Hace cuarenta y nueve años, María Fátima Rendón y Aníbal Toral se conocieron en Daule, provincia del Guayas, en Ecuador y este año celebran junto a sus cinco hijos, yernos, nueras y nietos, cuarenta y siete años de casados.
El Ing. Aníbal Toral por invitación de sus hermanos, visitó Nueva York por primera vez en 1969 y en 1979 se radicó en esta ciudad, a donde su esposa le siguió con sus tres hijos pequeños en 1980.
Tony y Fátima Toral han estado activos en la comunidad desde 1989 y siempre han tenido su radio de acción en Manhattan, desde donde se han movilizado a otros condados para participa en las actividades deportivas, sociales y comunitarias latinas.
Comenzaron con su organización deportiva Daulis en la liga de Enrique Chin en el Alto Manhattan y luego asistieron al Festival Ecuatoriano del Comité Cívico que se realizó en Van Courtland Park, cuando fue presidente Don Carlos García. Estas experiencias les motivaron a envolverse más con su comunidad ecuatoriana, lo cual se concretó cuando oficialmente les invitó a integrarse al Comité Cívico Ecuatoriano (CCENY) Don Homero Melendez, famoso radio locutor que fue presidente de esa entidad.
Durante este tiempo, con su propia organización, Daulis International Foundation, han estado muy activos a nivel deportivo, cívico, cultual y fundamentalmente en servicio humanitario con su tierra natal.
Tony Toral ha sido en dos ocasiones vicepresidente del CCENY, primero en la presidencia del Sr. Rodrigo Córdova (1990) y en 1991 en la presidencia del Dr. Eudoro Hinojosa; fue director del Festival Ecuatoriano en la presidencia del Sr. Dino Dominguez y fue electo presidente de la organización en dos ocasiones.
Desde hace quince años los esposos Toral decidieron hacer realidad el sueño de los ecuatorianos de tener una celebración patria en Manhattan, desde entonces EcuaFest ha organizado en este condado las actividades conmemorativas de la gesta libertaria del 24 de mayo de 1822, hecho que terminó el coloniaje en la actual República de Ecuador.
Este año es muy especial, se celebra el bicentenario de este acontecimiento, en el cual participaron americanos de diferentes países, así como europeos de diferentes regiones, en una batalla continental para liberar del yugo español a la Real Audiencia de Quito, donde se originó el proceso independentista hispanoamericano.
Nos es muy grato presentar a los pioneros organizadores de estas importantes celebraciones ecuatorianas en Manhattan.
¿Cómo surgió la idea de organizar las celebraciones del 24 de mayo en Manhattan?
Tradicionalmente las actividades conmemorativas de nuestro país natal en Nueva York se centralizaban en Queens, la idea principal de Daulis International Foundation fue dar un paso trascendental y tener presencia de nuestra cultura y nuestra historia en Manhattan, que es una tribuna mundial.
Siempre existió la intención de traer el Desfile Ecuatoriano a este condado, mover el desfile original organizado por el 10 de agosto a Manhattan, pero ha sido muy difícil, así que siguiendo la tradición de celebrar otro hecho fundamental de la historia ecuatoriana, iniciamos conmemorando el 24 de mayo, que no tenia representación aquí.
Usted vivió una experiencia muy cercana a la Batalla de Pichincha, ¿cuéntenos al respecto?
- Con la oportunidad de haber traído a una escuadra del Colegio Militar Eloy Alfaro por sus ciento cincuenta años de fundación, para que participe en el Desfile Ecuatoriano en Queens, fuimos invitados por el Ministro de Defensa de Ecuador a las celebraciones allá. Quien coordinó nuestra presencia fue el Crnl. Hernández, Ministro de Defensa actual, quien en ese entonces era asistente del Ministro.
Fuimos invitados a la principal celebración del 24 de mayo, cuando fue presidente de Ecuador el Arq. Sixto Durán Ballén. Estuvimos en el desfile militar, con una delegación en la que yo estaba de presidente, también el Sr. Carlos García, Antonio Pinargote y otros miembros del CCENY.
Después del desfile asistimos a la muy formal e impresionante ceremonia en “La Cima de la Libertad”, en las faldas del volcán Pichincha, que es el escenario original donde se realizó la batalla. Fue una experiencia impactante y la viví junto a mi hijo mayor, Tony Jr., nunca pensé como se originó la gesta libertaria y la viví no solo como observador, si no como parte activa de las celebraciones.
Esa experiencia me llenó de civismo, siempre he sido apasionado de la historia de Ecuador que me ha infundido el respeto a los valores cívicos y que es nuestra obligación preservarlos para las futuras generaciones.
Desde que los conocemos, hace más de dos décadas, hemos visto a sus hijos participando en las actividades de la comunidad, ¿cómo se siente de que ellos, aún siendo adultos, continúen vinculados a las raíces ecuatorianas y activos promoviéndolas?
- Me siento totalmente feliz y realizado, porque en base a todas las experiencia y el tiempo que como familia, conjuntamente con mi esposa hubiésemos compartido con mis hijos en casa, lo hemos dedicado a las actividades de la comunidad, pero eso les ha servido a ellos, porque cada uno, de una u otra manera, aplican ese principio de servicio comunitario y de liderazgo en el entorno que cada uno tiene.
Nuestro sacrificio les ha permitido a ellos ser líderes en sus actividades y eso lo están transmitiendo a las nuevas generaciones, mi nieto fue nominado en Coopertown como revelación juvenil, para llegar al Hall de la Fama. Mi hija Raquel fundó una entidad en el colegio de mi nieto y consiguieron la donación de un terreno donde construyeron una cancha de baseball.
En las experiencias vividas con nosotros, mis hijos aprendieron los pasos que deben dar, ello llevó al equipo de mi nieto a ser campeón en un torneo en que participaban setenta equipos a nivel nacional.
Cada uno de mis hijos ha seguido su camino profesional, mi hija Gabriela siguió su doctorado en sicología, especializado en personas con lupus y con niños, ella es totalmente bilingüe, nació aquí y apoya a la comunidad desde su posición. Mis otros dos hijos Michael y Pilar, están activos en Danbury, Connecticut y trabajan con la comunidad, cada uno en sus posibilidades, pero las experiencias vividas con nosotros les han motivado a tomar la posta en las organizaciones en las que actualmente trabajan.
Ellos han estado presentes en las actividades de la comunidad desde niños y fueron parte de nuestro trabajo por los pasados treinta años, no solo con la comunidad hispana también anglosajona.
¿Cómo trató la pandemia a su fundación?
- Por razones obvias no pudimos realizar nuestros eventos, pero el grupo juvenil de la Daulis International Foundation en Ecuador estuvo muy activo, encabezado por jóvenes profesionales que en la provincia del Guayas pudieron hacer obra humanitaria con implementos, mascarillas, alimentos, etc.
Canalizamos ayuda especialmente para niños y envejecientes, se realizaron actividades en fechas como Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo. Fuimos gestores de realizar esta ayuda tan necesaria en sectores como El Guasmo, con Gardenia Vera y Kléber Borja, que fueron un pilar en la entrega de nuestra ayuda.
Dios nos ha permitido atravesar momentos difíciles y en ellos, extender la mano a quien lo necesita, con su protección hemos podido ayudar y no quedarnos con los brazos cruzados, la iniciativa fue de mi esposa Fátima.
Un mensaje final
Primeramente agradecer a Impacto porque no es un periódico ocasional, es un medio que por más de medio siglo sirve a toda la comunidad y siempre nos ha apoyado, desde que nuestra organización inició 1990. A través de Impacto extendemos nuestra cordial invitación a mantenerse informados y participar de las celebraciones especiales del bicentenario de la Batalla de Pichincha 2022 y a seguir a Ecuafest en las redes.
Primera celebración del Día de la Hermandad Ecuatoriano-Americana en Nueva York



























