Premio Alfaguara de Novela 2014
“En la literatura nuestra hay muchos espejos que se pueden utilizar para conocer nuestra historia, la esencia de lo que somos, para viajar por las culturas”.

Por Ximena Hidalgo-Ayala IMPACTO LATIN NEWS
Tras ganar el internacionalmente famoso Premio Alfaguara con su Novela “El Mundo de Afuera” el escritor Jorge Franco ha participado en varias ferias internacionales del libro, incluida la realizada en Miami hace pocos días y culminará el año con su presencia en la Feria del Libro de Guadalajara. Tuvimos el agrado de conocer más de su importante trabajo, su obra galardonada y su opinión sobre aspectos vinculados a su profesión.
PREMIO ALFAGUARA
Hace dieciocho años el grupo editorial Penguin Random House inició la entrega del premio Alfaguara, otorgado anualmente a una obra inédita escrita en castellano. Dada la rigurosidad de la selección y del prestigioso jurado, entre el cual se encuentran renombradas autoridades internacionales de las letras y del mundo académico, este premio constituye un galardón importante en la proyección de la obra de los escritores iberoamericanos, promoviendo una difusión internacional de la misma, apoyada por la edición simultánea de las obras ganadoras en América y Europa.
Desde su primera edición en 1998 varias celebridades culturales han integrado el jurado de los Premio Alfaguara, entre ellos connotados intelectuales como los Nobel de Literatura José Saramago de Portugal y Mario Vargas Llosa de Perú; el aclamado Carlos Fuentes de México; José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes; Antonio Muñoz Molina, Premio Jerusalem de la Libertad; Ganadores de la Beca Guggenheim como el nicaragüense Sergio Ramírez y la escritora colombiana Laura Restrepo; Luis Goytisolo, Premio Nacional de las Letras Españolas; la escritora Ángeles Mastretta, Premio Ariel, además de otros famosos escritores internacionales.
EL MUNDO DE AFUERA
Un cuento de hadas y de misterio basado en un caso de la vida real: el primer secuestro en la ciudad de Medellín a principios de la década de los años setenta, aborda un tema de tanta presencia en Latinoamérica con la magia, intensidad y belleza, de un trabajo magistral producto de varios años de investigación y ejercicio intelectual, logrando para su autor Jorge Franco, uno de los más importantes galardones dell mundo hispano-hablante.La historia de Isolda, hija del prominente industrial Don Diego, quien “vive encerrada en un castillo extraño y fascinante, tan ajeno a la ciudad de Medellín”, es el elemento de relación entre el “Mono” y su padre, que son el secuestrador y la víctima.
Iniciamos la entrevista con las debidas felicitaciones, nos responde en forma amable, muy humilde y cordial, su voz tiene una energía, un entusiasmo, una autoridad intrínseca fundamentada en la entrega y dedicación a su profesión de escritor, pero de escritor con una visión más amplia de la realidad y del mundo que le rodea, de aquel que trasciende lo individual para identificarse con temas globales.

Jorge Franco ha obtenido varios premios durante su trayectoria como escritor y es un orgullo para su país de origen. ¿Existe apoyo para el escritor en Latinoamérica o el escritor esta abandonado?
- Sí, en el caso del escritor colombiano ni siquiera se considera una profesión, sino un oficio. No tenemos ningún tipo de apoyo o ayuda, pero siempre que tenemos un reconocimiento internacional el país gana representatividad, que de hecho lo hacemos, pero no hay un estimulo permanente que vaya más allá del contrato que puedas hacer, sin una editorial de por medio y de los trabajos permanentes a través de la escritura es un trabajo de ejercicio en solitario.
¿Los premios internacionales son más útiles?
-Son útiles y sirven mucho a nivel personal, a un nivel más intimo, sobre todo el Alfaguara me llena de seguridad y confianza porque es un trabajo que se hace en muchos años en solitario y luego te encuentras con que un jurado prestigioso de colegas, de críticos, de especialistas y gente involucrada al mundo literario reconocen tu obra. A título personal esto te da mucha confianza y seguridad para seguir adelante en este oficio que necesita de estímulos. Dejamos ya en la índole de la edición y del mercadeo el resto. Con el prestigio del premio podemos llegar a los países que hablan castellano porque tiene connotaciones internacionales en el extranjero y con ello vienen las solicitudes de traducciones que es algo importante para rebasar fronteras.
En tu obra laureada “El Mundo de Afuera” el tema de fondo es el secuestro. ¿Fue tu intención utilizar el lenguaje literario para exponer este tema que lastimosamente afecta actualmente a toda Latinoamérica?
-En primer lugar yo estuve un poco prevenido porque este tema del secuestro es muy sensible sobretodo en la sociedad colombiana, porque se ha convertido en el mayor dolor, en la mayor vergüenza y no sabia cómo exponerle en forma diferente. Haber expuesto con otra linea narrativa que se acerca como al cuento de hadas y al mundo fantástico e incorporarlo en el mundo imaginativo de la hija del secuestrado Isolda, tratando de combinar elementos más poéticos, suavizo la dureza del tema, que aquí en Colombia sabemos que es complicado para nosotros. Uno de los primeros que hubo en Colombia fue en Medellin, que funcionó como una premonición de lo que venía después, porque no era lo que pasaba y se convirtió en lo común, para muchos colombianos era difícil contar lo que sucede al interior del secuestro, que no deja, por la intensidad y el tiempo, en convertirse en una relación interpersonal entre el secuestrador y su víctima. Entonces no era una industria como en lo que se convirtió luego.
¿Jorge Franco siente que existe una solidaridad continental entre los escritores, que les impulse a ejercer de trabajo como una herramienta de cambio, de solidaridad gremial y social?
-Existe amistad, solidaridad, interés por lo que estamos escribiendo y contando. Lastimosamente hace falta apoyo editorial para que ese impulso a nuestro trabajo se produzca de manera contundente, para que se lea en otros países, para que crucen las fronteras. Las editoriales cumplen con misiones de promoción de los libros pero hay que incurrir en proyectos comunes, claro que hay presencia a través de instituciones y de festivales y también a través de las ferias de libro que ayudan a la integración y al conocimiento de la literatura latinoamericana, pero falta dar un paso más para promover la presencia de libros en varios países.
¿Dentro de la creciente presencia de la tecnología, considera Ud. que los libros y su lectura están en desventaja, sobretodo entre la niñez y juventud latinoamericanas?
-En nuestros países se ha enquistado la tecnología muy fuerte y entre los que amamos la literatura conservar un espacio para la lectura no es fácil. Ciertos gobiernos, como el colombiano, hace apuestas para que los jóvenes y niños lean con programas de estímulo, pero la competencia es muy dura, porque lo cibernético y mediático es muy seductor para los jóvenes. Lo que pensaría es que no se trata de declarar un guerra, sino presentar a la lectura como una forma de entretenimiento, de conocimiento, de viaje, lo cual se debe hacer de una manera lúdica, atractiva y en la medida posible en que tenga la lectura una participación. Yo soy papá de una niña pequeña y con ella leo todas las noches, es algo participativo, si es que quiere hacerlo, si no desea lo dejamos para otro día, porque si se impone, automáticamente genera rechazo. De esta manera le gusta la lectura y los libros porque lo hemos hecho de una manera apropiada.
Un mensaje para los latinoamericanos
En la literatura nuestra hay muchos espejos que se pueden utilizar para conocer nuestra historia, la esencia de lo que somos, para viajar por las culturas. Invito a la lectura de nuestros libros y nuestros autores, para que haya un conocimiento más amplio de lo que somos, la oferta es muy variada, hay todo tipo de historias para acercarnos de una manera entretenida a ver lo que somos, a conocer nuestra identidad.




























