Los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa es sin duda una herida abierta que no ha sido sanada, y en su séptimo aniversario la diáspora mexicana lo recuerda con una emotiva marcha por las principales calles de la ciudad de Nueva York.

La desaparición de 43 estudiantes el pasado 26 de septiembre de 2014 en el estado de Guerrero, marcó un punto de inflexión para los mexicanos, una tragedia que, en definitiva, conmovió a toda la comunidad latinoamericana.

Entre la multitud de la ruidosa ciudad de Nueva York, el recorrido de los manifestantes inició en la sede principal de Naciones Unidas, pasando por el consulado mexicano y finalizando en Times Square.

Con pancartas y frases en contra de la injusticia, desde la Gran Manzana enviaron su apoyo a los padres de los adolescentes, que marcó el inicio de una caída en la credibilidad gubernamental, incluyendo el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los organizadores aseguraron que se seguirán manifestando hasta que los padres de los desaparecidos sepan sobre sus hijos y que haya castigo para los culpables.

“¡Todos somos Ayotzinapa!” y “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, gritaron durante todo el trayecto de la marcha a la que más personas se les unieron durante el trayecto.

El Sr. Antonio Tizapa, padre de uno de los estudiantes desaparecidos encabezó la marcha.

“Yo no entiendo a esos abogados que defienden a culpables. Si son culpables que paguen por lo que hicieron. Debería de haber una ley que no se les permitiera litigar a favor de esas personas culpables”, dijo Antonio Tizapa desde Manhattan.

Después de 7 años se mantiene viva la esperanza y los manifestantes expresaron que no solo marcharon por los normalistas, sino también, por las desapariciones forzosas que ha habido en México.

En el transcurso de la marcha una de las paradas fue en el Consulado de Israel en Nueva York, reclamando que ese país ha dado refugio a Tomás Zerón de Lucio, un alto exfuncionario mexicano acusado de poner en riesgo la investigación del secuestro masivo de los estudiantes.

se ha refugiado en Israel. El caso de extradición en su contra, mientras tanto, se encuentra enredado en un forcejeo diplomático a causa del tratamiento que Israel da a los palestinos, según funcionarios israelíes y mexicanos.

En la ciudad de México las autoridades han acusado a Zerón de Lucio, el exdirector del equivalente mexicano del FBI, de secuestro, tortura y manipulación de evidencia en la indagatoria sobre la desaparición de 43 estudiantes en 2014.

Además de malversación de unos 50 millones de dólares en fondos estatales relacionados con otro caso.

El exfuncionario mexicano ha afirmado que los cargos son falsos y que tienen un trasfondo político. Ha vivido en Israel por más de dos años y ha solicitado asilo.

Lo sucedido ese viernes 26 de septiembre de 2014 se ha convertido para los mexicanos de la ciudad de Nueva York, en un símbolo de lucha en contra de la violencia, la impunidad y el estado de derecho, después de varias investigaciones sobre el caso.

“Es una manera de exigir justicia al estado ya que las investigaciones indican que fueron ellos quienes se llevaron a nuestros muchachos”, exigió Antonio Tizapa, quien durante todo el trayecto mantuvo en sus brazos el retrato de su hijo desaparecido, Jorge Antonio Tizapa Legideño.

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