El rápido aumento en el número de desalojos en Denver, con cifras solo comparables a las de la recesión de 2008, afecta a decenas de miles de latinos que, siendo propietarios o inquilinos, ya no pueden realizar los pagos mensuales correspondientes para mantener sus viviendas, revela un reporte.
El informe, difundido este viernes por el Departamento de Asuntos Locales de Colorado (a cargo de viviendas), indica que durante los últimos 12 meses la cantidad de desalojos en Denver creció un 60 %. Como comparación, en el resto del estado ese aumento fue de solo el 8,5 %.
Ya se registraron 9.200 desalojos en Denver en 2023, anticipándose un total de 12.000 al terminar el año, superando el promedio de 2009 a 2019.
Y aunque no existe información específica actualizada sobre el número de hispanos desalojados, la Coalición Contra el Desamparo en Colorado (CCH) afirma en un reciente reporte que los latinos han sido “desproporcionadamente afectados” por los desalojos en Denver.
Por separado, la Coalición Nacional de Viviendas de Bajos Ingresos (NLIHC) estima, usando datos de la Oficina del Censo, que de 23.000 a 31.000 hispanos perderían sus viviendas en Denver este año, representando hasta el 48 % de los inquilinos desalojados.
Entre los latinos con orden de desalojo figuran Pedro García y su esposa María, ambos de Guatemala y con dos décadas viviendo en Denver. Los García perdieron su negocio durante la pandemia y aunque ambos trabajan de tiempo completo, sus salarios son bajos. Hace un año dejaron de pagar la hipoteca de su casa y serán desalojados a fines de este mes.
“Durante la pandemia nos dieron mucha ayuda, pero ahora esa ayuda se terminó. Quizá podríamos haber hecho las cosas mejor. Quizá tendríamos que haber controlado nuestros gastos. Pero lo cierto es que ahora no tenemos para pagarle al banco ni para rentar una casa”, afirmó Pedro, agregando que ya está pensando en regresarse a su país natal.
La otra opción (a la que su esposa se opone), dijo, es coordinar con otras “dos o tres familias” el alquiler de una vivienda en la que habitualmente viviría una sola familia.
Por su parte, Mike Johnston, el alcalde de Denver, afirmó que la municipalidad está buscando “llenar el vacío” creado por la finalización de la ayuda que el Gobierno federal otorgó a inquilinos y propietarios por la pandemia. Pero advirtió que los fondos que se obtengan serán “una fracción” de los necesarios para responder a la crisis de viviendas en la ciudad.
La concejal Serena Gonzales Gutiérrez y tres de sus colegas en el Ayuntamiento impulsaron una medida para agregar 17,5 millones de dólares al presupuesto local de ayuda a los desamparados, debido a la correlación entre desalojos y desamparo.
Según Gonzales Gutiérrez, el 41 % de las personas actualmente en situación de calle en Denver perdieron sus viviendas este año. EFE



























