Marcel Granier no sabe quién era Rómulo Betancourt

En una de sus reapariciones a través de las redes sociales, Marcel Granier acaba de comparar a María Corina Machado con la figura política venezolana más importante del siglo XX, Rómulo Betancourt, y yo me pregunto si eso habrá sido un arranque de candidez o de insensatez.

Ahora bien, como estoy obligado a fundamentar la pregunta, debo resumir las actuaciones del creador del partido político más relevante de la historia venezolana, que con cinco presidentes de la República logró las transformaciones más trascendentes que hayamos podido tener.

Que ese partido haya devenido en una entelequia manejada por equivocados y débiles morales es otra cosa, pero eso no afecta ni la grandeza ni la obra de Betancourt. ¿Cuáles fueron los principios fundamentales insuflados por Betancourt a Acción Democrática? ¿Por qué y en qué momento lo hizo?

Con su conocimiento de la historia venezolana y latinoamericana, Betancourt se empeñó en crear una organización pluriclasista y antimperialista. Eran los tiempos álgidos de la Guerra Fría y él no era ni un enemigo ni un arrodillado ante los Estados Unidos. En pocas palabras, no era un entreguista. Creía en la necesidad de una relación económica y política de respeto y, por lo mismo, en el trienio (1945-1948) y luego en el período constitucional 1959-1964, Venezuela tuvo buenas relaciones con el país del norte, sin extremismos de ningún tipo.

Con Juan Pablo Pérez Alfonzo como brazo ejecutor, luchó con denuedo hasta formar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), que sirvió de muro de contención frente a las Siete Hermanas, las transnacionales que hacían y deshacían con los precios de los crudos. Betancourt defendía la soberanía nacional.

Sus actuaciones estaban claras. Mientras combatía la punta de lanza del comunismo internacional representado por Fidel Castro en la región, entendía la inevitabilidad de unas relaciones económicas sólidas con Estados Unidos en escenarios de respeto mutuo y honestidad.

RB conoció palmo a palmo el territorio de Venezuela y aunque tenía sus baches fue un portentoso dirigente desde la clandestinidad y el exilio, contra las dictaduras venezolanas y de la región. Escribió innumerables artículos de prensa y en 1956 publicó Venezuela, política y petróleo, el sesudo libro que aún hoy es esencial para el estudio de nuestra idiosincrasia.

Ahora bien, sin restar méritos a la lucha activa de María Corina Machado contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro, debo confesar que todavía no conozco un libro de su puño y letra, ni artículos con la envergadura del mencionado de Betancourt, ni una obra política y económica transformadora del país como la adelantada por él.

Menos aún, he visto que MCM haya defendido la soberanía nacional. Para finalizar, no puedo dejar pasar la ocasión para decir que en la parte referida a medios de comunicación de mi libro En voz alta, hago mención al comportamiento de Radio Caracas Televisión durante los gobiernos de Luis Herrera Campins y Carlos Andrés Pérez. Por todo eso y mucho más, me pregunto en qué se habrá basado Marcel Granier para comparar a Machado con el más prominente líder de la Venezuela del siglo XX.

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