
John Nagl y Paul Yingling, oficiales retirados del Ejército de los Estados Unidos, publicaron una carta abierta en "Defense One" dirigida al General Mark Milley, jefe del estado mayor conjunto, en la que afirman que Estados Unidos no se encuentra en tiempos ordinarios ya que, el presidente está “subvirtiendo nuestro sistema electoral, amenazando con permanecer en el cargo, desafiando la Constitución”.
En la misiva, Nagl y Yingling le plantean al militar de más alto rango del Ejército de Estados Unidos que en algunos meses tendrá que decidir si permanecer al lado de un presidente forajido o ser leal a la Constitución.
Los exmilitares también señalaron a Milley que, si llegada la fecha de traspaso de la presidencia (20 de enero 2021) el presidente Trump, se niega a dejar la Oficina Oval, él deberá tomar la decisión de desalojarlo por la fuerza.
Al responder una pregunta, el presidente de Estados Unidos se quejó de las boletas de votación por correo. “Francamente, no habrá una transferencia”, de poder, dijo. “Habrá una continuación”.
El mismo presidente Trump no se ha comprometido a un cambio de mando pacifico, en el caso que llegara a perder las elecciones.
El voto por correo se ha convertido en un dolor de cabeza para Trump, ya que, muchos electores desde ya están ejerciendo su derecho al voto y los demócratas especialmente tienen la tendencia a hacerlo de esta manera.
La campaña del candidato demócrata ha venido haciendo un llamado para que voten por correo, y así evitar cualquier contagio del COVID-19. Mientras que el presidente Trump en su afán de hacer quedar mal el voto por correo, ha manifestando advertencias de "fraude", sin ningún fundamento que valide sus palabras.
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca un reportero le pregunto si estaría dispuesto a entregar el poder de manera pacífica, Trump respondió, “Tendremos que ver qué pasa. Sabes que me he quejado mucho del voto por correo y las boletas son un desastre”.
La carta de los exmilitares continúa explicando que la posibilidad del establecimiento de un mandato autoritario es una realidad, considerando la previsible derrota electoral que sufriría Trump el próximo 3 de noviembre y la animosidad con que trata de socavar la credibilidad de las instituciones electorales y democráticas de Estados Unidos.
“Dada la severidad de su perspectiva (de reelección), el señor Trump está realizando campañas sistémicas de desinformación para minar la confianza pública en nuestras elecciones y ha acusado falsamente al voto por correo bajo afirmaciones de que es impreciso y fraudulento, y saboteando activamente al Servicio de Correo en un esfuerzo por retrasarlo y desacreditarlo”.
Los remitentes aseguran que el presidente Trump sabe que es muy probable que sea procesado penalmente, luego de que termine su mandato, debido a que es investigado por posible fraude de seguros por parte de la Organización Trump, así como acusaciones en su contra por otros supuestos delitos financieros.
Finalmente, los exmilitares acusan al General Milley de haber sido complaciente con el presidente Trump cuando un grupo de manifestantes pacíficos fueron reprimidos con violencia por orden del presidente en Lafayette, pero “su complicidad pasiva en la apropiación ilegal del poder político sería mucho peor”.
La publicación de esta carta ha impactado, entre otras cosas, por sus señalamientos de que existen grupos de extrema derecha que apoyan a Trump que estarían dispuestos a defender por la fuerza su permanencia en la Casa Blanca.
Recordemos que, en el primer debate cuando el moderador emplazó a Trump a condenar los grupos radicales de derecha y supremacistas blancos, no accedió a este llamado, sino más bien, en ese momento fue tajante y se dirigió directamente a uno de los movimientos más radicales de este país, los Proud Boys y les dijo: “Proud Boys, retroceded y quedaos a la espera”.
Los Proud Boys son una organización de extrema derecha, neofascista, con vínculos con supremacistas blancos que promueven y se involucran en la violencia política.



























