
Nueva York.- De acuerdo con la oficina forense de la ciudad, siete de las víctimas murieron por inhalación de humo o como resultado de la explosión, que obligó a que se desalojaran 91 apartamentos de siete edificios vecinos a los que colapsaron, y a quienes la ciudad ha ubicado en viviendas temporeras.
Por otro lado, la octava víctima, que no había sido identificada, finalmente se dio a conocer que se trata de la japonesa Mayumi Nakamura, de 34 años.
El fin de semana se les permitió ir por primera vez a sus casas a recoger algunos artículos.
Mientras tanto, ya surgió la primera demanda contra la ciudad de José Vargas, de 20 años, quien resultó herido al verse afectado el autobús en el que viajaba por la onda expansiva tras la explosión, que además de los ocho muertos dejó decenas de heridos.
Vargas, que reside en Harlem, está reclamando una indemnización de 10 millones de dólares.
La comunidad de El Barrio latino de Harlem dio su último adiós al puertorriqueño Jorge Amadeo, una de las ocho víctimas de la explosión por fuga de gas que derrumbó dos edificios el pasado miércoles en este vecindario de Nueva York.
Amadeo, de 44 años, que vivía con su madre, a la que cuidaba -que no estaba al momento de la explosión- residía en el edificio de apartamentos que quedó reducido a escombros, cuyo cuerpo fue encontrado entre las ruinas así como al de resto de las víctimas.
Los restos de Amadeo velados en una funeraria de El Barrio, donde familiares, amigos y residentes de esta comunidad, de mayoría latina, dieron su último a su vecino.
Las también puertorriqueñas Carmen Tanco, de 67 años, y Griselda Camacho, de 44 y que fue policía en Puerto Rico, figuran entre las víctimas así como tres mexicanos, el griego Andreas Panagopoulos, casado con una venezolana y cuyos restos fueron velados el fin de semana y llevados a Grecia por su esposa y hermano para ser sepultado.


























