EE.UU. declina responder a las acusaciones sobre muerte de científico en Irán

La bomba fue colocada en el vehículo por un individuo que viajaba en una motocicleta y la explosión

Washington.- El Gobierno de EE.UU. declinó hoy responder a las acusaciones iraníes sobre su responsabilidad en el asesinato de un científico nuclear iraní, aunque subrayó que condena cualquier atentado contra personas inocentes.

En declaraciones a los medios, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, indicó: "condenamos cualquier asesinato o atentado contra una persona inocente y expresamos nuestras condolencias a la familia".

Preguntada acerca de las acusaciones iraníes que atribuyen a EE.UU. o Israel la responsabilidad del atentado, Nuland replicó que tiene "ninguna información que compartir en un sentido u otro".

El científico nuclear iraní y profesor universitario Mustafá Ahmadi Roshan, quien murió hoy al explotar una bomba adosada a su automóvil en el norte de Teherán, era uno de los responsables de la planta nuclear de Natanz, la mayor del país.

La bomba fue colocada en el vehículo por un individuo que viajaba en una motocicleta y la explosión, en el barrio de Seyed Khandan, cercano a la universidad, dejó dos heridos y uno de ellos, el conductor del automóvil, murió posteriormente en un hospital.

El atentado contra Roshan, de 32 años, es el último de una serie de ataques perpetrados en los dos últimos años en los que han muerto prominentes científicos iraníes, supuestamente vinculados al controvertido programa nuclear del régimen, que acusa a Israel de estar detrás de estos asesinatos.

La planta de Natanz, en la provincia de Isfahan, es la instalación principal de enriquecimiento de uranio del país, con unas 8.000 centrifugadoras y el lugar donde el régimen pretende producir combustible atómico de forma industrial.

El atentado se produce en un momento de especial tensión internacional por el programa nuclear iraní, después de que el pasado lunes el OIEA confirmase que Irán había comenzado la producción de uranio enriquecido al 20 por ciento en su nueva planta de Fordo, a 160 kilómetros de Teherán.

Hasta ahora, Irán había purificado uranio hasta ese nivel -considerado un paso previo al uranio altamente enriquecido para bombas atómicas- sólo en Natanz.

Gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, acusan al régimen iraní de ocultar, bajo su programa civil, otro de naturaleza clandestina y ambiciones bélicas cuyo objetivo sería producir armas atómicas, lo que Teherán niega.

Las sospechas se centran, sobre todo, en el programa de enriquecimiento de uranio de Irán, país que ha advertido que bajo ningún concepto renunciará a este derecho.

La muerte de Roshan se produce dos años después del fallecimiento, en enero de 2010, de Majad Shahriari y Masud Ali Mohamadi, dos conocidos científicos nucleares iraníes, en sendos atentados.

Tras el atentado, el vicepresidente iraní, Mohamed Reza Rahimi, acusó de la muerte del científico a "agentes de los poderes arrogantes y del régimen sionista", en una alusión a EE.UU. e Israel.

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