
de una de las organizaciones latinas más respetadas a nivel nacional, el Centro de Estudios Puertorriqueños de la
Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).
El treinta de junio terminará una fructífera e importante era del Centro de Estudios Puertorriqueños de Nueva York, lograda bajo el liderazgo del Dr. Edwin Meléndez, quien ha sido su director desde el 2008.
El 13 de enero de este año, el Dr. Meléndez envió un emotivo mensaje informando que, “después de una gran consideración”, decidió dejar su cargo y que iniciará un año sabático, el cual dedicará a comprender los esfuerzos de recuperación de los desastres en Puerto Rico, planificando con la comunidad la participación local, apoyando
iniciativas fundamentales y de cooperación, las cuales el Centro ha liderado en la isla los últimos años.
Durante trece años, el Dr. Meléndez ha comandado una de las organizaciones académicas latinas más antiguas, respetables y más efectivas en su trabajo, convirtiéndola en vocero y líder de la comunidad puertorriqueña en Estados Unidos y en Puerto Rico, particularmente presente en momentos dolorosos, provocados por la crisis
económica, desastres naturales y por la pandemia.
Si bien es una entidad académica, parte de CUNY y Hunter College, el Centro de Estudios Puertorriqueños ha desplegado un liderazgo ejemplar y se ha mantenido muy activo durante la pandemia, convirtiéndose en un punto de referencia e información segura para la obtención de recursos, a través de webinars, charlas, datos puntuales, etc.
La partida del Dr. Meléndez deja un importante vacío en el liderazgo latino de Nueva York, pero simultáneamente deja un gran legado de trabajo, digno de emularse.

¿Cuáles son los retos más grandes de una entidad cultural latina en la ciudad de Nueva York?
-El gran reto para las organizaciones culturales en la ciudad y el estado de Nueva York es ser fiel a la herencia cultural e historia de la comunidad, mientras se reconoce la importancia de mantener lazos de hermandad y solidaridad con otras comunidades, tanto latinas como de otras razas y orígenes étnicos.
En el caso de los puertorriqueños, es crítico reconocer la heterogeneidad de experiencias en nuestra comunidad.
Estas experiencias se determinan en parte por donde crecimos durante los años de educación primaria y secundaria, de haber emigrado, el manejo del idioma y el periodo de llegada y movilidad posterior, cuestiones de género y de herencia racial, si crecimos en la ciudad o el campo y muchas otras dinámicas, que conjuntamente determinan nuestro ser y entendimiento social y cultural.
Durante su liderazgo se logró una importante expansión en el trabajo con la comunidad puertorriqueña a nivel nacional y en la isla, con otras comunidades latinas, ¿cuán importante es que los conocimientos e información lleguen a la comunidad y cómo incentivar a que ésta valore la información académica?
-Desde su génesis, la misión del Centro de Estudios Puertorriqueños ha sido clara: entender, preservar, compartir la experiencia puertorriqueña. Es decir, -desde su origen-, hemos sido una organización no solo dedicada a la investigación de la realidad de los puertorriqueños, su historia y cultura, sino que además esta misión requiere mantener programas de preservación cultural e histórica.
Este aspecto de la misión conlleva el desarrollo de nuestras colecciones de archivos y servicios de biblioteca a la comunidad.
Por último, la misión manda que hagamos investigaciones relevantes para los líderes comunitarios y políticos, para mejorar las condiciones de vida de los puertorriqueños. Nuestra misión alimenta tanto la mente como el espíritu de los puertorriqueños, pero también alimenta los movimientos de igualdad social y racial.
¿Cuáles son los retos más importantes que enfrentan las organizaciones académicas actualmente y qué sugerencia compartiría con el nuevo liderazgo latino?
-Sin duda alguna el reto mayor que confrontamos en la academia es el impacto desproporcionado que afecta a nuestros estudiantes, facultad y organizaciones como el Centro, que fue creado para abrir puertas al estudiantado puertorriqueño y fue parte de un movimiento de lucha por una universidad con admisiones abiertas y de bajo costo.
Al cabo de cinco décadas de la creación de los departamentos de estudios puertorriqueños y Centro, estos objetivos sociales aún están por realizarse.
Los puertorriqueños no están equitativamente representados en admisiones de
estudiantes o en el profesorado y organizaciones como la nuestra se afectan desproporcionadamente de los cortes presupuestarios.
En este contexto, mi esperanza es que el crecimiento de la comunidad latina en la ciudad y el estado, lleve al liderato a reconocer lo común y a unirse en búsqueda de los reclamos reivindicativos. Debemos encontrar la unidad de propósito y no permitir que nos usen unos contra otros.
La agresiva incursión de la tecnología parece reducir la posibilidad para que contenidos de importancia lleguen a un porcentaje considerable de latinos a través de la lectura ¿qué opciones tenemos para promoverla entre las nuevas generaciones?
- Promover la lectura entre los jóvenes está intrínsecamente unido al contenido que sea atractivo para ellos, relevante a la etapa de crecimiento y exploración social y cultural en que se encuentran. Esta conexión abre la puerta para que los educadores generen contenidos culturales e históricos relevantes para nuestros jóvenes.
Así como abrir oportunidades en ofrecimientos en líneas y eventos presenciales para hacer estas conexiones con los jóvenes. El programa de Embajadores Culturales del Centro promueve estos objetivos. Cientos de jóvenes ya están conectados a esta ventana a nuestra historia y cultura.
Hay una tendencia a creer que solamente las carreras del futuro, -vinculadas directamente a la tecnología-, son las que pueden promover el progreso entre los latinos. ¿Cuán importante es la valoración y apoyo a carreras académicas que promueven las ciencias sociales?
-Creo que muchas veces se plantea esta problemática en forma equivocada. Buscamos que nuestros jóvenes que se inclinan por la tecnología y las ciencias naturales, también tengan una educación liberal en las artes, humanidades y ciencias sociales.
De la misma forma buscamos que nuestros jóvenes que prefieren las artes liberales también tengan una formación en la tecnología y las ciencias, pero también en las finanzas y los negocios.
Es decir, la educación debe ser lo más amplia posible y darles la oportunidad a nuestros jóvenes de descubrir sus talentos y pasiones.
El objetivo es dar oportunidad a formar ciudadanos con valores de aprecio, solidaridad y empatía con el prójimo. Para mí es equivocado excluir las ciencias sociales u otras disciplinas formativas en la educación de nuestros jóvenes.

Un mensaje final
-Extiendo mi más sincero agradecimiento a todos los amigos, simpatizantes y compañeros del Centro por su interés, colaboración y apoyo a través de los años. A todos, sé que seguirán apoyando al Centro durante los próximos tiempos, para ayudarnos a hacer una transición exitosa hacia un nuevo liderazgo y fundamentalmente, para ayudar al Centro a soportar los serios y amenazantes desafíos que los tiempos difíciles actuales representan para todas las instituciones académicas públicas.
Sería desgarrador ver una profunda, pero sin embargo temporal crisis económica, deshacer más de una docena de años de crecimiento y logros, en la víspera de su quincuagésimo aniversario. Con su apoyo, el Centro permanecerá como un activo público indiscutible y sin igual de la City University of New York, Hunter College, Nueva York y el pueblo puertorriqueño.



























