ENTREVISTA EXCLUSIVA

Entre los géneros musicales el flamenco es uno muy especial, porque para sentirlo y poder transmitirlo se necesitan además del conocimiento, la disciplina y de manera imprescindible ese misterioso duende que se apodera del bailaor o bailaora y que enamora cuanto llega al alma de los presentes.
Tal vez es por eso que no existen muchos bailaores y bailaoras flamencos, y un gran número lo hace por derecho porque se va transmitiendo de generación en generación dentro de determinadas familias mayormente gitanas.
Esto no quiere decir que cualquier persona no pueda aprender a bailar, eso si debe hacerlo con profesores que conozcan bien.
El próximo 22 de Febrero a las 8:00 p.m. en el Town Hall de Nueva York y por primera vez en América se presentará Juan Manuel Fernández Montoya, conocido como Farruquito.
Impacto Latino entrevistó a Farruquito en exclusiva.

¿Qué pensabas de niño cuando veías ensayar a tus padres, a tu tía y abuelo cantando y bailando en los ensayos?
-Pensaba que jamás podría llegar a hacerlo como ellos, les admiraba mucho.
¿Alguna vez se te ocurrió que tu harías algo diferente o sabías que harías lo mismo que ellos?
-Siempre soñé con ser artista; bailaor, cantaor o guitarrista, pero artista. Nunca me sentí atraído por ser otra cosa.
Cuando tu padre presentó en Broadway "Flamenco Puro" y tu participaste en el número final, ¿qué sentiste?
-Sólo recuerdo una emoción muy grande. Los aplausos del público eran un sueño, desde entonces supe que era lo que quería en mi vida.
¿Cómo es eso de que eres principe y patriarca?
-Exageraciones de la gente. Yo sólo soy un enamorado del arte, y ayudo a mi familia al igual que ellos me ayudan a mi.
El flamenco ha cambiado algo con los años, por ejemplo el que bailaban en la época de tu abuelo es diferente al que tu haces hoy, ¿qué te parece?
-Claro que sí que ha cambiado. El arte evoluciona como la vida y naturalmente se ganan cosas y se pierden otras. Pero para mi sólo existe un flamenco, el que nace del corazón, crece con la afición y muere sin títulos.
¿Con el paso de los años el flamenco pierde o gana al actualizarse?
-Las dos cosas. Cuando empiezas a ver el flamenco como un trabajo se pierde verdad y se ganan recursos. Solo si sigues en contacto con el origen te mantendrás ilusionado y en constante aprendizaje.
¿Improvisas en escena?
-Siempre.
Ese duende del que hablan los flamencos, ¿lo sientes cuando estás en el escenario?
-Sí, ese duende aparece cuando menos te lo esperas, pero hay que llamarlo con el esfuerzo, el respeto, la afición.
¿El flamenco atráe a la gente joven de hoy?
-Cada vez mas. El flamenco no es antiguo, ni de gente mayor, cualquier niño puede disfrutar de una expresión del alma.
Tu abuelo bailaba por derecho, pero tu has estudiado, ¿correcto?
-Yo aprendí de su filosofía mas que aprender pasos y coreografías, al igual que él. Los pasos los utilizo como palabras para expresar sentimientos. Al fin y al cabo todo el que sea flamenco hace lo mismo.
Has vivido varias generaciones del flamenco y éste ha cambiado, ¿cuál te gusta más?
-Me gusta el flamenco de ayer y de hoy, porque en todas las épocas han existido gente que lo ha hecho y lo hace increíblemente bien.
¿Y cuál es el baile que te gusta más dentro del flamenco?
-Según mi estado de ánimo.
¿Cuál es el repertorio que nos traes a Nueva York?
-Solea, Solea por Bulerías, Martinete, Seguirilla, Alegrías, Bulerías, Taranto, Tanguillos, Zapateado y algunas variaciones rítmicas y musicales más.
¿Qué otros países visitarás?
-Ya hemos estado en varios países en esta gira, Colombia, Costa Rica, Perú. Después de Estados Unidos nos vamos a Canadá, Francia, Turquía y varios países de Asia.



























