
Farsa para teatro de guiñol de Federico García Lorca estrenada en la trastienda del teatro Avenida de Buenos Aires cuando su autor la visitaba en 1933, con motivo del estreno de “Bodas de sangre”, por la compañía de Lola Membrives.
Cristóbal, un acaudalado viejo verde, busca mujer de preferencia de carnes frescas y quien se topa con la madre de Rosita que busca un pretendiente para su hija y así mejorar su estatus económico y social.
Última propuesta en coproducción entre PinProductions y Teatro Tocando Puertas, donde disfrutamos de un buen cohesionado elenco, producción y dirección con buen ritmo.
Acertadas actuaciones de Ingrit Pérez, Emilia Matamoros, Edward Azcorra, Edison Carrera y Gloria Ospina y un trabajo superior por parte de Juan Carlos Viveros en el papel del Comodín y llevando las riendas de la producción. Labores muy efectivas en el vestuario y y el maquillaje, la música y los bailables.
Viveros, nos presenta como cometario propio en nota al programa unas líneas muy sabias: “Retablillo…” no es una joya intelectual, pero sí de ingenio popular. Esta experiencia de inocente irreverencia, en donde todos nos vemos reflejados y donde nadie es tan bueno ni tan malo, “servirá de limpieza en una época en que las maldades, errores y sentimientos turbios llegan hasta lo más hondo de los hogares.”



























