que las haría estrellas, y a cambio las lanzaba a un mundo de prostitución y esclavitud.
Acosada por las autoridades de su natal México, por serios cargos de corrupción de menores, Gloria fue declarada fugitiva de la justicia al confirmarse que había viajado a España, Chile, Argentina y finalmente Brasil, donde fue arrestada y donde tras un sensacional juicio que acaparó gran atención internacional fue encarcelada por cerca de tres años.
Ahora, Gloria Trevi se siente afortunada de mirar su pasado con una filosofía de la vida nacida de las duras pruebas que a través de los años ha tenido que afrontar. “Los mayores errores que cometí en mi vida,” asegura, “fueron por amor. Por eso muchos de ustedes me entendieron y no me juzgaron.”
Y concluyó diciendo: “El momento que estoy viviendo ahora es por amor. Por amor a Dios, amor a mí, a mi familia, y a ustedes. Por eso estoy aquí.”



























